martes, 25 septiembre 2018, 18:34
Viernes, 18 Diciembre 2015 06:58

La leche en polvo es importante… ¡El cine también!

Escrito por  Yuris Nórido/CubaSí


Utilizamos el término «consumo» a sabiendas de que muchos y muy importantes intelectuales lo asocian a prácticas puramente comerciales, como si el arte fuera un producto más para vender y comprar. Pero convengamos en que es un término diáfano y que describe muchos de los actuales procesos de asimilación de las artes y las letras.


El miércoles de esta semana sesionó en la sede nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba un taller sobre el Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual, que contó con la presencia de reconocidos creadores, investigadores y altos funcionarios de las instituciones culturales en el país.


Lo más probable es que la gran mayoría de las personas que están leyendo este comentario ni siquiera hayan escuchado hablar de ese programa, a pesar de que fue presentado ya hace un buen tiempo y tiene pretensiones de convertirse en la columna vertebral de las acciones para diversificar la cultura audiovisual de los cubanos.


Pero la verdad sea dicha: ha faltado sistematicidad, promoción, coordinación entre las instancias que tendrían que aplicarlo.


Y en los tiempos que corren, ocuparse de estos asuntos ya no es una opción, sino una necesidad impostergable. El cineasta Jorge Luis Sánchez lo resumió en un símil que a primera oída pudiera parecer exagerado y hasta escandaloso, pero que en realidad pone de manifiesto la importancia de la cultura para la gente: «El cine es tan importante como la leche en polvo».


Traduzcamos: hay que garantizar las condiciones básicas para una vida digna, pero ese concepto de una vida digna incluye también el derecho a disfrutar de opciones culturales, el derecho al crecimiento espiritual y al conocimiento.


Algunos de los participantes hicieron notar el aparente caos en que está sumido el consumo audiovisual en Cuba: ante el maremágnum de propuestas —buenas, regulares y malas—, mucha gente ve lo que puede y quiere, sin que importen demasiado las jerarquías artísticas, la calidad y los valores de las ofertas.


Está claro que no se puede imponer un gusto, y todavía más claro que cada persona debe tener la libertad de ver lo que prefiera. Ese espacio íntimo es, a todas luces, inviolable.


Pero el gusto sí puede ser influido, educado, orientado. Y esa es una responsabilidad de las instituciones culturales, comenzando por la más básica e importante: la escuela.


Que los planes de estudio de las enseñanzas primaria, secundaria y preuniversitaria ignoren en buena medida la creciente influencia del audiovisual en la conformación de la cultura contemporánea es, por decir lo menos, una deficiencia.


Ya es tiempo de que, desde los primeros grados, se impartan asignaturas de apreciación del audiovisual, de la misma manera en que se aprende de música y de artes plásticas. La pregunta es: ¿tenemos el personal preparado para esa misión? ¿Las carreras pedagógicas toman suficientemente en cuenta esa necesidad? Ese podría ser tema de otro comentario.


Por lo pronto, la televisión también tiene una responsabilidad en la promoción de lo mejor del cine y los dramatizados seriados. Ya se sabe que es difícil armar una parrilla con más de cincuenta películas semanales. Y por supuesto que no todo el cine que se transmite puede ni debe ser de arte (el puro entretenimiento, sin grandes pretensiones, también hace falta). Pero hay que pensar mejor las estrategias para jerarquizar las propuestas. Y para ofrecerle a los espectadores una visión crítica de muchas de las obras.


La disyuntiva ahora mismo no está en escoger entre el tan mentado «paquete» (que, obviamente, es un mecanismo circunstancial) y la propuesta «oficial», sino en procurar que la gente tenga acceso a lo mejor de la creación audiovisual, venga en el soporte en que venga, y que los consumidores tengan una visión crítica de todos los fenómenos.


Uno puede ver y hasta disfrutar (y de hecho, ve y disfruta) películas intrascendentes. La cuestión está en no creerse que eso que estamos viendo es lo mejor y lo único.


Convendría también no circunscribir el asunto al cine, pues se sabe que el espectro audiovisual es amplísimo: telenovelas, series, videos clips, videojuegos… Y las nuevas tecnologías abren mucho más las posibilidades.


Pero algo debe quedar establecido: este no es un tema menor, pues tiene un trasfondo social, político y económico con importantes implicaciones. No solo de pan vive el hombre. Las políticas garantizan el pleno ejercicio de los derechos culturales. En tiempos en los que el neoliberalismo clama por el imperio del dinero, el arte verdadero —cuestionador, incómodo, liberador— no puede quedar a expensas del mercado.

Modificado por última vez en Lunes, 28 Diciembre 2015 08:40

Comentarios  

 
#9 Yasser Gonzalez Soto 23-12-2015 18:31
Depende qué cine y depende qué leche en polvo ya que ambos pueden ser de muy mala calidad
 
 
#8 sachiel 22-12-2015 15:18
"Está claro que no se puede imponer un gusto, y todavía más claro que cada persona debe tener la libertad de ver lo que prefiera. Ese espacio íntimo es, a todas luces, inviolable. Pero el gusto sí puede ser influido, educado, orientado..." entonces ¿se puede o no se puede imponer? me voy con el Arquero y el Analista, y hasta con Thol, la belleza cultural es muy buena, pero eduquemonos mejor en cómo producir alimentos y levantar la economia más todavia.
 
 
#7 El Analista 19-12-2015 13:07
Ustedes solo quieren oír loque les gusta oir, o igual leer.
 
 
#6 El Analista 19-12-2015 10:12
La Leche en Polvo es imprescindible el cine es importante.
 
 
#5 Arquero 18-12-2015 15:25
¡¡¡¡Se puede opinar que en nuestro Pais existe un gigantesco gremio (no se quien les dio el derecho) se cree preparado para decidir que es lo culturalmente correcto para que los demas puedan ver o escuchar o vestir ....y incluso opinar.... Uno ha escuchado estupideces pajuatas de (Apreciaran como Fellini con la imagen de la escoba recostada sola en la esquina de la casa, entre matices claro oscuros, les dá una sensación de soledad y lejania) ¡¡¡Qué manera de comer ......!!!
 
 
#4 María 18-12-2015 13:38
JEJEJE, LO MEJOR DEL TRABAJO ES EL TÍTULO... ESTOY DE ACUERDO CON TODO LO QUE SE DICE...
 
 
#3 Gladys 18-12-2015 11:39
Para Thol:

Está claro que no entiemdes nada de lo escrito aquí:
Por supuesto que no puedes alimentar a un niño con un filme y que tampoco la leche polvo se convertirá en una pelicula, en arte, cultura.
De lo que se trata es de conocer la importancia de ambas cosas porque sino puedes ser un millonario de alma pobre.
 
 
#2 Thol 18-12-2015 11:00
Completamente exagerado la frase, es verdad que el cine como cualquier manifestacion cultural es importante, pero no se puede alimentar a un niño, anciano, etc con la mejor pelicula de Chaplin, Fellini, o cualquiera de las mejores producciones de los genios del 7mo arte y si con la leche en polvo.
 
 
#1 aidama 18-12-2015 09:40
estoy muy de acuerdo con el peridista, sobre todo en que desde la escuela se puede aprender a interpretar lo bueno y lo malo de cualquier material, a no creernos todo lo que ponen y a valorar cualquier tema.
Yo personalmente recuerdo hace muchos años los cines debates que eran promovido por las organziaciones juveniles y por las escuelas dadas por personas con dos dedos de frente, y aprendi tambien de los criticos de cine que por television daban un panorama de cada pelicula. es valido para cualquier audiovisual.y por favor que en los audiovisuales cubanos, no nos quiera imponer lo que puede fluir con naturalidad
 

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