sábado, 18 agosto 2018, 18:27
Domingo, 31 Enero 2016 08:02

Brasil: Movilización contra una derecha envalentonada

Escrito por  Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
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Marcha contra el intento de la reacción de privatizar Petrobras. Marcha contra el intento de la reacción de privatizar Petrobras.

Rechazan planes golpistas contra Dilma e intentos de privatizar Petrobras.

Inconformes con esperar hasta el 2018 para tratar de deponer electoralmente a Dilma Rousseff, la reacción brasileña redobló sus intentos para imponer un juicio político a la Presidenta, mientras en el Congreso legisladores realmente corruptos intentan privatizar a la petrolera estatal Petrobras, en contra de los intereses gubernamentales y de la mayoría popular.

Precisamente, decenas de miles de personas se volvieron a manifestar en numerosas ciudades del país para respaldar a la mandataria y a Petrobras, además de rechazar una intensa y extensa campaña mediática, tergiversadora de lo que está sucediendo realmente.

 
En este contexto, la red O’Globo, esa, la exitosa en la creación y difusión de telenovelas, encabeza la campaña de mentiras contra Dilma, el expresidente Lula da Silva —para evitar que se vuelva a postular— y el gubernamental Partido de los Trabajadores.

Sin dudas, y pese a los intentos para silenciar la verdad, se observó a un número cada vez mayor de brasileños defender a Rousseff y a Petrobras, sin que ello signifique el perdón a los corruptos de la entidad, entre los cuales se hallan sospechosamente algunos individuos que hoy encabezan desde la oposición la campaña para cuestionar la presidencia y lograr la privatización de lo que se considera un patrimonio nacional.

Cambio de método

El Imperio, hace unos años, cuando un régimen de cualquier país no les convenía, daba un golpe militar. Al notar que los tiempos cambian y que han surgido gobiernos izquierdistas, principalmente en Suramérica, que no se someten a su política, cambiaron el método, poniendo en marcha una desestabilización que se basa en la calumnia, apoyada en la extrema derecha y la prensa corrupta. Los ejemplos se pueden ver en Bolivia, Ecuador, Argentina, Venezuela y Brasil, donde sorprende el quehacer de Dilma, pese a que, desde que tomó nuevamente la presidencia la oposición no la ha dejado casi desenvolverse en sus funciones.

Considerada incluso por algunos de sus críticos como una mujer honesta y valiente, quien vivió en carne propia las torturas en la época de la dictadura militar, ha recibido el respaldo de casi el 70% de los brasileños en su lucha para evitar la privatización de Petrobras y lograr que se sancione por corrupto a su principal opositor, el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha.

El diario Folha de Sao Paulo admitió que la mayoría de los brasileños se opone a la privatización del ente estatal, en un sondeo que fue réplica a una propuesta al respecto del senador opositor José Serra, en el cual pide la venta a compañías privadas de los pozos petroleros ubicados en la zona de Presal, en aguas profundas, donde se ubica la mayor reserva de crudo de Brasil.

Además, las implicaciones de una privatización de la compañía supondría el fin del modelo socioeconómico del Partido de los Trabajadores, que establece, mediante la Ley de los Royalties, que un equivalente a 115 000 millones de dólares, obtenidos a través de la explotación de Presal por Petrobras, sean reinvertidos en el área de la educación en Brasil en los próximos 17 años.

Se calcula que el volumen de petróleo y gas natural acumulado en el gigantesco yacimiento del Presal, situado a una profundidad de entre mil y 2 000 metros en torno a las bahías de Campos y Santos, en el sudeste, es equivalente a 80 000 millones de barriles, situando a Brasil como uno de los países con mayores reservas de crudo del mundo.

De ahí se explica en parte la «unidad» de esa derecha envalentonada por el apoyo del Imperio, que ha estado maniobrando para el restablecimiento de las políticas neoliberales.
   
Después que Argentina perdió momentáneamente la oportunidad de seguir construyendo una sociedad mejor y Venezuela sufre el peligro de un parlamento opositor y cavernícola, está ahora ver si Dilma y el Partido de los Trabajadores encabezan la luchar del pueblo brasileño ante quienes tratan de obligarle a renunciar a conquistas sociales presentes y futuras y, a algo más preciado, la soberanía nacional.

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