domingo, 21 octubre 2018, 16:39
Jueves, 21 Enero 2016 05:13

DE CUBA, SU GENTE: El lujo ocioso del amor

Escrito por  Diana Castaños/Especial para CubaSí
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A principios de este año, los pocos amigos que aún quedaban en Cuba se fueron. Me dejaron caminando, sin agua y a pie, monte arriba y a campo abierto, buscando en vano voces de gloria y de triunfo.

Me dejaron devastada, llena de ansiedad y expectativa, acompañada tan solo de esos viejos retratos familiares que me atestiguan que soy descendiente de gallegos.


Estaba desanimada y con el alma a cuestas. Pero como al final soy, como tú que me lees, corona incandescente, sangre nunca apagada, ímpetu, arrojo… me lancé a los avatares del amor.


Si hay algo que pueda curar las mil viudeces del alma, es el amor. Él es la medida perfecta y reinventada; la razón imprevista, la eternidad; amada máquina de las cualidades fatales. Ah, sus hálitos, sus cabezas, sus idas y venidas; la terrible celeridad de la perfección de las formas y de la acción.


Hay que saber invocarlo, al amor. Aun con las fuerzas y los sentimientos cansados, bajo las marcas y en lo alto de los desiertos de nieve, hay que reconocer su aspecto, su cuerpo, su luz. Hay que hacerlo mientras se estiran las piernas y se contemplan motivos ingenuos de un tapiz. Hay que hacerlo pasando un dedito tembloroso por la mejilla, haciendo con los labios una mueca infantil.


Hay que, para hacerlo, dejar atrás los dedos amarillos y negros de barro y conversar con la dulzura impoluta de los idiotas. Hay que ser idiota.


A las leyes de la invocación sudé obediencia… y aparecieron seres perfectos, imprevistos, que se ofrecieron a que experimentara el amor con ellos. Pedí, deseé, y a mi alrededor comenzaron a afluir como en un ensueño, extraños, pero dulces gentíos que me ofrecían el lujo ocioso del amor.


Y dediqué mi tiempo a amar. Todo acto o idea anterior a mi amor perdió su cuerpo, su nombre y su tiempo. Una vez entregada al amor, ni los mismísimos recuerdos del cielo, anteriores a los balidos y al llanto, pudieron asirse en mi mejilla.

Después de (…) solo existieron el arpa, la lluvia y las palabras. El mar se volvió muchacho desnudo que me invitaba una y otra vez a degustar estrellas y a reposo de algas. Y la criatura desnuda de cuyo amor bebí se hundió en mis ojos.

Guárdenme el secreto: vi a todos los vinos dulces. Viví en una zanja de luz cálida, que me hizo el alma navegable. Y ya no estuve sola.

Fui feliz por un tiempo… que es —¿acaso?— suficiente en estos tiempos de derrumbe.


Pero en el ocaso llegó el día. La hora de las palas y los cubos. Disfrazado del tiempo, llegó el epitafio. No del amor. Pero sí de los compases para el alba, de las aceitunas y las abejas, de la flor, campanillas y enredaderas. La vida con su abrazo hizo de lo posible su ruina: ahuyentó la hoja y dejó par de manos, espantadas, estampadas en la nostalgia.


Porque el amor nunca es solo amor. Siempre, en algún momento, tiene una visita oficial de los límites, de cruces de ferrocarril y de voces que se calcinan. A mi amor lo atropelló una mancha de aceite. En consecuencia, le he pedido que no se me acerque; le he pedido distancia, la mínima para ir a llorar mis heridas. Y en la distancia el amor sigue conmigo. Ahí justo debajo —o por encima— de la brea y el fango, me sigue inventando; sigue construyendo en mí sus dinastías.


Pero te digo algo, hombre, mujer, mudo que me lees: no me arrepiento ni por un segundo de esa explosión de júbilo, dinamita, tierra desprendida, asalto al cielo, eco infinito que es vivir el amor.

Visto 2925 veces Modificado por última vez en Jueves, 21 Enero 2016 17:59

Comentarios  

 
#7 Rosa María 04-02-2016 12:57
Son verdaderamente reconfortantes las palabras de todos en especial del compañero Nelson Grasso, y tomaré en cuenta lo de no dejar de amar pero no me quiero enamorar. Quizás no me entiendan pero no he podido encontrar la persona que me demuestre que es capaz, de amar sin barreras.
 
 
#6 Yalili 25-01-2016 16:12
precioso artículo, y felicito tambien a Nelson Grasso por tan hermosas palabras.
 
 
#5 Pedro 23-01-2016 20:05
Quise compartirlo en Facebook, pero no encuentro la opción.
 
 
#4 Pedro 23-01-2016 19:48
Felicidades Diana. Que sigas encontrando y viviendo el amor. Y gracias por regalarnos esta bonita combinación de sentimientos y palabras.
 
 
#3 Nelson Grasso 23-01-2016 12:45
Tenían un matrimonio feliz, y su negocio prosperaba. Pero, sobre todo, eran cristianos plenamente dedicados. Por 25 años compartieron una gran variedad de experiencias gozosas. Entonces cierto día, el esposo experimentó un ataque de parálisis. Por 20 años siguió viviendo, mientras continuamente aumentaba su incapacidad, hasta que finalmente la muerte intervino y sacó a su devota esposa de la carga que esto representaba. ¿Qué la capacitó para atenderlo tiernamente, sin quejas, aunque esto no significó que nunca pudo tener una buena noche de reposo? Fue el amor que le tenía. "!Era un esposo tan excelente y amoroso!", dice ella cuando se le pregunta acerca de él. Sí, ella dio prueba de que estas palabras inspiradas son verdadera: "El amor... todas las cosas las soporta." (1 Corintios 13:4,7.) A veces la vida sí trae consigo cosas difíciles de soportar. Diariamente vemos y escuchamos a personas que han llegado a la conclusión de que la carga que llevan es demasiado pesada. Por sentir que llevan una carga excesiva, los jóvenes abandonan la escuela, la gente renuncia a sus empleos, los casados abandonan al cónyuge u obtienen un divorcio, y algunas personas hasta llegan al extremo de cometer suicidio. ¿Por qué les ha parecido a estas personas que no pueden soportar las cosas? En vista de las palabras inspiradas, bien pudiéramos concluir que esto se ha debido a falta de amor. Si el amor hubiera estado allí, hubiera "soportado todas las cosas". O, según otras traducciones vierten esas palabras del apóstol Pablo: "El amor... aguanta siempre". "El amor todo lo tolera". El amor también nos ayuda a aguantar siempre, Sin rendirnos. Porque tiene empatía, el amor nos hace posible ponernos en lugar de los demás. El amor nos da comprensión para estar siempre listos para excusar y perdonar las debilidades y faltas de otros. El amor nos capacita para soportar los manerismos irritantes de otras personas... tales como un tono de voz áspero, ciertos ademanes o sencillamente locuacidad. Sí, amorosamente cubriremos hasta una multitud de tales idiosincrasias. - 1 Pedro 4:8. Hoy, muchos cristianos dedicados han salido hacia países extranjeros como misioneros, y otros han ido a servir donde hay gran necesidad de proclamadores de las "buenas nuevas". Estas personas han soportado condiciones de vida inferiores, menos ingresos, indiferencias y oposición... todo debido al amor que le tienen a su prójimo. También demuestran que el amor "soporta todas las cosas". ¿Qué hay de usted? ¿Tiene esa clase de amor? ¿Está esforzándose usted vigorosamente por expresarlo?
 
 
#2 r@f@ 21-01-2016 15:07
si estás leyendo esto seas quien seas y por la causa qua haya sido, no te canses de amar.
 
 
#1 yaimi 21-01-2016 11:02
Muchas Felicidades para esta periodista usted si que sabe lo que realmente importa en la vida, gracias por regalarnos estos textos tan llenos de magia, me encanto el articulo Saludos
 

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