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Martes, 28 Febrero 2012 01:44

¿Tres tic-tac de clavadistas cubanos en tierra del Big Ben?

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Seamos realistas, el nivel de nuestros ornamentalistas ha descendido un tanto y varias han sido las cuestiones del “bajón” de José Antonio Guerra-Jeinkler Aguirre entre la elite de su modalidad.

 

Seamos realistas, aunque el cierre de la Copa del Mundo en el centro Acuático de Londres haya traído las “alegrías” clasificatorias en la repesca dominical de los plataformistas Jeinkler Aguirre (segundo con 443.50 puntos) y Ania Ribera (quinta gracias a 290.90 y pendiente de confirmación por la Federación Internacional hasta junio), el nivel de nuestros ornamentalistas ha descendido un tanto y varias han sido las cuestiones del “bajón” de José Antonio Guerra-Jeinkler Aguirre entre la elite de su modalidad.

 

La primera de ellas, asociada con el déficit de entrenamiento que presentaron en una prueba donde las repeticiones, ejercicios de sincronización, son cruciales. El experimentado Guerra estuvo más de la mitad del 2011 aquejado de una lesión en su hombro derecho —ruptura de una miofibrilla— e incluso, luego de clasificarse en la plataforma individual con el onceno registro de preliminares (449.85) tuvo que abandonar en semifinales producto de molestias.

 

El Camagüeyano Aguirre, próximo a cumplir los 22 años tiene todos los elementos técnicos para “explotar” entre la crema y nata, pero su principal enemigo es la inseguridad y falta de confianza que a la hora cero casi siempre le pasa factura. Por su calidad no necesitaba llegar a la repesca y bien podía estar entre los 18 primeros agraciados en la modalidad individual. El hecho de estar junto a Guerra todo este ciclo como principales figuras del clavado antillano, ya debiera aportarle mayores dividendos.

 

Ambos se colocaron quintos en el sincronizado desde los 10 metros, amparados en 432.30 unidades y a la escolta de los chinos Yuan Cao-Yanquan Zhang (481.29), los mexicanos Iván García-Germán Sánchez (460.17 y poseedores del programa de saltos más complejo del mundo), los germanos Sascha Klein-Patrick Haudsing (457.41) y los estadounidenses David Boudia-Nick McCrory (444.93).  Aztecas, norteños y antillanos acuñaron boleto bajo los cinco aros, lo mismo que los rusos Ilya Zakharov-Victor Minibaev (432.27) quienes se unirán a los anfitriones, chinos, germanos y ucranianos, los tres últimos duetos medallistas del mundial de Shangai’11.

 

Volviendo al desempeño de Guerray Aguirre y las cuestiones desfavorables, otra que los ha golpeado reiteradamente es la ausencia o inestabilidad en el sistema de climatización y recirculación del agua en el tanque de su cuartel general del Complejo de Piscinas Baraguá. De ahí que constantemente estén buscando variantes, dándole mayor peso al entrenamiento en seco y el gimnasio, además de los ejercicios de simulación. Eso unido a que producto de tantos escollos tuvieron que modificar su programa de saltos y por consiguiente ceder unas décimas en el grado de complejidad, para buscar seguridad en sus ejecuciones, estrategia que les resultó positiva, pero que para encarar la cita multideportiva londinense debe variar una vez más. Entre los mejores, saltos complejos son un argumento sólido.

 

Previo a la copa del Mundo, los nuestros realizaron una base de entrenamiento en Montreal, Canadá, que contribuyó sobremanera a la forma alcanzada y los objetivos de clasificación que finalmente se cumplieron.

 

Tanto el Comisionado nacional y juez internacional Rolando Ruiz Pedreguera, como el avezado mentor Lino Socorro y los propios protagonistas elogiaron el rendimiento, teniendo en cuenta todas las adversidades y la calidad de la competición, a la que asistieron los mejores tanto en la plataforma como en el trampolín y que dejó a los representantes del gigante asiático como dueños de los ocho cetros disputados.

 

“Estamos contentos con nuestra clasificación, era el primer objetivo, y lo cumplimos, ahora a rediseñar todo el trabajo en función de optimizar nuestros programas y ejecuciones para llegar a Londres en la mejor forma posible. Para mí es crucial, pues sería atesorar la única medalla que le falta a mis vitrinas en una carrera de más de 17 años en el equipo nacional”, sentenció Guerra, quien lidiará en el propio Centro acuático con 32 años recién cumplidos.

 

La realidad de ver cumplir su sueño se antoja escabrosa, pero para el ornamentalista dueño de la mejor entrada al agua del planeta parece no haber imposibles. Para navegar con fortuna en el tanque será vital que ambos lleguen en excelente estado físico, y psicológicamente serenos y enfocados. Solo resta esperar.

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