domingo, 26 mayo 2019, 16:07
Jueves, 11 Febrero 2016 08:50

Danza Contemporánea de Cuba, solidez incuestionable en escena

Escrito por  Cosset Lazo Pérez/PL
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Entregar el corazón en cada movimiento es una de las habilidades de los bailarines de Danza Contemporánea de Cuba, quienes al desnudar su alma en escena patentizan la solidez de la compañía.

De admirable pudiera calificarse el desempeño de los jóvenes que dejan entre telones hasta la última gota de sudor para hacer suya la ficción convertida en realidad en impecables representaciones.

La fuerza y el amor son los que hacen que cada entrega de la agrupación dirigida por Miguel Iglesias estremezca los más recónditos puntos de vista de quienes admiran el arte de la danza.

En una continua batalla contra la inestabilidad ocasionada por algunas bajas, la compañía logra adueñarse del escenario ya sea con piezas enérgicas o mediante la sensualidad de formas corpóreas que parecen levitar.

Y es que, tanto los más jóvenes como los más experimentados, regalan en cada actuación un derroche de virtuosismo para llevarse a casa múltiples ovaciones.

Coreografías bien amalgamadas corroboran el alto nivel técnico y artístico del conjunto, en el cual se hace difícil identificar rangos debido a las cristalinas interpretaciones de los solistas y el cuerpo de baile.

Así fue durante la primera temporada de 2016, cuando Danza Contemporánea de Cuba llegó al Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso para reverenciar la majestuosidad del coliseo de estilo ecléctico recién restaurado.

La sala Federico García Lorca de la institución capitalina vibró con un programa conformado por estrenos y reposiciones que ratificaron a la compañía fundada en 1959 como una de las más saludables entre el movimiento danzario nacional.

Durante los dos últimos fines de semana del mes de enero, la agrupación acaparó los aplausos de miles de personas que abarrotaron el hemiciclo desafiando las bajas temperaturas del invierno tropical de esta isla.

HETERODOXO: ARTE DESDE EL DOLOR

Heterodoxo, de la creadora belga-colombiana Annabelle López, centró las miradas de los espectadores durante las primeras apariciones de la compañía este año.

"De la angustia que sentí al conocer sobre los atentados en París en 2015 nació la obra", aseguró a Prensa Latina la artista, que anteriormente montó para Danza Contemporánea de Cuba la pieza Reversible.

Las nuevas guerras, en las cuales no está clara la apariencia del enemigo porque en muchas ocasiones permanece camuflado, trazaron la línea temática de un espectáculo vigoroso matizado por una acertada dramaturgia escénica.

A juicio de López, la inconformidad y la protesta contra dogmas establecidos hacen de Heterodoxo una obra de arte con fuertes tonos emocionales, que además ponderan la fuerza y el virtuosismo de 16 bailarines.

El pasado año, la coreógrafa montó Reversible para Danza Contemporánea de Cuba, una pieza que -de acuerdo con su creadora- tuvo como fuente de inspiración el comportamiento de la mujer, el machismo y la feminidad.

Formada como bailarina en el Royal Ballet School of Antwerp, en Bélgica, la artista ha trabajado con 40 compañías en varios lugares del mundo como Australia, Rusia, Estados Unidos, Cuba, América Latina y Europa.

López dijo a Prensa Latina que prevé estrenar en el último trimestre de 2016 una segunda obra con el Ballet Nacional de Cuba, fundado en 1948 por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.

"En la pieza, que aún no tiene nombre, intervienen 11 mujeres y cinco hombres", expresó la coreógrafa que en 2015 creó para esa agrupación la pieza Celeste.

Sin adelantar más detalles, comentó que la premier de la nueva obra tendrá lugar durante el XXV Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso, previsto del 28 de octubre al 6 de noviembre.

"Como coreógrafa quiero experimentar con muchos estilos", concluyó López, quien pese a su juventud muestra una profunda madurez para hacer del arte danzario su tribuna.

CENIT: REFLEJO DEL ENCIERRO

Otro de los estrenos de Danza Contemporánea de Cuba durante la primera temporada de 2016 en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso fue Cenit, de la coreógrafa cubana Laura Domingo.

"La obra aborda el tema del encierro en tres aspectos: el corpóreo, el emocional y el físico-espacial", dijo a Prensa Latina Domingo, quien además es escritora y realizadora audiovisual.

De acuerdo con la artista, la pieza de siete minutos y medio de duración constituye un enfoque propio de las relaciones interpersonales, la frustración y la angustia.

"Trabajé solo con tres primeros bailarines porque me interesaba demostrar el virtuosismo técnico y expresivo de cada intérprete pues en la mayoría de los casos las coreografías de la compañía suelen ser masivas", comentó Domingo.

Esta fue la primera obra en escena que estrena la joven junto a Danza Contemporánea de Cuba, sin embargo anteriormente colaboró en video-danzas con este conjunto, que ha realizado más de noventa giras por países de América, Europa, Asia y África.

"Hace casi una década estoy vinculada a la compañía", refirió la creadora, quien además es autora del poemario De invocaciones y otros límites.

Graduada de la Escuela Nacional de Ballet en Cuba, Domingo ha desarrollado proyectos coreográficos con agrupaciones de danza clásica en Colombia y México, así como en varios países europeos.

La artista adelantó que este año presentará en calidad de premier, con la primera figura del Ballet Nacional de Cuba, Viengsay Valdés, un solo inspirado en la escritora británica Virginia Woolf.

Las reposiciones de Matria Etnocentra e Identidad a la -1, creadas por el bailarín cubano George Céspedes, marcaron la diferencia con las otras obras al apostar por los movimientos geométricos, acentuados por un impecable tecnicismo.

Pese a contar con bailarines muy jóvenes, Danza Contemporánea de Cuba brilló en las primeras actuaciones de este año, éxitos que seguro multiplicará durante 2016 para ratificar su incuestionable solidez en escena.

 

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