lunes, 25 junio 2018, 09:51
Lunes, 19 Octubre 2015 06:04

TELENOVELA CUBANA: El amor… y las intenciones

Escrito por  Carlos Alejandro Rodríguez Martínez/Especial para CubaSí
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La actriz Mayelín Barquinero interpreta a Rita La actriz Mayelín Barquinero interpreta a Rita

Ya está en sus finales la telenovela Cuando el amor no alcanza. Todo el mundo habla, bien o mal, de la historia y su factura. Pero muchos obvian el valor de la perspectiva de género que defiende...

Ya quedó claro, de acuerdo con la crítica aparecida en varios medios, que el amor no alcanzó para consolidar la telenovela cubana de turno como un producto audiovisual de calidad artística y técnica. La dirección de actores estuvo mal, algunas interpretaciones han sido verdaderamente pésimas, la fotografía carece de originalidad, la filmación en estudios desborda acartonamiento, el diseño visual de la presentación está entre los peores de los últimos tiempos, y es posible que la narración necesitara urdirse sobre una trama más sólida, de principio a fin.


Es cierto, todo es cierto. Aun cuando la telenovela haya alcanzado índices de audiencia respetables y la crítica popular resulte mucho más benévola.


Sin embargo, parece que los medios y acaso muchos espectadores han obviado el valor de la perspectiva de género que atraviesa toda la telenovela, desde el primer capítulo trasmitido hasta hoy. Las relaciones entre los personajes masculinos y femeninos, e incluso las relaciones intragenéricas, han sido abiertamente tejidas por los realizadores y guionistas en oposición a los prejuicios, al machismo y a las conductas patriarcales que afectan a ambos géneros (pero sobre todo a las mujeres) en la sociedad cubana actual.


Que ese empeño ha pecado por el exceso de didactismo, por la concepción de diálogos prácticamente inverosímiles y, digamos, por la falta de delicadeza a la hora de referirse al orgasmo femenino o al supuesto «papel de hombre», también es verdad. Aun así, en muchos casos el enfoque de género ha logrado sus fines y matiza la historia sin mucha alharaca. Nadie olvide la función de los productos audiovisuales —del melodrama, también— en la educación de los públicos, más allá de su capacidad para promover el entretenimiento y la evasión.


Posiblemente no exigimos tanto a la telenovela brasileña que, está de más decir, proviene de una industria afianzada. Aquella puede ser inverosímil y hasta irreal, pero la nuestra está obligada a presentar la realidad lo más apegada posible a los hechos. Por eso, cuando los guionistas (Mayté Vera, Consuelo Ramírez y Jorge Alonso Padilla) han decidido el curso de cada trama o el desenvolvimiento de un personaje no solo asumieron, a mi juicio, que en Cuba sucede de tal forma, sino que lo ideal sería que sucediera de otra, más desprejuiciada y menos sometida a un orden de cosas preestablecido. Y las intenciones valen la pena.


En algunas escenas varios personajes, hombres y mujeres, han aparecido leyendo Las muchachas de La Habana no tienen temor de Dios, un libro de crítica y exégesis feminista de la investigadora cubana Luisa Campuzano. A algunos espectadores les ha parecido que se trata de un hecho incoherente e injustificado. Pero, en realidad, parece un guiño de los realizadores, entregados deliberadamente a enfocar la narración desde la perspectiva de las mujeres.


Solo basta repasar el devenir de algunos de los principales personajes femeninos para reconocer el enfoque de género que salva una parte de la telenovela o que, por lo menos, evidencia las buenas intenciones autorales. (Claramente, sin esto, toda la obra podía haber sido peor). Los personajes interpretados por Mayelín Barquinero (Rita) y Yamira Díaz (Queta) trabajan en un taller de reparaciones de equipos mecánicos, y el hecho no es, claro que no, azaroso. Desde el perfil general que uno va creando de ambas mujeres no sería ni remotamente lo mismo que se desenvolvieran, por ejemplo, en una peluquería o en una tienda de ropa, sitios más vinculados al sexo femenino que un taller, de acuerdo con los estereotipos en uso.

 

altTeté (Daysi Sánchez) y Nereida (Leydis Díaz)


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Yamira Díaz (Queta)


Rita, por su parte, no solo ha validado su capacidad de decidir sobre su propia vida (el divorcio, la relación con un hombre más joven…) sino que también configura, junto a Queta, la tensión mujer empoderada-mujer tradicional. Mientras una reivindica su derecho a la felicidad, más allá de los caprichos de sus hijas, de la dominación absurda de su exmarido, y de los cánones establecidos socialmente para «las mujeres de su edad», la otra aparece más sometida a los designios de su compañero. Y en esa contradicción de paradigmas Rita emerge, sin duda, como la heroína.


Aunque a algunos les parezca extraviada, Nereida (Leydis Díaz) quiere mantener a toda costa su independencia. Y por eso le cuesta decidir si va a casarse o no con un hombre que se convertiría inmediatamente en «el hombre de la casa». Y por eso, aunque ama a Víctor (Alberto Joel García), también está dispuesta a convertirse en madre soltera, sin más conflictos.


Por otro lado, Teté (Daysi Sánchez) defiende a toda costa su derecho a la realización. Que escriba cuentos en su libreta, que reconfigure los hechos cotidianos a través de su propio deseo/necesidad de expresión, y aun en contra de su marido malhumorado y machista, remueven y desajustan el eje de la típica mujer ama de casa entregada al servicio de los demás.


En general, las tres mujeres —Rita, Nereida, Teté— funcionan como paradigmas dentro de la telenovela, y establecen allí (y fuera de la pantalla) una tensión con otras mujeres (más) tradicionales. Ellas mismas tienen que sacudirse a veces una capa de estereotipos sociales, aunque no lleguen a ser siempre, por supuesto, los seres más emancipados.


De esta forma, unos y otros personajes femeninos (y también algunos masculinos) configuran la perspectiva de género que, si bien no es exclusiva de la actual telenovela, sí alcanza aquí sus mejores resultados por la coherencia del enfoque.


Ahora, lo que está logrado desde el punto de vista del género no se consigue en el ámbito audiovisual, ni tampoco en la imbricación (natural, diluida) entre intencionalidad y obra artística. Y a estas alturas no hay remedio: ya sabemos que la telenovela cargará con esa cruz hasta el final.

Visto 17716 veces Modificado por última vez en Domingo, 25 Octubre 2015 09:28

Muchas personas creen que Cuando el amor no alcanza no es una buena telenovela, pero siguen todas sus peripecias. El producto tiene valores… y también muchos puntos débiles.

Patricia Ramírez González interpreta a Leida en la telenovela Cuando el amor no alcanza. La joven fue víctima de un accidente automovilístico.

Comentarios  

 
#44 Yely 20-11-2015 14:41
Me encantooo, esta novela fue todo un éxito, puede que no haiga sido perfecta pero encajó perfectamente en el perfil cotidiano de nuestra sociedad y debo decir que el elenco de actores que hicieron posible la realización de esta novela fue majestuoso, destacando las actuaciones espexiales de "Nereida", del avileño "Daniel"... en fin, los felicito, buen trabajo.
 
 
#43 eldris 23-10-2015 11:42
Respeto el criterio de la periodista, me encantan las telenovelas cubanas con sus aciertos y desaciertos, discrepo con usted en lo referido a las producciones brasileñas que pese a tener un reconocido prestigio a escala internacional a veces son tan absurdas que dañan la inteligencia de los espectadores, el día que nosotros los cubanos reconozcamos que lo que se hace en este país tiene tanto valor y calidad como lo foráneo; estaremos en un plano superior a las miserias humanas que tanto nos dañan. Felicidades al equipo de dirección, actrices y actores (muchos de ellos de teatro); por asumir una telenovela de estos tiempos y muy a tono con los cambios que vive la Cuba de hoy. Deseo la joven Patricia se recupere, para que pueda seguirnos acompañando a través de la televisión con sus actuaciones.
 
 
#42 Robert 22-10-2015 15:08
Lo peor que veo en estos comentarios, respetando la libertad de hacerlos, es la mezcolanza tan grande que se hace con la realidad, la ficción, la enseñanza, los derechos reales y un sinfín de cosas, como por ejemplo no querer reconocer que existen personas así como Nereyda, como Queta, como el jugador, como los chismosos, que solo son una pincelada tal vez no bien explotada, y que se quiera a toda costa identificar un producto de ficción, sobre la realidad por supuesto, con metas o paradigmas de nuestra sociedad de manera simplista y de reconocimiento absoluto como si no existieran esas cosas que aún están vivas en nuestra relativamente sociedad joven. Pensar en omitirlas y destacar lo que correctamente no sucede aún sería peor, así como exponer lo que aceptamos como correcto matando la reflexión, aspecto que si considero muy positivo porque se está logrando; como muestra de ello estos comentarios. Otro tema sería la crítica especializada, que dicho sea no considero la de este artículo de las mejores, que debe con otras herramientas fuera del alcance del espectador, por tratar, entre otras cosas, de estimular la controversia sobre el tema y afianzar su criterio con calificativos que para los críticos están vedados esto es malo, esto es bueno.
El tema de las actuaciones es viejo en nuestro país, y no solo es responsabilidad de ellos. Existen directores de arte, directores generales y muchos otros profesionales que deben cumplir su papel. El secreto del actor está en interiorizar bien su papel, es decir su simulación de la realidad, por otro lado está una cosa que hacen los músicos como rutina: ensayar y ensayar hasta la saciedad y si es necesario un poco más. Esos parlamentos cogidos con alfileres jamás harán a un buen actor que se respete, así sea un novato. Otra cosa mariposa… casi la generalidad de nuestros diálogos son pobres en contenido y se caricaturiza mucho, esto se repite en el cine. Como resultado rapidez en las escenas diría yo, por otro lado falta de desarrollo de contenido en muchos casos y demasiada hipérbole.
Como saldo entretuvo, como arte es menor, como punto de intersección de la realidad nos debe preocupar la recurrencia de determinados paradigmas y rezagos sociales que debemos seguir eliminando.
 
 
#41 Cela 22-10-2015 14:00
Lo cierto es que a todo el mundo le ha gustado esta novela cubana, tiene mucho público porque refleja la realidad de nuestra sociedad, esta crítica son desde el punto de vista técnicos y no es lo que le interesa a la población.
 
 
#40 LILA 22-10-2015 10:41
La novela se hace para que el televidente la vea, que tiempo hacia que los cubanos a la hora de la novela cambiaran el canal???? pues lo cierto es que ahora la novela casi todos la ven y se comenta de ella y se conocen los personajes, por gusto no es, no critiquen mas lo que la gente le gusta, la novela es eso, NOVELA, mas o menos bien hecha, esta es del agrado del publico, que es el objetivo del programa que se hace, pueden poner un programa SUPERCULTO y a nadie le gusta, no cumplieron el objetivo.
 
 
#39 IsabelC 22-10-2015 10:11
La novela la veo desde el inicio, es cierto que nos enseña valores y cuestiones que aún persisten en la sociedad cubana como la carencia de viviendas, el sexo sin proteccion, pero si quiero hacer una reflexión, la realidad cubana se refleja tal y como es y Cuba es un pais que esta alfabetizado, no entiendo como no se revisan los guiones antes de llevarlo a la pantalla por ejemplo mariposa una niña que a mi entender es normal pues trabajo con niños, la novela no explica que tipo de retraso posee, o retardo escolar, estamos negando todo lo que nuestro país hace por estos niños y que en este caso es ya una joven que se queda en casa frustrada y no asiste a una escuela especial donde tantas cosas se les enseña para hacerlos útiles a la sociedad. Se aboga en Cuba por eso sin embargo la novela no enseña nada al respecto y representa un personaje bastante inteligente, hay cosas de la realidad cubana demaciado exageradas en la novela que en la vida real no funciona asi.
 
 
#38 thelastsoulja 21-10-2015 20:35
Malo es malo, sin excusas ni paños tibios, la novela es un producto y como tal tiene que vender. Y la novela cubana no vende desde hace decadas.

Asi de sencillo, los directores de telenovela irrespetan el genero al querer hacer un producto vanguardista, innovador y se olvidan reglas, conceptos. En vez de novela quieren hacer documentales seriados.

Es que son tan malos que prentenden que nos creamos que estan haciendo arte y es solo churro disfrazado.

En otros lares si estuviera compitiendo con otras novelas ya esa cosa la hubieran cerrado.

Otra vez, de nada vale el esfuerzo si el resultado es una cascara. ya esta no lo lograste y ya, no quieras venderme el cuento.

Los directores y actores de novelas se parecen al cuento del zorro que se cortó la cola y quería vender que era la moda.
 
 
#37 macusa 21-10-2015 15:06
Es mi primera opinión que doy de la novela. Yo en particular casi nunca veo las novelas cubanas pero esta me ha llegado a pesar de la realidad (malas actuaciones, diálogos increíbles, personajes secundarios que se meten 5 minutos en pantalla hablando porquería -los chismosos por ejemplo-) y ha sido porque toca temas importantes de la realidad cubana como son la falta de viviendas para las parejas jóvenes, la infidelidad generalizada que se vive en este país, el sexo sin protección, las dificultades y la añoranza que sienten las personas que abandonan Cuba, el machismo, la necesidad de las mujeres de realizarse y su imposibilidad al tener que asumir todas las tareas del hogar, el embarazo en la adolescencia, el aumento de la aficción al juego y a lo que puede conllevar esto, el que hoy en día se asuma el papel de "querida" como algo normal, las relaciones de pareja por conveniencia, el maltrato de palabra a las mujeres, las relaciones difíciles que se establecen cuando conviven varias generaciones en una misma casa; etc..
Solo sé que en mi casa todos la vemos y que gusta más que la brasileña porque nos acerca más a los conflictos diarios de este, nuestro país.
Considero que con una mejor dirección de actores hubiera quedado mucho más creíble.
De todas formas se agradece porque las últimas novelas cubanas han estado pésimas.
 
 
#36 JJuan Andrés Suárez 21-10-2015 13:28
Con todo respeto Carlos Alejandro, no creo que el propósito de los guionistas de la telenovela “Cuando el amor no alcanza” sea el de consolidar la telenovela cubana, de ninguna manera se puede pensar que ellos tengan esa responsabilidad social, más bien percibo que su propósito fue el de llevar a la pantalla un producto concibiendo la realidad cubana en el presente, con sus virtudes y sus defectos, de manera crítica y con el mejor de los mensajes, el educativo, de forma amena y entretenida. Su calificativo de pésimo a varios de los elementos que conforman este proyecto audiovisual no alcanza al reconocimiento popular que ha tenido. Si hay un premio a la popularidad, de amor le sobra. Ojalá esta sea la primera y no la última de igual factura que nos permitan descansar de los afianzados culebrones que nos han colonizado. Y hablando de béisbol, los aficionados muchas veces nos aferramos a dirigir el equipo desde las gradas, nos olvidamos que hay que estar en el terreno.7
 
 
#35 jade 21-10-2015 12:18
Hola Lissette que alegria leerte, usted siempre tan acertada, cuidese.
 

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