miércoles, 19 septiembre 2018, 14:18
Miércoles, 27 Enero 2016 08:13

La cosa humana: ¿Filme para cinéfilos o para agradar al público?

Escrito por  Diana Castaños, especial para CubaSí

Y me refiero a esa historia atípica, contada por violadores, putas y seres puramente marginales, que de tanto serlo son ahora revuelo noticioso.


La marginalidad está de moda. O que lo diga Gerardo Chijona. En La cosa humana, sexta película del realizador cubano que es ya un ícono de la cinematografía nacional, el director envuelve sus disquisiciones filosóficas sobre qué somos los dichosos seres humanos en un ambiente –accesorio- tan pintoresco como irreal, que queda a mitad de camino entre comedia y policíaco, sin llegar a ser ni lo uno ni lo otro.


Según palabras del propio Chijona: “La cosa humana narra cómo un delincuente de mala muerte encuentra de la manera más asombrosa e inesperada su verdadera vocación. A partir de un robo de una casa a la que van a sustraer efectos eléctricos comienza todo. Entre los objetos robados hay un bolso que tiene un manuscrito literario. Entonces ve la posibilidad de convertirse en escritor. Le cambia la vida a este ladrón que descubre, pasando mucho trabajo y dando muchos tropezones, que tiene el bicho de la escritura inoculado en su sangre, muy a pesar del dicho: cualquiera escribe pero escritor no es cualquiera. De malhechores literatos y un mecenas ilustrado capo de fechorías trata la historia. El protagonista y su hermano son dos ladronzuelos que están bajo la égida de su padrino, un traficante connotado que si tiene que matar mata y que se convierte, por vuelcos del argumento, en mecenas del joven escritor”.


Todo se trata con ligereza en la cinta. Los protagonistas son dos delincuentes inconsecuentes a más no poder, pero qué importa. El violador Macho Rico, personaje del nunca suficientemente bien ponderado Mario Guerra (El Benny) quiere violar a las mujeres de toda Cuba para salvarlas de matrimonios concertados con extranjeros, donde terminen siendo engañadas, asesinadas por mafias del mundo que solo se interesan en sus órganos. Pero la denuncia social cesa en un abrir y cerrar de ojos: Carlos Enrique Almirante (Fátima o El Parque de la Fraternidad) apaga la luz y vuelven Elpidio y María Silvia a correr por las azoteas de La Habana.


Así, se queda La cosa humana en terreno de nadie. No llega a ser comedia estridente por tener ansias de imputación social; el argumento está envuelto en una desidia tal, que no alcanza siquiera a ser, la contradicción, creíble. La cinta es un entretenimiento adecuado, eso sí. Y quizás sea suficiente. ¿Por qué quiere siempre el ser humano tener ínfulas de grandeza?


El guión de La cosa humana, por cierto, escrito por correo electrónico, fue ideado por Chijona y por el mismo guionista con el cual escribió este director Boleto al paraíso. Con claras inspiraciones en Balas sobre Broadway, de Woody Allen, el argumento de La cosa humana peca de ambicioso. Quiere ser, con tantos referentes cinematográficos y literarios, con tantas intertextualidades pecaminosas, cine dentro de cine. Cine para cinéfilos. Pero también, -oh, vano ego- quiere agradar al público. Qué se le va a hacer, si Chijona tiene un corazoncito y quiere que se lo aplaudan.


Y es que hay muchos homenajes dentro de La cosa humana: al cine del mismo Woody Allen, al de los hermanos Cohen, a cintas como El Padrino y a series como Los soprano. Mucha vinculación a la comedia clásica norteamericana. Demasiada.


Cinta pretenciosa. Ambivalente. Quizás La cosa humana retrate lo que los seres humanos son, después de todo.

Modificado por última vez en Miércoles, 03 Febrero 2016 14:00

Comentarios  

 
#6 HDHARA 31-01-2016 10:13
Que fácil es criticar la comida salada cuando nunca se ha hervido ni un jarro de agua
 
 
#5 Pedro 29-01-2016 19:06
El asunto se entiende mejor si pensamos que este tipo de "cine" interesa allende nuestras costas. Ayuda a hacer más creíble la situación de barbarie en que nos pintan: "No es que lo digamos nosotros, ellos mismos lo reflejan en sus películas". Además, reporta buenos dividendos a los que intervienen en ellas (las "películas" de ese "cine"). Luego le dan algún que otro premio y se cierra el ciclo. ¡Ah!, que esto deja mal parado a la mayoría que no vive así? Bueno, que se j..., estamos "luchando" lo nuestro, en definitiva en las telenovelas todas las casas son preciosas, la gente se viste como si vivieran en París, etc.
 
 
#4 jvp 28-01-2016 21:00
De acuerdo contigo ssp, lo que hace mucho tiempo que por la misma razón dejé de verlo, sinceramente no entiendo porque nuestro cine quiere hacerle creer al mundo que acá no existe otro tipo de personas que no sean de los que cansa ver en nuestras pantallas
 
 
#3 SSP 27-01-2016 17:30
Ya la vi y tengo clara una conclusión, no veo mas cine cubano, estoy harta de tanto hipercritisismo y marginalidad, por fuera de esas cosas tb hay vida y otros seres humanos.
 
 
#2 BGP 27-01-2016 15:00
Después de leer el articulo no dejo de pensar en ir a ver el filme para ver en que acaba, pues con esta crítica casi acabo de verla.
 
 
#1 Gladys 27-01-2016 13:08
A mi la pelicula no me gustó para nada, la vi por error durante el Festival de Cine, teniendo en cuenta la propaganda y por supuesto la actuación de Enrique Molina, que siempre atrae.... pero creo que es el peor papel que le puedan haber otorgado.
Analizando el guión nos llevamos la impresión de que los premios literarios en Cuba son un fraude, las mujeres policias unas locas lujuriosas y aberradas sexual, y que decir de los mejores criminalistas (anormales), y de los escritores.
Nada que a pesar de ser una comedia debió ser un poco mas respetuosa con un sector tan importante en la vida actual de los cubanos como es el de la cultura.
Este es mi opinión, pero muchos de los que estuvimos en el Chaplin la compartimos y nos sentimos extrañados de ver estas "cosas humanas" hechas por un grande como Chijona.
 

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