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Jueves, 10 Diciembre 2015 09:49

Artes escénicas en Cuba 2015: año de convergencias

Escrito por  Cosset Lazo Pérez/PL
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Diversas manifestaciones de las artes escénicas convergieron en Cuba durante 2015: 12 meses cargados de estrenos, tanto nacionales como foráneos, acontecieron aquí bajo la celosa mirada del exigente público nacional.

Sin duda alguna, uno de los momentos más importantes fue el XVI Festival de Teatro de La Habana, que permitió el debut en Cuba del Ballet de Montecarlo con una versión sencilla y simbólica del cuento Cenicienta, basada en el relato de los alemanes Jacob y Wilhelm Grimm.

 

Dirigida por el coreógrafo francés Jean-Christophe Maillot, la compañía tocó tierra caribeña acompañada de la Princesa Carolina de Mónaco, quien viajó a La Habana para asistir a las funciones, recorrer la sede del Ballet Nacional de Cuba y reunirse con la directora del conjunto danzario, Alicia Alonso.

 

La máxima fiesta de las tablas también acogió el musical Broadway Rox, que puso a bailar a diversas generaciones de cubanos en el Teatro Mella con extractos de piezas emblemáticas de ese circuito teatral como Jesus Christ Superstar, Mamma mia, Rent y Hair.

 

Dedicado a los 90 años del director británico Peter Brooks, el evento acogió obras de 22 países representados por 37 espectáculos extranjeros y 13 nacionales.

 

Mucho antes del XVI Festival de Teatro de La Habana, la obra Rent -esta vez en toda su plenitud- conquistó a los espectadores nacionales por ser la primera producción musical realizada aquí en colaboración con un equipo de Broadway.

 

Las buenas rachas continuaron para las tablas cubanas cuando el Premio Nacional de Teatro 2015 fue a las manos del dramaturgo Carlos Díaz, director de Teatro El Público, grupo de los más conocidos dentro y fuera de la isla.

 

Otro de los regalos que trajo 2015 fue la compañía de teatro Kageboushi de sombras humanas de Japón, que exhibió en La Habana un espectáculo colmado de valores como el agradecimiento, el sacrificio, la valentía y el respeto a las personas mayores.

 

La danza cubana resplandeció en el mundo

 

Cuando solo quedan pocas semanas para despedir el 2015, se hace imprescindible recordar los éxitos del Ballet Nacional de Cuba durante su gira por España y Omán, realizada del 14 de septiembre al 7 noviembre.

 

En la nación europea, donde la compañía fundada en 1948 por Alicia Alonso se presenta cada dos años, existe un amplio grupo de incondicionales que siguen de cerca las actuaciones de los bailarines, reconocidos internacionalmente por su exquisitez técnica. A teatro lleno acontecieron las tres funciones ofrecidas en Omán, país en el que por primera vez resplandeció la luz del conjunto danzario al presentar la versión cubana del clásico Don Quijote.

 

La designación de uno de los teatros más emblemáticos de Cuba como Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, sobresale en el panorama local y foráneo de este año como un tributo a la prima ballerina assoluta, figura cimera del llamado baile en puntas.

 

Si de homenajes se trata, no puede olvidarse el establecimiento por parte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba del Premio Josefina Méndez, en honor a una de las cuatro joyas del ballet cubano, conferido a personalidades internacionales del arte vinculadas a la cultura de esta isla.

 

Las primeras galardonadas con el lauro este año fueron la bailaora flamenca Cristina Hoyos -primera figura de la compañía fundada por el coreógrafo español Antonio Gades- y Sonia Amelio, artista mexicana conocida en el mundo por su versatilidad como actriz, bailarina, pianista y directora de orquesta.

 

No menos trascendente fue el Premio Nacional de Danza 2015 otorgado en esta ocasión a María Elena Llorente, maitre del Ballet Nacional de Cuba y distinguida en su carrera con la Medalla de Bronce en el Concurso de Ballet de Varna, en 1968.

 

La enseñanza de la danza clásica también tuvo sus momentos de gloria al convertirse en punto de referencia para escuelas internacionales como la Ruth Page en Chicago, dirigida por el bailarín y coreógrafo cubano Víctor Alexander Ramírez.

 

Bajo la exhaustiva mirada de la maestra cubana Ramona de Sáa, un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba Fernando Alonso confraternizaron con aprendices del centro artístico estadounidense.

 

En tanto, bajo la dirección del maestro Miguel Iglesias, la compañía Danza Contemporánea de Cuba reiteró su preferencia entre los espectadores cubanos y foráneos con más de cinco estrenos transgresores y de probada calidad documentados por coréografos extranjeros.

 

Desde Estados Unidos llegó a La Habana el reconocido bailarín Rasta Thomas, quien dejó a un lado su tecnicismo clásico para regalar al público local un particular derroche de talento, que después unió a la agrupación cubana, para llevar a México la pieza Carmina Burana.

 

Por su parte, el conjunto Lizt Alfonso Dance Cuba arrasó con una gira por diversas ciudades norteamericanas que tuvo una escala especial en Nueva York, donde realizó una veintena de funciones a teatro lleno en el New Victory Theater.

 

También la compañía protagonizó un acontecimiento insólito en la historia de la danza cubana cuando se convirtió en la primera agrupación nacional en actuar en la ceremonia de entrega de los premios Grammy Latinos 2015.   Y pese a sobresalir en el ámbito danzario nacional como algo novedoso, una de las mayores atracciones para el próximo año será la germinación del proyecto de compañía del bailarín cubano Carlos Acosta, quien después de una exitosa carrera en The Royal Ballet en Reino Unido, quiere echar raíces aquí.

 

Entre alegría, malabares y risas

 

Con historias cargadas de un profundo humanismo, la alegría y dulzura de la compañía infantil de teatro La Colmenita se multiplicó con representaciones en Argentina, Nicaragua y El Salvador, escenarios que ahora se unen a los establecidos anteriormente en México, Panamá, Colombia, Venezuela, España y Canadá.

 

Dirigida por Carlos Alberto Cremata, la agrupación esparce la luz de la esperanza en los pueblos del mundo con el objetivo de fomentar valores humanos mediante la creación artística e integrar a niños con necesidades educativas especiales al disfrute del arte.

 

El arte circense también brilló este año con la participación de 80 artistas extranjeros en el XIV Festival de Circo de Verano Circuba 2015, celebrado del el 8 de julio al 6 de septiembre.

 

Representantes de Colombia, México, Estados Unidos y Alemania sedujeron a los amantes de esta manifestación artística mediante los más variados actos. Sin embargo, la mayor atracción fue la malabarista rusa Diana Stepánova, quien conquistó el Premio a la Originalidad del evento, conferido por primera vez.

 

Con un homenaje al maestro Carlos Ruiz de la Tejera (Premio Nacional del Humor 2006), el Festival Aquelarre 2015 mostró una representación de las habilidades heredades del teatro bufo y vernáculo cubanos, pero desde una perspectiva contemporánea.

 

Grupos de comediantes de casi todo el país confluyeron en La Habana con atractivas puestas en escena, que tuvieron como denominador común el humor inteligente y la crítica precisa, libre de exageraciones y superficialidades.

 

De esta forma, concurrieron en esta isla las más variadas expresiones de la cultura sobre las tablas, bajo el espíritu de tender nuevos puentes para el intercambio.

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