domingo, 21 octubre 2018, 16:39
Lunes, 30 Noviembre 2015 07:17

De Cuba, su gente (II): Canta el olor con otra ortografía

Escrito por  Diana Castaños, especial para CubaSí
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El excremento de puerco baja por unas tuberías y mi prima Dania, con una escoba, lo empuja hasta un pozo.


-Ese olor que sientes es el gas metano. Es con lo que se hace el biogás –me explica.


Como quiero ayudarla, -mi prima tiene ocho meses de embarazo- hago un esfuerzo, para mí sobrehumano, por quitarle la escoba y remover los desechos de los cerdos.


No tengo idea de cómo se llama dónde estamos. Sé que la casa por no tener no tiene ni paredes. Sé que tampoco tendría por qué.


A la derecha, las lomas del Escambray; en frente, kilómetros de sabana con marabú. Sé que este pedazo de tierra, de tan perdido en el mapa, por no tener no tiene ni nombre.


Frente a nosotras una pequeña con piernas llagosas arrastra sobre una penca de palma una muñeca de trapo.


-¿A dónde van tú y tu muñeca? –le pregunto, pero la niña es arisca y no me responde.


Mi prima la ignora; tiene otros menesteres de los que ocuparse. Hace una mueca y se recuesta en el suelo. “Estás bien, qué te pasa”, le pregunto.


-Tráeme agua –me pide y me señala el pozo, a unos cien metros de allí.


Por el camino me encuentro con el hijo mayor de mi prima. Lo saludo con cariño; no lo veía hacía mucho. Viene cargando un vagón de excrementos de puerco. Me explica que la finca necesita 350 kilogramos de “mierda de animales” para producir el máximo de gas metano para el que está diseñado. Lo escucho con el respeto con que atendería a un hombre hecho y derecho. Por la seriedad de su voz y el empinamiento de su pecho me olvido a ratos de que tiene once años.


Me pregunto entonces por esa otra realidad que hubiera yo tenido si mi madre hace veinte años no hubiera cogido par de maletas y emigrado para La Habana. Sería yo la persona que soy, escribiendo estas líneas, o estaría con las piernas laceradas por las matas y bichos, rodeada de gallinas, guanajos y cerdos. Hasta qué punto la realidad condiciona lo que vivimos. ¿El ser humano piensa como vive, irremediable e inexorablemente?


Cargo par de cubos del pozo y regreso a ver a mi prima. Me recibe a las puertas de la casa la niña que arrastraba una muñeca de trapo. Ha sustituido la muñeca por un bebé lloroso, pero la penca sigue siendo la misma. Dejo los cubos a un lado y levanto al niño del suelo. A unos pasos de allí, mi prima todavía expulsaba la placenta.


Yo, que llevo casi una década cuestionándome si salir o no embarazada, lidiando lo mejor que puedo con el miedo al dolor del parto y la poca higiene que encuentro en los hospitales, cargo a un primito que llora entre moscas y gas metano, que nació casi ante mis ojos, sobre la tierra árida del altozano.


-Cómo te demoraste, chica. ¿Dónde está el agua? –me interrumpe la concatenación de pensamientos mi prima- búscala para limpiarme.


Ante la falta de un sitio decente donde colocar al bebé, lo cargo en mi pecho, y le alcanzo a mi prima los cubos de agua.

Visto 3096 veces Modificado por última vez en Miércoles, 02 Diciembre 2015 13:21

Lili me da un beso en la mejilla para despertarme. Las gélidas luces de la noche la iluminan lo suficiente como para adivinar, por la urgencia y cohesión de sus movimientos, que está despierta hace un rato.

Comentarios  

 
#4 nedel 21-12-2015 11:43
Dianita complicada y dura tu experiencia. Espero que te haya servido para plantearte muchas cosas con respecto a lo que es realmente importante en esta vida. Cosa que a menudo se nos olvida por cuenta de lo agetreada de la vida.
 
 
#3 r@f@ 07-12-2015 09:30
notengo todavía hay lugares en cuba que no hay electricidad a tantos años de revolución así que haya dado a luz sin asitencia médica tampoco me soprende ¿qué hay de malo en ello?
 
 
#2 notengo 02-12-2015 11:03
El metano es un gas incoloro e inodoro. El olor proviene de la nezcla de gases.¿Esa crónica es de Cuba??? ?Parió sin asistencia médica, dónde es eso?
 
 
#1 r@f@ 30-11-2015 13:42
periodista ¡que artículos más iterezantes los suyos! el primero lo leí con detenimiento una y otra vez, esa nuestra realidad, tal cruel pero nuestra. Otra mirada de ver nuestra realidad de la gente de campo con su ideosincracia y forma de ser, pero ante todo ¡cubanos! esperaré el próximo artículo.
 

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