lunes, 18 junio 2018, 07:47
Viernes, 02 Octubre 2015 06:00

A bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional

Escrito por  Elizabeth López Corzo/ CubaSí
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El Festival Les voix humaines que preside el maestro Leo Brouwer es un ejemplo clarísimo de cómo en la buena música se borran las fronteras de lo clásico y lo popular.



Durante años esta frase ha resumido una graciosa anécdota en Cuba. Al parecer en algún pueblo fuera de La Habana, hace un buen tiempo, se colocó un cartel que promocionaba una actuación de la Orquesta Sinfónica Nacional y en él se invitaba “a bailar y a gozar”.

Esta historia- si es que realmente ocurrió, pues no sabemos si se trata de un mito- ha provocado siempre risas porque para la gente es imposible crear diversión con una sinfonía.

 

Entiendo que la llamada música clásica o de concierto no despierta precisamente las ganas de bailar o "despelotarse", pero no por eso deja de ser un goce, un entretenimiento, un momento de plenitud que nos deja tan felices como cuando damos un pasillo en una fiesta o vamos a un recital de Los Van Van; que dicho sea de paso, son un clásico de la música cubana aunque se trate de una orquesta popular bailable.

 

El Festival Les voix humaines que preside el maestro Leo Brouwer es un ejemplo clarísimo de cómo en la buena música se borran las fronteras de lo clásico y lo popular.

 

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La programación del festival, que en sus ediciones anteriores llevaba el nombre del célebre guitarrista cubano, ha sido siempre un maridaje perfecto de músicas inteligentes porque ha sabido combinar e integrar lo mejor del quehacer de grandes instrumentistas de Cuba y el mundo con repertorios que van desde el Renacimiento hasta la música electrónica.

 

Havana Classical Rave es uno de los conciertos del programa que mejor expresará esta comunión de géneros, tendencias y épocas. La Orquesta de Cámara de La Habana, el pianista Harold López-Nussa y el DJ DJoy de Cuba darán una función al estilo de las fiestas rave mientras suene la música clásica.

 

Ernán López-Nussa también participará de ese espectáculo y además compartirá otro con Miriam Ramos, De Lecuona a Sinatra, que será un recital fuera de serie.

 

En su más reciente producción discográfica “Sacrilegio”, Ernán echó abajo cualquier prejuicio que pudiera existir en lo clásico y lo popular.

 

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Al decir de este pianista “sacrílego” el homenaje a Lecuona y a Sinatra es un ir y venir, una suerte de puente que él y Miriam construyeron a partir de su experiencia con aquellas figuras que hicieron historia.

 

“Al público a veces le parecen aburridos los conciertos de música clásica. Creo que a veces se interpretan mal y se hacen mal”, nos dice Ernán. “Aprender a tocar piano puede ser fácil si se tiene aptitudes; lo difícil es crear y lo que sea que se haga debe ser bueno y tiene que comunicar algo al público.”

 

“Toda la música tiene un origen, su precedente casi siempre fue popular. Por ejemplo, Bartók en su obra se nutrió mucho de la música popular húngara. Si no nos adentramos en esas raíces populares no podremos entender nunca a Bartók, argumentó.

 

El conocimiento y el aprendizaje no terminan con la escuela, explica Ernán. “¿Por qué no jugar entonces con esa música y atreverse un poco más allá de lo que imaginó el compositor, introducir otras culturas? La música es una, eso es lo que estamos defendiendo con este festival”.

 

Para los que aún dudan, sepan que hasta los mismos artistas que se han dedicado a la música clásica disfrutan tremendamente de conjugar lo ancestral con lo posmoderno, lo tradicional con lo experimental. Así que, es posible bailar junto a la Sinfónica Nacional.

 

Ernán López-Nussa aseguró que Les voix humaines y los anteriores festivales organizados por el quipo de Leo Brouwer son un lujo y no tienen precedentes. “Es la oportunidad de poder escuchar tanta música del mundo escogida con buen tino. Ojalá pudieran disfrutar de esto más personas, no solo en Cuba, sino en otros países. Este privilegio quisieran tenerlo incluso públicos del primer mundo, esto es súper costoso. Siempre lo que Leo propone es de genios, nosotros lo apoyamos.”

 

Por su parte el hacedor de este momento especial, Leo Brouwer, comenta que el festival se hace gracias a los amigos que responden a su convocatoria.

 

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“Estamos acostumbrados a repetir. Nuestro teatro y televisión presentan cosas que no niego que tengan calidad, pero existe una repetición constante. Es como si en una casa se abriera una sola ventana de las diez que existen en sus paredes”, afirma Brouwer a Cubasí. ¿Por qué no abrir también las otras nueve?

 

Eso es lo que hace este festival: abrir puertas y ventanas. Se propone la música que de otra forma no se vería en vivo, con los artistas más grandes del mundo, sin exagerar. “No vamos a ir a París, a Londres o a Los Ángeles. Vamos a tener todo eso aquí en Cuba. Lo nuevo, en vez de despertar desconfianza debería generar curiosidad, y eso es lo que queremos, que seamos todos curiosos”, dice el Maestro.

 

“La inteligencia no está reñida con la diversión, pero al parecer ese no es el interés de los promotores. Lamentablemente el entretenimiento ha ocupado el lugar de la diversión y de la cultura”, asegura. “Por eso queremos ofrecer plenitud en el terreno de la música y la cultura en general. Hemos fijado precios mínimos de entrada a los teatros  y siempre hemos tenido una gran aceptación de público, esa es nuestra recompensa.”

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