miércoles, 20 junio 2018, 01:33
Martes, 02 Febrero 2016 14:47

Serie del Caribe: Paradojas

Escrito por  Miranda C. Tejeda/ Blog Heraldo Cubano
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Tigres avileños de Cuba, durante el desfile de inauguracion de la 58 Serie del Caribe, en el Estadio Nacional Quiusqueya "Juan Marichal", en Santo Domingo, República Dominicana, el 1 de febrero de 2016. ACN FOTO/ Ricardo LÓPEZ HEVIA/ Periódico Granma Tigres avileños de Cuba, durante el desfile de inauguracion de la 58 Serie del Caribe, en el Estadio Nacional Quiusqueya "Juan Marichal", en Santo Domingo, República Dominicana, el 1 de febrero de 2016. ACN FOTO/ Ricardo LÓPEZ HEVIA/ Periódico Granma

En vísperas de la Serie del Caribe en República Dominicana, una cuestión ronda incesantemente cuando se piensa en béisbol en Cuba. La pregunta continúa siendo si será posible que los peloteros de la isla jueguen en ligas profesionales de Estados Unidos, sin necesidad de romper con su país de origen.


Acaso la posibilidad parece más sólida tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, y luego de la visita en diciembre pasado de la delegación de Major League Baseball (MLB) con José Dariel Abreu, Yasiel Puig, Alexei Ramírez y Brayan Peña. La respuesta de los representantes de la MLB, en aquel momento, fue que tal cuestión no estaba en sus manos, sino en las del gobierno estadounidense.

En estas circunstancias, hay una interrogante aún más compleja. ¿Conllevaría esto a la eliminación de la política de estímulo a la deserción de los atletas de la isla? Aparentemente, las tendencias no se muestran a favor. Se mantiene el interés de mercaderes y scouts por “captar” talentos deportivos cubanos, y esto se vincula, frecuentemente, con la trata ilegal de personas. De hecho se ha incrementado, precisamente por el temor a que se normalicen las firmas de los contratos con las Grandes Ligas estadounidenses y se modifique la Ley de Ajuste.

La actual política migratoria de Estados Unidos facilita el tráfico de los atletas y la persuasión a los mismos para que abandonen sus equipos. Algunos de los puntos para “reclutar” a los jugadores de béisbol son Ecuador, República Dominicana, Haití y Guatemala. En este último, por ejemplo, el esquema incluye tanto a cubanos residentes allá como a colaboradores de la isla que prestan servicios en la nación centroamericana.

Por su parte, Ecuador también se ha convertido en el destino principal para exportar a los traficados cubanos, y desde allí, a través de redes internas son transportados hacia República Dominicana. Ayuda a esto la falsificación de pasaportes, principalmente de nacionalidad italiana, española y peruana.

El estímulo a la deserción se extiende ya a las categorías sub-18 y sub-23, una etapa de formación en la que no pueden encontrarse atletas consolidados, pero que sí constituye un eslabón importantísimo en la formación del deportista y la reserva para los equipos.

Una de las vías en exploración más recientes es el matrimonio convenido entre los padres de los jugadores con ecuatorianos, y así puedan otorgar la residencia a sus hijos. Es el método más reciente de Manuel A. Azcona, uno de los mercaderes más conocidos y el principal organizador del tráfico de peloteros cubanos. Nombres como Luis Abreu Cordero, Raúl Bacallao Falcón, Harold Quiala, José Castro, Rudy Santini, Ernesto Guidi Vega, se repiten en el séquito de mercaderes.

Como los jugadores de mayor calidad son siempre los blancos más codiciados, para esta Serie del Caribe, las miras pudieran apuntar hacia un lanzador de la talla de Yenier Cano, además de otros peloteros como el avileño Robert Moirán y José Adolis.

Así son las paradojas del “intercambio”.

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