lunes, 21 octubre 2019, 00:38
Viernes, 25 Diciembre 2015 01:16

MIRAR(NOS): Cuando hay muchas velitas en el cake

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para Cubasí
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Dentro de más o menos 35 años cumpliré 60. Alguien más cercano a esa edad me ha solicitado que aborde el tema desde la perspectiva de esta columna.

 

El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.
Gabriel García Márquez

 

Dentro de más o menos 35 años cumpliré 60. Alguien más cercano a esa edad me ha solicitado, acaso con preocupación desmedida, que aborde el tema desde la perspectiva de esta columna. Simultáneamente, como quien pone agrego de cebolla a su pizza, ha apelado a mi discreción.

 

Comenzaré por nosotras, por razones obvias. Si bien nadie ignora que la menopausia marca el stop para la función reproductora los cambios en el plano físico y psíquico no hacen mucho rejuego al nivel de respuesta sexual. En otras palabras, si la estimulación sexual es efectiva no hay el menor problema (científicamente hablando) para disfrutar a plenitud.

 

En lo personal no puedo negar que me cuesta muchísimo trabajo aceptar que los achaques de mi abuela se reduzcan a la menos nada a la hora en punto de “hornear el pastel”.

 

No obstante, y aunque no le he preguntado, salta a la vista que las mujeres adultas enfrentan día a día, 24X24 y 7x7 el conflicto mente-cuerpo. Alteraciones de todo tipo que entorpecen el equilibrio emocional de mis congéneres pueden resultar en el autofreno a las más agradables sensaciones.

 

La mujer de más de 60 años se encuentra en un especial período de su existencia, en una crisis de vida en la cual, así como en la adolescencia, es muy susceptible de ser influenciada por el medio social que la rodea. La familia, las pautas religiosas, los mitos, influyen de manera negativa para poder realizarse sexualmente y continuar con una actividad placentera.

 

Habitualmente, el entorno las repleta de censura, vergüenza de su cuerpo y hasta de su sensibilidad como seres sexuales al fin y al cabo.

 

Existen varios factores mecánicos resultantes del desajuste endócrino que ocasionan dolor durante las relaciones sexuales en la mujer de la tercera edad en principio porque la lubricación de la vagina disminuye paulatinamente.

 

Para los hombres el tema no es menos complejo. De hecho, un estudio reciente estuvo midiendo en ellos la actividad sexual, la preferencia, el deseo y los niveles de satisfacción.

 

El estudio incluyó aproximadamente 3.200 hombres de entre 75 y 95 años de edad, quienes fueron evaluados con cuestionarios.

 

Lo que descubrieron fue algo interesante y un poco sorprendente: los hombres que tenían actividades sexuales por lo menos una vez al año tendían a estar satisfechos, por lo general les resultaban satisfactorias y tenían la tendencia a considerarlas como algo que esperaban. Muy pocos hombres no estaban interesados.

 

Las características que determinaron si eran o no eran sexualmente activos, como era de esperar, tenían que ver con el contar con una pareja que viviese con ellos y si ellos y sus parejas estaban sanos.

 

Desde mi perspectiva, desde el inicio de la actividad sexual, allá en la adolescencia, para un hombre cualquier tópico relacionado con la sexualidad es muchísimo más complejo. No se trata de establecer comparaciones, pero quiénes leen no son novatos.

 

Hasta en Indonesia y Groenlandia es “perceptible” para todos cuando un hombre precisa atenciones afectivas, de cualquier naturaleza.

 

De manera que, lo más importante aquí, es el disfrute pleno y eso sin importar el número de velitas que apagues en tu cake.

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Comentarios  

 
#1 Robert 28-12-2015 16:35
La sexualidad no tiene porque detenerse a no ser por problemas no solucionables de carácter físico-síquico y no necesariamente por tener muchas velas el cake. Ella viene por naturaleza y se complementa con la vida. Es cierto que el desgaste lógico existe, pero también la vida sexualmente activa si la practicamos siempre, siempre estará de una manera u otra o de una calidad u otra, lo interesante es poder y no ambicionar haciendo comparaciones fuera de contexto como muchos hacen y se exponen a que ella desaparezca por inhibiciones y complejos o falta de concentración en su necesidad, pues lo síquico juega un papel muy alto en el desempeño de la sexualidad, amén de las cuestiones fisiológicas y demás.
El estímulo para ella nunca es viejo, simplemente es un estímulo que se debe cuidar para que siempre sea inquieto. Hay personas con pocas velas y muchos traumas o paradigmas que le han impedido desarrollarla como la naturaleza nos dotó para ello, y priorizan otros caminos, que nunca serán como ella tan necesaria para la vida.
Muchos enfocan el tema solo por la edad, como en este caso, pero es multifactorial para nombrarlo, porque en ello el aspecto social juega un papel importante e incluso familiar; degenerativo y el sicológico que considero uno de los más complejos y difíciles de resolver mediante las terapias modernas. Quién dijo que tener 60 años es un impedimento para tenerla, es un concepto muy estrecho para este tipo de necesidad humana que ha ido evolucionando con la vida en la sociedad. Hoy una persona con esa edad, y teniendo los años de expectativas de vida en Cuba, no tiene porque verse como impedido por las velas de un cake. Es cierto que por naturaleza debe disminuir pero no necesariamente desaparecer y a los 60 no me parece ordinario en la actualidad cubana, al menos.
Existen otras aristas, tal vez vulgares, o que se apartan del género, para conseguir la estimulación, tanto para un sexo como para el otro, que son válidas de manera práctica e incluso recursos no ortodoxos para nuestra sociedad pero que en otras latitudes se justifican. No obstante debemos abogar por la naturaleza humana manteniendo una higiene y salud sexual adecuada que seguro apagaremos muchas velas después de los 60.
 

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