domingo, 17 junio 2018, 22:02
Domingo, 07 Febrero 2016 09:10

Jasiel Rivero: Crecimiento de calidad en el Estudiantes de Concordia argentino

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para CubaSí
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En el Estudiantes de Concordia Rivero se desempeña como alero de poder o cuatro, hasta este minuto en calidad de jugador de cambio, y comparte en la plantilla con el centro santiaguero de 2.10 metros Javier Jústiz.

El Facebook se ha convertido en nuestro puente comunicativo. En más de una ocasión lo alenté a seguir milimétricamente las indicaciones médicas respecto al proceso de recuperación después de la lesión sufrida en su pie derecho, al apoyarlo mal en la caída durante la disputa de un rebote.

 

Molestia que apagó su luz interior de nombre baloncesto durante cuatro meses y medio. Entonces Jasiel Rivero (2.04 metros y 107 kg de peso), militaba en el modesto club Tabaré de la Liga uruguaya, donde promediaba 19.6 tantos, 8.2 rebotes y dos asistencias por desafío.

 

Algunos me increparon cuando insinué, a tenor con su talento y 22 abriles, que el ala pívot capitalino podría en un futuro coquetear con la NBA. Lo cierto es que ahora venció otro peldaño rumbo a ese sueño, pues del clásico uruguayo de encestes, aún inactivo, permutó a la Liga Argentina, específicamente el viernes pasado, cuando llegó a la nómina del Estudiantes de Concordia, como parte de la política de contratación de deportistas cubanos, instrumentada en septiembre del 2013.


 
“Llegué como a las ocho p.m. mi herma, y esa misma noche entrené con el equipo. Son muy serios y rigurosos en ese sentido, se realizan dos sesiones diarias, salvo al día siguiente de los partidos (martes o miércoles, y sábado o domingo) que solo se practica en horario nocturno para tener tiempo de recuperación”.

 

En el Estudiantes de Concordia Rivero se desempeña como alero de poder o cuatro, hasta este minuto en calidad de jugador de cambio, y comparte en la plantilla con el centro santiaguero de 2.10 metros Javier Jústiz.

 

Para tener una idea, el clásico albiceleste consta de 20 selecciones, divididas a razón de una decena en la Conferencia Norte y la Sur. El Estudiantes de Concordia marcha en este minuto en la quinta plaza de la Norte, con balance de 16 sonrisas y 14 fracasos, segmento liderado por el Olímpico (22-10). Del quinteto Concordia sobresale su saldo como local fijado en 12-4.

 

Para tener una idea de la temprana influencia de Rivero en sus dos primeras apariciones, baste señalar que en el debut disfrutó de 12 minutos sobre la cancha en el éxito de su armada sobre obras. En dicho lapso anotó seis puntos, con cuatro rebotes y dos asistencias.

 

Vendría entonces el examen de fuego, nada más y nada menos que ante el Olímpico. Rivero tuvo protagonismo en la duela durante 29:12 minutos. Estampó rubros de diez tantos, cinco capturas bajo el aro, una asistencia, y 50 % de tiros de campo. Nada mal, especialmente teniendo en cuenta que se impusieron a los líderes de Conferencia 86-80.

 

Al ser interpelado sobre si extrañaba algo de su experiencia por la Liga uruguaya destacó: “Argentina indiscutiblemente tiene un torneo más fuerte, extenso, mejor estructurado.

 

Estar acá es un privilegio, pero extraño a mis compañeros de equipo en Uruguay. Esos que me apoyaron durante esos dos meses y medio eternos. Recuerdo que casi al final de mi proceso te comenté… Estoy haciendo sesiones de playa, trotando en la arena, también piscina, pues necesito fortalecer todos los planos musculares alrededor del pie. También priorizo mucho la bicicleta, pues en este tiempo inactivo aumenté casi siete kilogramos… nunca en ninguno de esos ejercicios me faltó una llamada, compañía, visitas. Quizás por eso he llegado sintiéndome tan bien físicamente a Argentina”.

 

¿Bien acogido acá?

 

“Llegar y debutar tan pronto es sinónimo de confianza. La adaptación ha sido muy rápida, apenas he tenido tiempo de creerlo, pero estoy enfocado y este es un objetivo más que debo vencer en mi intención de crecer como basquetbolista. Ni siquiera cuando debuté en Capitalinos lo hice tan rápido. Creo que poco a poco, cada experiencia nueva me ha hecho ganar en madurez, visión y responsabilidad dentro y fuera del tabloncillo. Muchos poquitos hacen grande a un jugador. Uno de esos lo considero imprescindible: el apoyo de tus compañeros de banda y hasta ahora en ningún lugar de los que he jugado me ha faltado”.

 

Rivero tiene de seguro otras miradas depositadas sobre su rendimiento en la geografía albiceleste. Precisamente junto a Jústiz, constituyen dos de los mayores talentos del deporte ráfaga antillano en la actualidad. Cierro con sus estadísticas de por vida en torneos internacionales: cuatro certámenes avalan su performance y en ellos promedia 14.2 unidades, seis rebotes y 0.8 asistencias por cada acto.

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