martes, 25 septiembre 2018, 05:49
Miércoles, 09 Diciembre 2015 07:00

Laz: Uno de los grandes de la caricatura en Cuba

Escrito por  Paquita Armas Fonseca/Especial para CubaSí
Valora este artículo
(3 votos)

Lo conocía como Lázaro Miranda (Humberto Lázaro Miranda Ramírez), para mí él no era Laz, aquel caricaturista del que Ares me comentaba con elogio por la línea exquisita de sus trazos.


Con Laz, por culpa mía, tengo una deuda de años. Se merecía una entrevista desde que yo hacía mi sección «La vida en cuadritos». Hablé con él de eso varias veces. Lo conocía como Lázaro Miranda (Humberto Lázaro Miranda Ramírez), para mí él no era Laz, aquel caricaturista del que Ares me comentaba con elogio por la línea exquisita de sus trazos.

alt

Parece que esto tuvo que suceder para que un día después de que cumpliera 55 (nació el 6 de diciembre) yo terminara de armar esta conversación de un excelente dibujante que se ha fajado con sacos, con decisiones dudosas y hasta con el cáncer.

¿Es verdad que fuiste estibador?, ¿y profesor de dibujo?

En 1975, cuando aprobé el octavo grado, llené la boleta para estudiar un obrero calificado en pintura decorativa y rótulo en el politécnico Ciudad Libertad. Buenísima especialidad y excelente plantel. Fui buen alumno, no muy disciplinado, pero bueno. Por eso a los dos años, cuando me gradué, me propusieron quedarme de profesor. Acepté porque teníamos en casa una situación familiar un poco difícil y fue una forma rápida de ganar un sueldo decoroso. No sabía que me gustaba la docencia y desde el inicio me gustó enseñar lo poco que sabía, como ahora. Eso fue en 1977. Cuando llevaba trabajando allí cinco cursos y medio, tuve un problema familiar que me marcó mucho y empecé a tener problemas con la asistencia. Me aplicaron la ley 32 y me sacaron de allí. Ya tenía una hija y estuve sin trabajar unas cuantas semanas. Luego estuve dando tumbos por algunos lugares hasta que un amigo del barrio, que tenía un cargo en el puerto, me propuso trabajar en los muelles. Como debes suponer, el trabajo era durísimo y empecé a tener dolores en la columna y me tuve que ir. A los meses, el que era mi suegro me dijo que podía resolverme en una unidad de acopio y fui para allá. Estuve de estibador allí también como cuatro años, hasta que la columna empezó con lo suyo y me dieron peritaje médico. Cuando estaba en la Aspirina, ya era estibador. Primero en los muelles, luego en acopio, pero lo de impartir clases en el tecnológico había sido antes.

¿Recuerdas tu primer dibujo publicado?

Fue uno que hice cuando tenía como 12 o 13 años. Me puse a mezclar tinta de zapatos con otra que había en mi casa e hice un dibujo que llevé a Palante y a los pocos días, vi mi dibujo publicado. Ni siquiera sabía que el material idóneo era la tinta china. Compré unos puntos de plumilla en una tienda de la calle Monte, amarré una de ellas a un lápiz con hilo de coser y mezclé las tintas que te dije. Hice el dibujo y lo llevé a Palante.

alt
No creo que el primer dibujo publicado sea el primer dibujo publicable. Aquel dibujo fue una idea bastante tonta que se me ocurrió cuando era un niño. Creo que el primer dibujo realmente publicable fue también en Palante, cuando ya era profesor del tecnológico y publicaba con frecuencia en ese tabloide.


¿Pasaste alguna escuela?

Recién graduado y ya trabajando, fui a San Alejandro, que está muy cerca del tecnológico, hice las pruebas para entrar en el curso para trabajadores y las aprobé. Pero bueno, no tuve constancia ni madurez y dejé la escuela en el primer año. Luego volví a hacer las pruebas en tres ocasiones y siempre las aprobé, pero nunca pasé de primer año. De eso me arrepiento mil veces. La primera vez que entré a San Alejandro, tenía 17 años, y la última vez, tenía ya 30. Hubo profesores y empleadas que me preguntaban si yo era aquel mismo muchachito que estuvo allí hace años, y eso me daba tremenda vergüenza. Entonces abandoné de nuevo, pero esta vez me dije que tenía que graduarme por una cuestión de honor. Entonces fui a la escuela de Diseño, hice las pruebas y también aprobé. Repetí primer año, pero me gradué de técnico medio en Diseño Informacional.

¿Dónde publicaste primero de forma sistemática?

Trabajando en el politécnico, un día participé en el concurso «Chispa joven», que convocaba el semanario Palante. Primera vez que participaba en un concurso y gané el segundo premio en historieta. Eso me estimuló y empecé a llevar colaboraciones a Palante y, no me puedo quejar, me publicaban bastante. Fue en Palante donde puedo decirte que publiqué de forma bastante sistemática.

alt

¿Desde cuándo trabajas en Dedeté?

Siendo trabajador de Palante desde 1994, un día se me dio la oportunidad de trabajar en Dedeté. Me dio pena irme de allí. En Palante me acogieron desde que era un jovencito, me dieron un tratamiento especial y buenas oportunidades de publicar trabajos, que en otro lugar no podía hacerlo. Allí podía proponer y publicar dibujos de portada, publiqué fotografías, páginas centrales y hasta textos humorísticos. Un día del mes de abril del 93, Rosendo, el director, me llamó a su oficina, a mí y a Garrincha. Nos dijo que se había propuesto, en primera instancia, que el Garri y yo pasáramos a formar parte del staff de la publicación. Al año siguiente, igual en abril, nos volvió a llamar a la oficina para decirnos que podíamos pasar a firmar nuestros contratos. Por todo eso me dio tanta pena abandonar Palante. Los compañeros de allí me dieron ánimo y me dijeron que no me sintiera incómodo, que aprovechara la oportunidad y que no hubieran querido que me fuera. Eso me dio más sentimiento todavía, pero bueno, di el paso y me trasladé a Juventud Rebelde en mayo del 2000.

¿Exposiciones? ¿Cuántas? ¿En qué lugar?

Tengo más de 100 exposiciones colectivas, en Cuba y en el extranjero. Colectivamente, he participado en exposiciones en México, en Grecia y en los EE.UU. De manera individual, tengo como 10 o 12 exposiciones, todas en Cuba, que abarcan desde humor general hasta caricatura personal.

¿Publicas en otros países?

Participo en la publicación de un sitio web en México que vende caricaturas a otros países. Por eso, últimamente he podido publicar trabajos en México y Ecuador. Antes lo había hecho en Francia.

¿Y cuántos premios tienes?

No he sido un participante asiduo en concursos internacionales y ahora, que hay que llevar los trabajos a sacar un permiso aduanal y hacer la cola y esperar hasta el día siguiente, participo menos todavía. No obstante, he ganado 11 premios internacionalmente en Cuba, Turquía, Japón y Bulgaria, y tengo alrededor de 70 premios nacionales.


alt
¿Te ayudó el humor a sortear una difícil situación de salud?

En al año 2005 me saqué una rifa y tuve que hacer un duro tratamiento de 35 radiaciones y tres ciclos de quimioterapia. La dirección del periódico Juventud Rebelde me dio la facilidad de hacer todo sin tener que ir al trabajo, pero me mantuve trabajando. Hacía los dibujos y los enviaba por correo a la redacción, o alguien pasaba a buscarlos. En medio de todo eso, un día me llamó Isel, la directora del Museo del Humor de San Antonio de los Baños, para proponerme una exposición de caricaturas personales en la próxima edición del concurso Juan David. Acepté y estuve preparando esa exposición durante parte de mi tratamiento. Mi compañera de aquellos días, Marylin, me bajaba de internet las fotos que yo le pedía y me las llevaba a la casa. Así, después de regresar de la quimio y descansar un poco, me pasaba el día dibujando para la exposición o para cumplir compromisos con el periódico. De manera que dentro de todo lo que estaba pasando, el dibujo y el trabajo me ayudaron en ese trance.

¿Tienes herederos como dibujantes?

No sabes cuánto me hubiera gustado ser como esas familias donde más de uno se desempeña en el mismo giro, como los Sánchez o los Gourriel en la pelota, o los Wood, los García y los Rentería en la actuación, pero no. Nadie de mis sucesores dibuja. Mi nieto, si se fija de algún modelo, o de algo que ya esté dibujado, puede reproducirlo, pero no lo hace seguido, ni me ha dado muestras de que le guste dibujar como me gustaba a mí con esa edad. Al menos él hace eso. Mis hijas no toman ni siquiera el lápiz para dibujar, así es que parece que no tengo los genes muy buenos.

Visto 11480 veces Modificado por última vez en Sábado, 19 Diciembre 2015 09:33

Comentarios  

 
#3 osval 10-12-2015 10:06
Abrazos para el colega Laz, buen amigo y gran humorista.
 
 
#2 Carlos Manuel 09-12-2015 20:17
Increible!!! En 2005 haberse enfrentado a esa terrible enfermedad y todo lo que implica su terapéutica y yo le conocí personalmente en 2006 en la Sierra Maestra cuando con un grupo de Tecleros junto al gran Guille Cabrera celebraríamos el 80 cumpleaños de nuestro invencible Comandante Fidel con un ascenso a nuestra mayor elevación y hoy solo puedo exclamar: Fuiste y eres más grande que el Turquino hermano. Compartimos la noche previa en un campamento de pioneros en el poblado de Santo Domingo, había que pasar sobre piedras el río Yara. En la noche hacíamos colas para las caricaturas que nos harían él y Adán y todos recibimos aquel regalazo que hoy conservo como reliquia. Aprovecho para un saludo a todos los miembros de aquella alegre expedición si llegan por este artículo. Soy el médico legista de Morón, Ciego de Ávila. Salud y mucha suerte Laz, quisiera un día en una feria del libro toparme con un ejemplar tuyo que recopilara una obra de tanta valía que nos ha colmado de humor y reflexión y que seguiremos disfrutando.
 
 
#1 Lázaro E. 09-12-2015 16:47
Laz, con tantas piedras que dio la vida, carajo eres un ejemplo a seguir, yo me hubiera rendido, es bueno ver como grandes figuras del arte son también ejemplos en la vida. Y yo que me quejaba de una hernia hiatal. ¡Palante chico!
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar