jueves, 23 enero 2020, 19:08
Martes, 16 Febrero 2016 05:54

Del Triatlón de La Habana: Miradas en dimensión abierta

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Cualquier certamen que reúna a centenares de participantes tiene que ser bien respaldado desde todos los puntos de vista en pos de garantizar su éxito.


Esa fue la primera lectura que dejó el II Triatlón de La Habana, con presencia de 409 atletas de 32 países.

Desde más de una semana antes la Marina Hemingway se convirtió en un enjambre: los triatletas trotando, en las inmediaciones del circuito, probando sus bicicletas de fibra de carbón o vidrio (pueden llegar a costar más de 5 000 euros), divisando las condiciones de poca corriente de los canales, oficializando sus inscripciones…

Del otro lado José Carrasco Carrasco, director técnico del certamen, Alejandro Puerto, Comisionado Nacional de Triatlón, y un gigantesco equipo de voluntarios, jueces, personal médico y de aseguramiento, pendientes de cada detalle en aras de garantizar el éxito de la cita y evolucionar respecto a la edición pionera.

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De hecho, Carrasco, mitad español, mitad cubano, pues encontró al amor vestido de bata blanca acá en nuestra Cuba, destacó que desde que cayó el telón de la versión pionera se enfrascaron en un análisis profundo de las lagunas detectadas trabajaron esencialmente en el mejoramiento de la atención y logística de los participantes. “La alianza con Samsung Electronics Latinoamérica y Meryl Sports en calidad de patrocinadores nos permitió en materia logística llevar a cabo un evento internacional de primer nivel, con un costo estimado de su organización fijado en 120 000 dólares. En la actualidad no se concibe ningún evento deportivo de calidad sin la presencia de patrocinadores”, ahondó.

A propósito, Samsung, desde hace algún tiempo ha desarrollado varios proyectos de cooperación para propinarles soporte técnico a deportistas de varias disciplinas inmersos en los procesos de clasificación olímpica.

Para ejemplificar, en esta ocasión la mochila entregada a cada competidor contenía bolsa de transición, maillot competitivo de Meryl, gorro de natación de silicona, cortesía Samsung y una medalla que se le entregó a cada participante que cruzó la línea de meta. Potenciar el encanto de la ciudad, —expresado en la celebración del sprint popular desde la Marina hasta la Tribuna Antimperialista— fue otra fortaleza. Para materializarlo fue crucial el apoyo del Inder, las autoridades gubernamentales y todas las instituciones involucradas”.

“Ese esfuerzo se traduce en casi un año de intenso quehacer, desde abril del 2015. Para mí es muy difícil separar los encantos de La Habana, el respaldo y ambiente que destila su gente, el elevado grado de conocimiento. Esas sensaciones se traducen en satisfacción personal después del insomnio y la adrenalina. Además, en lo deportivo se ha convertido en un escenario oficial competitivo para los triatletas cubanos. Para nadie es un secreto las vicisitudes que afrontan en materia de roce competitivo.  

Plano competitivo, la clave del asunto

Constituyó el sprint élite el plato fuerte de la cita, que cualitativamente presentó un nivel inferior al de su predecesora. Incluso ni la estadounidense Renee Tomlin, ni el mexicano Rodrigo González decidieron asistir para defender sus cetros respectivos. En cambio, el clima estableció una alianza de coexistencia pacífica con los competidores, muy bien aprovechada por la española Camila Alonso y el colombiano Carlos Javier Quinchara, capaces de vencer el trazado en 1:01:40 y 00:54:40 horas por ese orden.

Hablamos de 750 metros de natación, 20 km de ciclismo y cinco de carrera, como parte de una jornada que inscribió a 35 hombres y 21 féminas, y en la cual ninguno de los principales exponentes antillanos, entiéndase Leslie Amat (escaño 11 con 1:06:12) y Michel González (puesto 14-57:18), homologó sus mejores rendimientos.

Un maleficio se apoderó de ellos: uno traducido en ponche para la bici de Amat cerca de la vuelta, cuando pedaleaba en el pelotón de vanguardia. Michel definitivamente no se hallaba en una mañana de lucidez.

Fue entonces cuando los triatletas visitantes asaltaron el podio de premiaciones, calco de la edición pionera. Alonso fue escoltada por la canadiense Alexandra Coates (1:01:42) y la estadounidense Taylor Speavy (1:01:49), mientras secundaron a Quinchara el ecuatoriano Juan José Andrade (00:55:09) y el venezolano Luis Miguel Velásquez (00:55:44).

Guión hasta cierto punto predecible en la lid varonil, pues pues Quinchara (lugar 132) y Andrade (92) eran favoritos precompetencia. Por casa, devino Yolexis Rodríguez (13-00:57:16) el más cercano a la verdad, en tanto Conrado Martínez, otro de nuestros representantes de calidad, sufrió una contractura y en un esfuerzo sobrehumano, muestra de voluntad ilimitada, terminó la prueba.

Encontró el amor en el deporte, pues mantiene una relación con el morocho Velásquez. Ambos iniciaron el día de San Valentín nadando en las frías aguas de los canales de la Marina y luego como parte de sus festividades se obsequiaron preseas. Con el dorsal 48 adherido a su piel la ibérica nacida en Argentina Camila Alonso calificó de ´notable su cetro: “Este título me hace muy feliz pues participé hace poco más de dos semanas en el triatlón de Mérida y mi bici se ponchó por lo que debí renunciar. Acá llegué con casi dos semanas de antelación. Eso me permitió entrenar junto a Luis Miguel,  adaptarme a la humedad, familiarizarme con el circuito y conocer La Habana”.

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“La natación es mi lado flaco pero la quietud de estos canales fue un elemento especial y favoreció la consecución de parciales muy rápidos, sin el golpeo de las olas. De La Habana me llevo la hospitalidad de su gente”, sentenció la triatleta, primera sub 23 de su nación y segunda élite en su nación el pasado año.

Quinchara manifestó sentirse muy satisfecho con su éxito: “Este resultado me confiere puntos muy importantes para poder incursionar en Copas del Mundo y perseguir mi objetivo de clasificarme a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Realicé una buena estrategia y en la tercera y última vuelta de la carrera cambié la velocidad para despegarme. Antes, en el ciclismo, formamos un tridente y trabajamos en equipo Andrade, Velásquez y yo.

“Los cubanos fueron muy amables y en ocasiones me sentí como en la década de los 50 en la ciudad. No dudo que tengan desarrollo, pese a los contrastes arquitectónicos y de infraestructura”, espetó.

Puente cultural entre naciones, camaradería, el desafío a las gélidas temperaturas, madrugar y divisar entre yates la rampa que marcaba el fin de la natación. Alzar los brazos luego y cruzar bajo  el arco de meta. Disfrute y esfuerzo… eso y más dejó el II Triatlón de La Habana, que como colofón contó con la presencia de prestigiosos artistas de la plástica como Maykel Herrera, Kamil Bullaudi, Roberto Chile, Andy Rivero, Francys Hernández y Alex Castro, entre otros, que donaron varias de sus obras a los laureados.

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