domingo, 23 septiembre 2018, 06:01
Viernes, 24 Febrero 2012 22:05

Inauguran gran exposición por centenario de Portocarrero

Escrito por  Octavio Borges Pérez
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Precisamente hoy, cuando se celebra el centenario del nacimiento del gran pintor cubano René Portocarrero, el Museo Nacional del Bellas Artes abrió una exposición...


Precisamente hoy, cuando se celebra el centenario del nacimiento del gran pintor cubano René Portocarrero, el Museo Nacional del Bellas Artes abrió una exposición de 30 de sus emblemáticas obras, pintadas entre 1939 y 1984.

René Portocarrero, la ciudad, sus mujeres y las fiestas populares” se titula la muestra, que según su amiga y compañera de avatares artísticos, la doctora María Elena Jubrías, reúne lo más representativo de su quehacer y demuestra su raigambre cubana y fidelidad al lugar donde nació y vivió.
 
En la ocasión la crítica de arte Adelaida de Juan canceló un sello postal con una reproducción de la pieza Mujer ante la ventana, que con un valor de un peso cinco centavos, desde mañana comercializará la empresa Correos de Cuba.
 
Jubrías señaló que con sana picardía este gran creador veía al mundo pasar y siempre desde bambalinas, lo incorporó y creó el imaginario espectacular que es su obra, en la cual se movió con entera libertad y se aventuró por caminos y veredas muy diversos.
 
Destacó que con una formación casi autodidacta, llegó a manejar magistralmente las técnicas de las artes plásticas y se caracterizó por su generosidad que no desdeñó ilustrar desde una lata de confituras, crear un afiche para una organización de masas o un enorme mural cerámico que sentó pautas en el género.
 
Al entrar a la sala transitoria del Edificio de Arte Cubano, centra la atención un Arlequín de gran formato -163 por 106.5 cm. -  pintado en 1951, desde donde se despliega la variedad de temas con verdaderos hitos como una Santa Bárbara, que contradictoriamente no está pintada en rojo, los barrocos interiores del Cerro, los carnavales o las elegantes Floras.
 
Otro foco de atención es el gran cuadro Ciudad en rojo, con los típicos emplastos de colores, al parecer directamente colocados sobre la tela desde la boquilla de los tubos de oleos y que confieren a la imagen una calidad casi táctil.
 
Un homenaje oportuno este del Museo Nacional de Bellas Artes, que recupera un Portocarrero vital y dialogante con los cubanos de hoy mismo y devuelve la ciudad y sus gentes, con ese amoroso hálito patrio, pero con una proyección universal.

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