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Sábado, 14 Noviembre 2015 07:10

Un día, un viajero…

Escrito por  Carlos Alejandro Rodríguez Martínez/Especial para CubaSí
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Una de las muchas veces en que los choferes se bajaron del ómnibus... Una de las muchas veces en que los choferes se bajaron del ómnibus... FOTO: MAYKEL GONZÁLEZ VIVERO

¿Por qué debemos pagar por un mal servicio como si el servicio fuera bueno? Nuestro colaborador viajó en ómnibus desde Sagua la Grande hasta La Habana y nos hace la crónica...

Sin más remedio que viajar a La Habana desde la provincia interior, opté por aprovechar las horas sedentarias del camino. No me propuse revisitar el paisaje conocido ni pude entregarme al sueño, frágil remedio contra el hastío de la carretera. Esta vez preferí pasar, en sigilo, como periodista encubierto. Desde la posición de simple viajero (que lo soy) se puede observar, sin avisar a nadie, sin alterar la rutina, la naturalidad de los hechos comunes.


Un sábado reciente, cuando abordé el ómnibus Yutong Sagua la Grande-La Habana ya conocía por experiencias propias y ajenas las irregularidades del trayecto. Antes de subir mi acompañante me advirtió: «Si en Cuba hay diez guaguas que presten un servicio pésimo, Sagua-Habana está en esa lista». Yo quise desconfiar, yo pensé en la casuística desafortunada, en la misma casualidad, pero me equivoqué.


Ese viaje, que fue el viaje de un día cualquiera, superó todos los pronósticos. En los 288 kilómetros que separan Sagua la Grande de la capital, la guagua se detuvo 46 veces. Cuando el ómnibus arribó finalmente a su destino, dos viajeros buscaron al jefe de turno de la Terminal Nacional. «¿Cuántas paradas oficiales tiene Sagua-Habana?», le preguntaron. «Seis», espetó él.


De esta manera, no solo se conoció que la guagua había hecho 40 paradas más de las establecidas, sino que también se había detenido, como promedio, cada 6,3 kilómetros.


Unas veces los choferes dieron botella a los pasajeros expectantes al borde de la carretera, aun cuando rebasaran la capacidad de la Yutong y tuvieran que ir, tristemente, en el pasillo. Y esos mismos viajeros iban casi siempre de un pueblo a otro pueblo inmediato, y tenían la anuencia de los conductores para servirse del ómnibus como si se tratara de un ómnibus local. Y otras veces más, también, los señores choferes bajaron a comprar lo que se vende aquí y allá, en puntos estatales o casas particulares.


Ninguna norma general, más allá de su propia voluntad al timón, determinaba aquellas paradas. Lo mismo se detuvieron en una calle de Quemado de Güines, que en un punto de recogida de Martí o Máximo Gómez, que en un lugar indefinido, en medio del campo. Lo mismo se tomaban unos pocos segundos que diez minutos.


Y ante esto, y ante las condiciones materiales bastante inconvenientes del ómnibus, los pasajeros comenzaron a protestar. Aun así, no supe que ninguno llevara sus quejas hasta los propios conductores. Me limité a escuchar y a anotar, aunque deseaba intervenir.


«Esto es una local», dijo una mujer. «No, no. Esto es un tren lechero», corrigió otra con más ímpetu. «Lo que pasa es que —intervino alguien más que aseguró viajar a menudo— cuando son choferes nuevos, que no tienen guara pa’cá, llegan temprano, pero si no…». ¡Pero si no…!


No se puede entender que con tantas quejas publicadas en los periódicos y en otros medios, con tantos llamados de alerta, con tantos mecanismos para chequear la calidad de los servicios, Ómnibus Nacionales no logre el control más básico en sus medios de transporte. ¿En realidad sirve el GPS o solo se trata de una falacia?


Lo que sucedió en la ruta Sagua-Habana está, por mucho, más cerca de la costumbre que de la casualidad. ¿Y cuántas rutas más, sin llegar a los hechos extremos de esta crónica, presentarán irregularidades semejantes? Solo los pasajeros tienen la palabra.


Además, con la pésima calidad de sus servicios la guagua en cuestión agudizó la inconformidad de los viajeros. Tantas paradas menguaron el efecto del aire acondicionado, precario desde la misma salida. Aunque no llovió significativamente en ningún momento, algunos pasajeros tuvieron que protegerse de las goteras durante todo el camino. Sin saberlo, muchos habían comprado asientos rotos, y tuvieron que viajar, molestos y molestados, hasta La Habana.


En medio de este panorama —claro está, alguien iba a decirlo— una mujer sentenció: «No es fácil pagar 54 pesos por esto».


No es fácil.  


Yo no sé, yo soy un simple viajero, pero si Ómnibus Nacionales no mantiene la calidad de sus servicios, tendrá que rebajar sus precios. Ojo por ojo.

Visto 5118 veces Modificado por última vez en Martes, 17 Noviembre 2015 07:05

Llevo años yendo a provincias por un motivo u otro de forma frecuente. Generalmente hago varios viajes en el año y siempre me he movido en Astro y a través de las listas de espera.

Comentarios  

 
#31 Isa.... 18-11-2015 15:06
Para "el loco", comentario No. 7
Si cuando habla de las Yutong de turismo, se refiere a Viazul, le puedo asegurar que el servicio ya no es el mejor. También en estas guaguas se recogen pasajeros en el camino, realizan demasiadas paradas, atrasos en el itinerario, baños clausurados, etc, etc, y no hay que recordar que se cobra en divisa!!!!!!!
 
 
#30 Kike Azul 18-11-2015 10:48
Hoy suman 4 los días que lleva publicado este artículo y ni una sombra de respuesta por parte de los Directivos de ASTRO. Es increible que estas cosas continuen sucediendo con el benplácito (por no decir la complicidad) de los Directivos de esta empresa. Yo vivo en 20 de Mayo y a diario veo las paradas que hacen diferentes omnibus para recoger allí "de todo". Hasta refrigeradores montan en el equipaje. Estas cosas las ve el pueblo pero los inspectores y dirigentes de ASTRO nada ven...Saludos
 
 
#29 Cairo 17-11-2015 16:42
Si quieres en lugar de escribir una crónica escribir una novela viaja en la de Quemado. Imagínate que en los últimos tiempos algunos quemadenses han optado por regresar hasta Sagua para viajar en esta guagua antes de la de Quemado. Alguien cercano en un viaje hizo lo mismo que tú pero en Quemado, contó las paradas y le dió 58. Eso para no hablar del mal trato sobre todo cuando viaja Carlitos, un chofer que no muestra la menor cortesía en el trato con los pasajeros, más bien los ve como un estorbo en su meta de acaparar la mayor cantidad posible de queso, leche y otros productos.
La guagua de Quemado ya es constante que llegue después de las 9pm, a veces hasta una hora después del horario establecido, y parece que eso no le importa a los directivos de ASTRO, que en lugar de ASTRO debiera llamarse RASTRO.
 
 
#28 Cairo 17-11-2015 11:39
La de Sagua da mal servicio??? Carlos Alejandro, viaja un día en la de Quemado para que veas. Como quedan cerca uno del otro la gente viaja indistintamente en Sagua o Quemado, y Quemado para el doble de la de Sagua.
 
 
#27 JNMM56 17-11-2015 10:37
ESO NO SOLO OCURRE EN LA RUTA SAGUA LA GRANDE-LA HABANA, AL PARECER ESE ES UN MAL QUE OCURRE EN TODO EL PAIS, ES COMO SI LOS OMNIBUS FUERAN PROPIEDAD PRIVADA DE LOS CHOFERES Y NO UN MEDIO PROPIEDAD DE UNA EMPRESA ESTATAL Y POR LO TANTO PROPIEDAD DEL PUEBLO QUE PAGA CUANTIOSAS SUMAS DE DINERO POR RECIBIR UN SERVICIO DE PESIMA CALIDAD, DIGO TODO ESTO PUES EN LA RUTA PINAR-HABANA VIA CARRETERA CENTRAL OCURRE LO MISMO QUE ESTE CRONISTA NOS HA DESCRITO DE SU VIAJE sAGUA -LA HABANA, LOS CHOFERES PARAN DONDE LES DA LA GANA LO MISMO A RECOGER PASAJES QUE VAN CON BULTOS EN LOS PASILLOS E INCOMODAN A LOS QUE HEMOS RESERVADO UN PASAJE PARA VIAJAR COMODOS, COMO EN PUNTOS ESPECIFICOS DONDE DEJAN Y RECOGEN BULTOS DE TODO TIPO, SON COSAS QUE DAN PENA, RECIENTEMENTE VIAJE A LA ISLA DE LA JUVENTUD Y EN EL OMNIBUS QUE CUBRE LA RUTA A BATABANO TAMBIÉN ES LO MISMO. NADA ESO ES UN MAL GENERALIZADO DE LA EMPRESA DE OMNIBUS NACIONBALES QUE NO ACABA DE PONER FIN A ESTE MAL SERVICIO QUE TANTO IRRITA AL PUEBLO QUE BIEN CARO PAGA SU PASAJE, NO ME CAYO PARA DECIR QUE ESTO ES UNA FALTA DE RESPETO AL PUEBLO, HASTA CUANDO VAN A SEGUIR OCURRIENDO ESTAS COSAS QUE LACERAN NUESTRO DERECHO Y NO HAY NADIE QUE DE RESPUESTA, EL PUEBLO SE CANSA.
 
 
#26 lizmely 16-11-2015 17:06
Es la realidad nuestra de cada día y no solo esa ruta, no viajo mucho pero supongo que sucede así con la mayoría de los transportes en nuestro país pues debido a la mala supervisión que se les da a estos ómnibus la calidad va en descenso
 
 
#25 Dark_Side_Knight 16-11-2015 16:29
La esencia de este problema, como de muchos otros es la pérdida del valor adquisitivo que tiene la moneda por medio de la cual percibimos el salario que "ganamos". Tengamos en cuenta que nuestro trabajo, nuestro buen servicio, nuestro esfuerzo no se ve remunerado de manera ni distantemente aceptable, en ese caldo de cultivo comienzan a proliferar diabólicos mecanismos para "compensar" nuestra insolvencia económica, a saber: asientos extras para cobrarlos aparte, espacio apartado para transportar "bultos no declarados", mil paradas intermedias para adquirir todo tipo de productos deficitarios que en la casa la esposa del chofer pide a gritos a su esposo, que hay que conseguirlos para así solventar el proyecto de familia que construyen en común. Luego los mecanismos se convierten en vicios laborales y lo que resolvió el problema un dia se convirtió en práctica común y cotidiana y prolifera la falta de respeto a la profesión, al oficio que escogímos para ganarnos el pan y ya no adquirimos el pan con el sudor de nuestra frente sino de otros mil modos y nos convertimos en otra cosa muy distinta de lo que debería ser un honrado trabajador.
 
 
#24 Yuri 16-11-2015 13:53
En alguna que otra ocasión estuve tentado a escribir algo sobre esto: "el transporte". De verdad que a lo mejor no digo nada nuevo pero el caso de este artículo es tan común que no puedo quedar de doliente y no decir nada. El periodista sólo toca 1 punto de la larga lista de PROBLEMAS que tiene el MITRANS y lo que respecta los ómnibus Nacionales (el transporte interprovincial lleva casi cerrar las terminales por no decir más nada, caótica esa situación y que casi sólo están brindando ese servicio los carros particulares y que todos sabemos la torba de accidentes de tránsito que esto ha traído). A lo que iba, el problema con ómnibus nacionales está desde que entras a la terminal que debes comprar los tickets a alguien por la izquierda, a 3 cuc más el precio del pasaje o a los mismos choferes de 5 cuc en adelante, ahh y todo eso depende de la provincia, hablo de Cienfuegos-Haba na por ejemplo. Las listas de espera son una burla, las condiciones de las guaguas es cierto que no cumplen los requisitos como para el precio de cuando comenzaron a circular y eso, eso no ha cambiado en nada... Ojalá y nos lea alguien, hay muchas pero muchas cosas por cambiar...
 
 
#23 Carlos Alejandro 16-11-2015 12:53
La crónica es incompleta, verdad. Ahora, la denuncia llegó a sus últimas consecuencias. Cuando arribé a La Habana, el sábado 17 de octubre en el ómnibus 986 de la ruta Sagua la Grande-La Habana tramité una queja formal. Hasta estos momentos no he recibido la notificación definitiva, pero sé que se atiende el caso.
En la crónica ahorré detalles específicos, porque no quise remarcar el carácter extraordinario del caso. En realidad no es solo mi caso, ni es extraordinario. Si los lectores quieren conocer las conclusiones del hecho, como es lógico, ahora compete a Ómnibus Nacionales responder al respecto de esta queja.
Saludos,
Carlos Alejandro Rodríguez Martínez.
 
 
#22 Yaya 16-11-2015 12:13
Estos males de la guagua Sagua-Habana los denuncié en días recientes y mi comentario salió publicado en la Mesa Redonda, sé que no es el único ómnibus que comete estas infinitas violaciones, pero como decía en mi comentario ya publicado, la ruta Sagua-Habana es la guagua insignia de estos males.
El chofer que aparece en la foto con la jabita en la mano se llama Francisco y una de sus 46 paradas estoy segura que fue en Guanabacoa, donde un familiar recoge todas las jabas y cosas que ha comprado por el camino, para llegar sin nada a la Terminal, eso le he visto hacer varias veces. Supongo que este trabajo periodístico llegue a mano de las autoridades competentes.
 

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