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Domingo, 15 Noviembre 2015 07:12

La salsa reverdece en Cali

Escrito por  ANSA
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Hace unos años el afamado periodista puertorriqueño Héctor Feliciano dejó caer una sentencia apocalíptica según la cual la música salsa estaba dando sus últimos estertores antes de morir.


    "Y si la salsa está en boga en París, y se empeñan en emularla con diligencia, es porque ya es museo, pasado, abstracción", escribió Feliciano en un artículo en la revista colombiana El Malpensante, en el que lamentaba que los parisinos hubieran convertido a la salsa en su nuevo objeto de deseo.

    Pese a la sólida argumentación del autor del libro "El Museo Robado", hay una ciudad en Colombia que insiste en mantener vivo ese ritmo afro-antillano creado en Nueva York, contradiciendo la versión de Feliciano.

    Cali, autodenominado "La capital de la salsa", no solo no ha dejado morir esa música, sino que la convirtió en una tabla de salvación para miles de jóvenes de barrios pobres que solo creían tener en la violencia su única fuente de recursos económicos.

    Cali, al igual que Medellín, ha estado levantándose de la fiesta de excesos, muerte y dolor que dejaron los carteles de la droga, con sus estrafalarios capos, quienes reclutaron a decenas de jóvenes pobres para convertirlos en sus ejércitos de pistoleros.

    Ahora que el humo de las pistolas se ido disipando, en los barrios empobrecidos de una Cali que conoció el falso esplendor del narcotráfico, el baile de la salsa emergió como un proyecto de vida y una puerta de salida distinta a la violencia.

    El principal proyecto, de varios que cada día toman más fuerza en Cali relacionados con la salsa, se llama Delirio, una idea de cuatro mujeres que se aventuraron y crearon una suerte de Circo del Sol pero de la salsa y cuyos principales artistas son jóvenes de comunas peligrosas que optaron por el baile antes que por las armas.

    Andrea Buenaventura, directora de la Fundación Delirio, le aseguró a ANSA que "la salsa en Cali es un movimiento social", al precisar que hay 50 escuelas de baile constituidas en toda la ciudad, que entrenan a diario a 2.000 bailarines de barrios populares.

    El baile de la salsa caleña ha ganado varios títulos mundiales, porque se hacen campeonatos mundiales de baile de salsa, con estilo marcado por la rapidez en los pies de los bailarines y las acrobacias entre parejas.

    Sobre la base de ese estilo, Delirio montó desde hace 10 años un espectáculo de circo, baile y salsa bajo un carpa en la que caben hasta 1.500 personas.

    Delirio tiene una función el último viernes de cada mes para el público, pero se presenta dentro y fuera de Colombia en promedio tres veces al mes, lo que le ha permitido recorrer 20 países deslumbrando con sus pasos, figuras, acrobacias y hasta los trajes de sus bailarines.

    "Delirio es simplemente la puesta en escena de ese sentimiento caleño por la salsa", señaló Buenaventura, que relató cómo su fundación se nutre de bailarines de cuatro escuelas de la ciudad y de paso forma de manera gratuita a unos 300 jóvenes como profesionales.

    "Delirio tiene muchas valías, mucha importancia desde lo social, la principal de todas es que le devolvió a Cali la autoestima y convirtió a los bailarines, esos muchachos muy jóvenes de estratos populares, en unos ídolos, en unos referentes para los demás y creemos que es un camino alterno: un camino es a la violencia y el otro camino es al baile", resume Buenaventura.

    El espectáculo de Deliro se ha convertido en un referente cultural del país, tanto que suele ser una de las muestras del folclor local por parte del gobierno cuando ejerce de anfitrión de grandes eventos.

    Todo ese movimiento de la salsa y su baile, llevó a que Cali constituyera una Bienal de Danza, que actualmente se lleva a cabo en la ciudad y a la que fueron convocados más de 20 compañías de todo el mundo.

    Amparo Sinisterra de Carvajal, directora de la Bienal, le dijo a ANSA que una de las ideas de que Cali sea sede de un convocatoria de esas dimensiones es para que los jóvenes de la ciudad aprendan de otras formas de baile más allá de la salsa.

    Sinisterra destacó el "propósito social" de las escuelas de baile de salsa de Cali, al señalar que "las vidas de esos muchachos se han transformado a través de la danza".

    "La danza es un terreno neutral, nadie baila peleando, la gente baila para celebrar y estos jóvenes han ido transformando sus vidas a través de la salsa y el baile", dijo la gestora cultural.

    Sinisterra cree que el baile y en general todas las expresiones del arte son "una herramienta maravillosa para alcanzar la paz, por que todas esas expresiones abren la posibilidad para el encuentro entre gentes que no se conoce".

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