domingo, 23 septiembre 2018, 05:03
Sábado, 17 Octubre 2015 06:24

La Florida: El “pecado” de enfermarse

Escrito por  Nicanor León Cotayo
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Allí circula una pregunta difícil de responder, ¿cómo afrontar los  gastos hasta el momento cubiertos desde Washington?

El hecho es tan delicado que su periódico el Nuevo Herald lo abordó este jueves en su página editorial.

Bajo el titulo Un problema de salud en Tallahassee, (la capital floridana), dice que por segundo año consecutivo su parlamento debatirá el asunto.

Lo más importante, puntualiza, será definir cómo solventarán la atención médica de un millón de personas sin seguro de salud y pobres.

Ello ha estado a cargo de fondos federales que en Washington  se disponen a cortar.

¿Motivo fundamental de la nueva crisis? El gobernador floridano,  Rick Scott, rechazó ampliar los gastos de salud ofrecidos por Obama  para beneficiar a esas personas.

 O sea, enfilados a remendar allí el programa del Medicaid, creado teóricamente a su favor.

Este año fiscal para el Sistema Hospitalario Jackson, en Miami-Dade, consignaron 200 millones de dólares.

Pero ahora el editorial del Herald alerta que en 2016 la totalidad del presupuesto de la Florida solo llegue a poco más de 600 millones.

También opina que cubrir la diferencia con fondos estatales  “será un tema espinoso” entre sus divididos legisladores.

Hace 12 meses llegaron a echar mano a ingresos generales para suavizar los recortes en hospitales que atienden a numerosos pacientes de bajos ingresos sin seguro.

Y ahora, ¿cómo en medio de la crisis económica subvencionarán las disminuciones federales que propició el gobernador Scott?

Lo respondió a su manera el presidente del Senado estadual, Andy Gardiner, quien dijo que, para compensarlos, discutirán la utilización de fondos surgidos de impuestos estatales.

Naturalmente, recordó el editorial del Herald, esto no sería necesario si el gobernador Scott hubiera favorecido la expansión del Medicaid, sustituto de otras variantes oficiales.

En el anterior período de sesiones legislativas, la batalla sobre cómo costear la atención médica para los necesitados fue muy reñida.

Llegó al extremo en su Cámara  de Representantes, donde los enemigos de la extensión de gastos impusieron el cierre anticipado de la sesión.

Uno de sus pretextos no avalados, en sintonía con Rick Scott, es que podrían trasladarles  los costos de la ampliación del Medicaid a más personas.

Ellos, incluso, demandaron a  Obama con el argumento de que obligó a la Florida a aceptarlo, pero finalmente el gobernador triunfó cuando la Administración dio marcha atrás al no exigir retirarle los fondos.

Acordó aprobar el dinero, pero también “eliminarlo gradualmente”.


El editorial del Nuevo Herald manifiesta que los hospitales públicos del territorio “están otra vez angustiados” con la disponibilidad de fondos.

Anota un ejemplo, el Jackson, que sin esos fondos no puede brindar igual servicio a quienes carecen de seguro médico.

¿Significado? En caso de que personas de bajos ingresos pierdan su cobertura, los hospitales tendrán que pasar a los asegurados el costo del tratamiento a quienes no lo son.

El gobernador Scott, recordaron observadores, “está atrapado” por su promesa electoral de reducir los impuestos en mil millones de dólares.

Al final el editorial del Nuevo Herald sentencia: Los contribuyentes del Sur de la Florida no deberían tener que pagar la cuenta.

“Todavía hay tiempo”. Falso, entre otros, para el vergonzoso millón de hombres y mujeres que no pueden cometer el pecado de enfermarse o sufrir un accidente.

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