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Viernes, 01 Enero 2016 00:28

2015 bajo el lente del cine cubano

Escrito por  Elizabeth López Corzo/Cubasí
El director Jorge Luis Sánchez con pequeños actores del filme Cuba Libre El director Jorge Luis Sánchez con pequeños actores del filme Cuba Libre

El rodaje de “Bailando con Margot”, de Arturo Santana abrió el buen average de este año en la industria del cine. La película concursó en el recién finalizado Festival del Nuevo Cine Latinoamericano y fue espectadores lo que sobró en cada una de sus presentaciones en el circuito del evento.

 

Público habanero- especialmente jóvenes- se dio banquete una vez más con las propuestas de la Muestra Joven ICAIC, en cuyo concurso y espacios de debate confluyen las inquietudes de las nuevas generaciones de cineastas.

 

El Festival de Cine Francés no puede faltar ya en nuestro calendario. En abril esta cita cumplió su mayoría de edad en La Habana. 18 años han pasado desde que empezaron estas muestras que generan más de 100 mil espectadores en cada ocasión.

 

Esta vez, junto a una selección con destacados títulos de lo más reciente de la producción gala, la delegación francesa nos regaló el lujo de tener al gran cineasta Costa Gavras entre nosotros.

 

Además Cuba y Francia firmaron un acuerdo de cooperación cinematográfica sobre las bases de la coproducción, restauración de filmes y digitalización de las salas de cine en la Isla, empezando por La Rampa.

 

Uno de los momentos más sentidos este año para el cine fue la pérdida de la actriz cubana Alina Rodríguez, quien durante décadas nos hizo reír o llorar, reflexionar u odiar, pero siempre sus personajes llegaron a nosotros con la mejor de las caracterizaciones.

 

En la pantalla grande Alina se despidió de nosotros con “Conducta”, el filme que en 2014 se convirtió en un fenómeno en la cultura y la sociedad cubanas por el tema sensible que trataba: la educación y los niños.

 

Aunque la disponibilidad y condiciones adecuadas de las salas de cine del país siguen siendo talón de Aquiles hay que decir que este año el cine nacional mostró una de sus mejores caras de los últimos años por la diversa presencia cubana en el 37 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

 

Aspirando a los Premios Corales había varias producciones cubanas entre documentales, animados, cortometrajes y por supuesto largos de ficción, que son el plato fuerte.

 

Estos últimos resultaron títulos muy disímiles que mostraron el quehacer de distintas generaciones de autores de la Isla, desde los consagrados hasta los que han emergido del movimiento de nuevos realizadores; desde Juan Padrón y Chijona, pasando por Jorge Luis Sánchez, Pavel Giroud hasta Carlos Machado Quintela y Jessica Rodríguez.

 

Cuba Libre, La cosa humana, Espejuelos Oscuros, El acompañante, La obra del siglo, Bailando con Margot o Vuelos prohibidos llenaron las salas. Los cubanos aman el festival. Este es un espacio habitual para confrontar el cine que se hace lejos de nuestras fronteras, pero también los cubanos quieren ver su propio cine.

 

De hecho, “La obra del siglo” se ganó la Mención del Jurado del Festival y los galardones por cortos y mediometrajes recayeron en cintas cubanas, así como el premio al Mejor Cartel, Guión Inédito y el Premio de Postproducción Nuestra América Primera Copia.

 

Los filmes “Vestido de novia” y “Meñique”, que fueron laureados en la edición 36 del festival compiten ahora por los Goya como Mejor película Iberoamericana y Mejor película de animación, respectivamente, lo cual alegra sobremanera al cine cubano.

 

El séptimo arte ha sido siempre un medio más para saber qué pasa con nosotros y el mundo. La falta de espacios adecuados en toda Cuba para la proyección- de cintas de estreno o materiales antológicos imprescindibles en el acervo cultural de un espectador- ha provocado de cierta forma la falta de motivación en la población para ir al cine.

 

Funcionarios de la industria en más de una reunión han manifestado la necesidad de recuperar estas salas de cine, pero definitivamente los recursos deben venir de las instituciones autorizadas y a cargo del mantenimiento de las mismas.

 

No podemos sentenciar que ver las películas pirateadas en nuestras computadoras y copiadas de mano en mano en memorias flash sea el fin del mundo, pero tampoco podemos conformarnos con ello. El cine es un arte, un entretenimiento y un espacio para ser parte de la vida social de la nación.

Modificado por última vez en Domingo, 03 Enero 2016 09:16

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