lunes, 18 febrero 2019, 07:19
Miércoles, 06 Enero 2016 19:43

Año nuevo, festividades, expectativas: Pequeña disyuntiva familiar

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para CubaSí
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Ya el año 2016 me dio la bienvenida. ¡Y de qué manera! Dos trabajos que entregar aún estando de vacaciones; la muerte de un familiar allegado; viaje de cobertura profesional a provincia…


Ya el año 2016 me dio la bienvenida. ¡Y de qué manera! Dos trabajos que entregar aún estando de vacaciones; la muerte de un familiar allegado; viaje de cobertura profesional a provincia…

 

Pero de nada me quejo. De hecho, estas líneas versan sobre una encrucijada que hacía muchos años no tenía en un plano tan latente. Una pequeña disyuntiva familiar: donde pasar la noche buena y el 31 de diciembre, qué aportar, como compartir con todos en función de despedir de la mejor manera 12 meses intensos y abrirle los brazos a otros 12 cargados de expectativas.


Seguro estoy de no ser el único en tal situación, de hecho, el cubano es un ser eminentemente familiar, y ante la proximidad de días festivos no necesita pretextos adicionales para 'plantar' con sus seres más cercanos o buenos amigos.


Este miércoles 6 de enero desperté en casa, día de Reyes Magos y le agradecí encarecidamente a Melchor, Gaspar y Baltasar el haberme premiado no con juguetes, sino con las personas que me rodean, mi madre y mis tías, mis primos, mi padre y hermanas, los buenos amigos, esos compinches acá en mi Cuba y los que están allende los mares también. Para todos hay espacio en mi corazón.


Hago un paréntesis acá: es cierto que amanecí pensando en todos el jueves 31, felicité a mi abuela paterna, hablé con mi tía María, mi primo Eduardo y mi hermana. No me conformaba con eso. Pasaban las horas y no había podido hablar con mi padre… tenía entre ceja y ceja caerle el sábado 2 de enero, pero finalmente hubo razones de fuerza mayor que me lo imposibilitaron.


Casi llegadas las 12 de la noche me sorprendió la llamada de mi hermana Mayrelis, doctora, mi orgullo en materia de perseverancia. A su lado, mi papá. Enseguida lo puso al habla, las felicitaciones, el abrazo, la preocupación por su salud y el cómo pasó esas jornadas. La ansiedad por vernos pronto…De alguna manera llené ese vacío.


Con mi mamá fue diferente. Hay otra aura alrededor de esas fechas y nuestra familia. Ahora los destinos han diezmado las fuerzas, pero nadie osa pensar en distanciamiento. No está mi abuela Sara, mami para mí de siempre, tampoco mi tío Eugenio, 'el salvaje', Lisset, Gilbert, Chichi con sus locuras, en fin…


Sería prácticamente herejía no mantenernos conectados. Así, previo consenso, después de más de 20 años pasé mi primer 31 de diciembre lejos de mi mamá. Esa que es luz permanente. Y créanme, celebré doble: el 24 en casa, jaraneando con mi prima Susy, al lado de una mujer espectacular que la vida puso en mi camino, intercambiando con Lulu, Ivo, Salvador, Fide, mi tío Emi y Andy. Queriendo sacarme el billete de la suerte en el sorteo del turrón compartido... Viendo esfumarse las horas y reticente a rendirme ante Morfeo hasta bien entrada la madrugada.


El 31 cambié de hábitat. Me acogieron en Montoro, en el barrio de La Pera, para nada desconocido. Allí me esperaban mi suegra, mi suegro, mis cuñados. Antes había hecho una incursión en el Bahía, donde Rafa y Tamara se desvivieron en atenciones, donde me sorprendió la noche y luego el baile, la compañía ideal, el casino, el viaje a Mulgoba vuelto efímero.


Recalo en Montoro, donde ya había puesto mis pies, descansado más bien, luego de los avatares en busca de aceitunas del 24, y casi seis kilómetros caminados tras el exótico producto. En Montoro adobé una pierna que casi era de 'dinosaurio' el 20, corté cables, instalé bocinas, me brillaron los ojos queriendo sorprender a la familia nueva y calcé un delantal para iniciar mi faena de Máster Chef con tostones rellenos. Luego llegaría el art Attack de encender el carbón, la vigilancia fiel de la pierna, los primeros sorbos de Añejo especial, la fidelidad al ron cubano. El aliento y los besos de Made, las piernas entrenándose en el arte de subir y bajar escaleras, las hojas de plátano, el hielo, el cajero automático. La voz de mami casi llegadas las 12, compartir la mesa.


No me sentí extraño. Las nostalgias me albergaron, no pude siquiera cambiarme de ropa. La noche me sorprendió en mi vorágine culinaria... Reflexioné en la mañana del 6 de enero, a solas, frente al arbolito de navidad de mi sala. Sé que la situación de encrucijada se repetirá. Intentaré equilibrar mi tiempo, entregar un pedacito de mi corazón a todos mis seres queridos. Por ahora, lejos de ser víctima, he sido bendecido con la vorágine de fin de año y esa pequeña disyuntiva familiar.

Visto 1334 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Enero 2016 12:48

Comentarios  

 
#2 Nelson Grasso 07-01-2016 14:24
(Si desea saber más información sobre el siguiente comentario visite la página local de Intranet: nuevomundo.cuba va.cu) La tarde que procede a la noche buena es más tranquila de lo habitual-dice Fernando, un médico de Brasil-. Entonces, alrededor de las once empieza a llegar un torrente continuo de pacientes con puñaladas o balazos, adolescentes heridos en accidentes de tráfico y esposas maltratadas. En casi todos los incidentes interviene el alcohol." Teniendo en cuenta lo antedicho, no es muy sorprendente que el diario brasileño llamara al primer día del año el día internacional de la resaca. Una agencia de noticias europeas dice que "Año Nuevo es una fiesta para el edonista sin experiencia, un asalto más en el eterno combate entre el hombre y el alcohol". Cierto, no todo el mundo celebra la entrada del nuevo año bebiendo en exceso y cometiendo actos violentos. Muchos abrigan gratos recuerdos de esta fiesta."De niños, esperábamos con impaciencia la Nochebuena-dice Fernando, a quien citamos antes-. Siempre teníamos multitud de juguetes y mucha comida y bebida. A medianoche nos abrazábamos, nos besábamos y nos deseábamos feliz año nuevo unos a otros". Del mismo modo, hoy muchas personas piensan que no se extralimitan al festejar el Año Nuevo. Aún así, los cristianos hacen bien en examinar el origen y la significación de esta popular fiesta. ¿Están en conflicto las celebraciones de Año Nuevo con las enseñanzas bíblicas? La Biblia aconseja a los cristianos que anden decentemente, no en "diversiones estrepitosas y borracheras"(Ro manos 13:12-14). Como por lo general, los mismos excesos que condena la Biblia son los que caracterizan las celebraciones de Año Nuevo, los cristianos no participan en ellas. Lo anterior no implica que sean unos aguafiestas. Al contrario saben que la Biblia manda a los adoradores del Dios verdadero en repetidas ocasiones, y por diversas razones, que se alegren, disfruten y sean felices. Las escrituras también reconocen que la comida y la bebida suelen estar relacionadas con el regocijo (Salmos 104:15; Eclesiastés 9:7a). No obstante como hemos visto las festividades de Año Nuevo hunden sus raíces en las costumbres paganas. La adoración falsa es inmunda y detestable a los ojos de Jehová Dios, y los cristianos rechazan las prácticas con tales orígenes (Deuteronomio 18:9-12; Ezequiel 22:3,4). El apóstol pablo escribió:"¿Qué consorcio tiene la justicia y el desafuero? ¿O qué participación tiene la luz con la oscuridad? Además, ¿qué armonía hay entre Cristo y Belial?". Con razón añadió:"Dejen de tocar la cosa inmunda"(2 Corintios 6:14-17a). Por llamativas y atrayentes que resulten las celebraciones de Año Nuevo, la Biblia nos dice que nos "limpiemos de toda contaminación de la carne y del espíritu"(2 Corintios 7:1). Jehová da esta reconfortante garantía a los que le obedecen:"Yo los recibiré [...,] seré para ustedes padre, y ustedes me serán hijos e hijas"(2 Corintios 6:17b). De hecho promete bendiciones y prosperidad eternas a los que le sean leales (Salmos 37:18,28; Revelación 21:3,4,7).
 
 
#1 Thalia 07-01-2016 13:29
las fiestas de navidad es un momento de encuentros, de risas, de cuentos. Pasarla lejos de casa siempre trae nostalgia, pero igual, lo importante es tener en nuestros corazones a quienes no tienes cerca. Excelente crónica Harold
 

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