martes, 18 septiembre 2018, 09:21
Viernes, 30 Octubre 2015 06:07

Zenén Calero: el protagonista es el espectáculo

Escrito por  Giusette León García / Cubasí
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"Lo que se pone en una escena tiene que estar justificado y ser la síntesis, como es el teatro, la metáfora de la vida", expresó a CubaSí uno de los más prestigiosos diseñadores escénicos cubanos.


Zenén Calero creó los títeres de mi infancia, los que me hicieron reír, suspirar y hasta soltar alguna que otra lagrimita inocente, los que me entrenaron para conectar la vista y el pensamiento desde la escena del Teatro Papalote primero y luego con las puestas de Estaciones, colectivo teatral del que es uno de los fundadores.



Para una niña que creció en Matanzas y todavía va a la sala Pepe Camejo bajo pretexto de llevar a sus hijos, pero con la verdadera intención de disfrutar cada nueva entrega de Teatro de las Estaciones, entrevistar a Rubén Darío fue la mitad de un lujo y conversar con Zenén la parte que faltaba.  



El sueño de Pelusín

El artista de la plástica y uno de los pocos diseñadores profesionales que, con grandes resultados, se dedica al teatro de títeres, resultó también un interlocutor de altura…  



La visualidad en Estaciones es absolutamente orgánica, nunca un adorno a la puesta ¿Cómo lo logran?



Principalmente es el trabajo de dirección, o sea, la idea que el director tiene en su mente muy clara a la hora de trabajar es lo que hace que uno llegue a sumarse al trabajo, no solamente en el caso de la plástica, sino en todas las especialidades que forman la puesta en escena: música, danza, actuación. La idea que Rubén persigue es la que uno tiene que asumir, sumarse a ella, claro, cada una de esas especialidades tiene un diapasón amplio para desarrollarse  y en el caso mío, en el caso de la plástica, en ese espacio creativo, se trata de desarrollar la imagen con las millones de variantes que puedan existir,  pero siempre en función de la puesta en escena. Por eso yo pienso que es muy importante tener el cuidado de que no se vaya una cosa por encima de la otra y aparte de mi preocupación de que eso no suceda está la del director, que es el que ve el espectáculo en sentido general.



"Siempre yo pienso que lo que se pone en una escena tiene que estar justificado y tiene que ser la síntesis, como es el teatro, la síntesis, la metáfora de la vida, por eso creo que uno no llega a ser el protagonista del espectáculo, el protagonista es todo el espectáculo."


La niña que riega la albahaca

Supongo que eso lleva un amplio trabajo de mesa con el colectivo y el director…



"Un director tiene que conocer de todo lo que va en la puesta, tiene que tener conocimiento de la actuación, en el caso de Rubén estudió actuación en el ISA, de puesta en escena, pero también de danza, de plástica. Rubén, por ejemplo, no sabe pintar, como puede hacerlo un artista plástico que tiene esas capacidades, pero tiene todas las ideas de la plástica, me hace apuntes en su guión de dirección y ahí pone las escenitas dibujadas, hasta los movimientos, hace apuntes incluso de las técnicas de animación, que eso puede variar, porque el proceso artístico del escenario varía que de lo que él pensó en un principio a cuando se sienta conmigo y trabaja el tema de la plástica, entonces empiezan a sumarse cosas y se va enriqueciendo, eso siempre se va enriqueciendo, nunca va perdiendo…"



¿Cuál es el sello de Estaciones en cuanto a la imagen, el diseño…?



"A veces tú dices, bueno, que tiene que ver La niña que riega la albahaca, desde el punto de vista visual con La caja de los juguetes o con La Virgencita de bronce, no tiene nada que ver desde el punto de vista visual en la línea quizás, en el tratamiento del color, pero sí en la preocupación que tenga uno como diseñador a la hora de realizar cada una, ha sido la misma preocupación, el mismo interés porque funcionen dentro del espectáculo para el que han sido creados."



"No hay nada que se haga negado, siempre yo he estado muy en contra, por ejemplo, de grupos que toman muñecos de un espectáculo de otro, de otro y de otro y arman un espectáculo, que no tienen nada que ver uno con el otro, son cosas que a veces el creador las hace porque sí, y hay que pensar que uno trabaja para un público que no tiene por qué acceder al tipo o nivel de información que uno como artista puede tener, sin embargo, hasta eso podría ser en algún momento un punto de partida nuestro, la mezcla de quince o veinte muñecos de diferentes espectáculos para conformar uno, pero siempre se ha pensado en el espectáculo también y principalmente en la visualidad, en la exclusividad, en que cada cosa tenga su carácter, que no sea un remedo, sino algo original, propio."



Alicia

¿Se proponen la espectacularidad?



"Claro, claro, tú tienes que bombardear al niño con la visualidad y el sonido, con imágenes, con cosas para que no se aburra, que no se fije en algo que no sea lo que le estás poniendo en esa caja de color. También es el momento en que tú sacas el elemento, eso también forma parte de la espectacularidad, el ritmo que vas llevando…"



En el teatro de títeres en Cuba hay cierta tendencia a la simplicidad y fealdad del muñeco ¿Qué tú opinas de eso?



"Nosotros también hacemos muñecos que no son bellos a la usanza clásica, cotidiana, a esa que se acerca a la tienda o a lo Walt Disney o a una estética suave, dulzona, contra la cual tampoco tenemos nada, yo recuerdo que en la escuela de arte cada vez que había una cosa que tenía que ver con eso era comercial y era rechazada, para mí esos son valores, pero muchos de nuestros trabajos se alejan también de esa estética, la Caperucita Roja, por ejemplo, está inspirada en el cubismo y hemos hecho espectáculos a partir de explotar un poco eso de lo feo, lo que pasa es que también lo feo tiene que estar bien hecho, no es chapucería, no es el hecho de que la costura esté bien acabada, de que la pincelada esté bien dada, no, el hecho de hacerlo pensando que todo eso tiene que tener una unidad, que el propósito que tú perseguías para ese trabajo es ese propósito. Lo importante es el cuidado que tienes que tener en cada pieza, saber que tiene un valor de imagen y ese valor tienes que cuidarlo, no tiene por qué ser bello así complacientemente, tiene que ser sugerente, motivarte, tiene que estar vinculado con su psicología, con la atmósfera, con la visualidad general del espectáculo.



Alicia

"Yo siempre digo que el diseñador en una obra de teatro es como Dios en la religión, que creó al hombre, que creó el universo, pero cuando Dios creó el universo estableció que el pelo iba a ser de una manera y que cuando tú dijeras pelo ya con los ojos cerrados sabías qué cosa era, cuál era su textura, cada una de las cosas de la vida tiene un código que el ser humano va conociendo y cuando tú hablas de seda, sabes la textura que tiene la seda o el tul, todas esas cosas son sensaciones que el diseñador las puede violar, pero sobre la escena lo que vaya a poner tiene que ser orgánico, tiene que ser creíble, como el actor finge un sentimiento que no es de él, que es de su personaje, pero tiene que ser tan orgánico que la persona que está recibiendo eso en el público crea que es verdad."

 

Ustedes participan mucho en festivales ¿por qué?



"Si tú eres una gente que no estás equivocada, o sea, equivocada desde el punto de vista de creerte que tú te lo sabes todo, eso es una escuela, porque llegas a un lugar donde vas a encontrarte todo, variedad. Así mismo como uno se desprende de todo, se entrega, lo hace mucha gente también, entonces eso te da un medidor de lo que tú estás haciendo, para bien o para mal. Yo recuerdo  que cuando empecé en el teatro la primera vez que fui a un festival mi obra no se había confrontado nunca con otras y cuando yo llegué y empecé a ver los espectáculos me di cuenta de que lo que yo estaba haciendo iba por un camino. Hay directores que van a un festival y lo que hacen es ir a trabajar en su función y después no ven casi nada, no, no, no, nosotros vamos a verlo todo, todo, todo, para confrontar y para disfrutar con el que hace buenos trabajos, porque también eso es una cosa importante, en los festivales uno tiene la posibilidad de disfrutar lo que los demás hacen, tú no puedes pensar que lo que tú haces es lo mejor del mundo y lo que no se haga en esa forma no tiene valor, no. A veces uno tiene amigos que quiere mucho, pero cuando ves su trabajo ya no es solo esa relación personal, sino una admiración también por su trabajo, aunque no tenga nada que ver con el de uno, porque uno no tiene la verdad absoluta, eso no existe."



Guiño de los Matamoros

La producción, el aspecto material ¿te limita?



"Yo siempre he pensado que las necesidades materiales no son las que pueden limitar la creación, lo que limita la creación es la cabeza, es la sensibilidad, es la creatividad que en ti como individuo tiene un tope. Por ejemplo, hay mucho prejuicio con el títere plano y nosotros hicimos un espectáculo con un títere plano y funcionó, yo siempre he querido hacer un espectáculo con luz negra completa, porque hay una visión de la luz negra que es muy elemental, la luz negra tiene mucha riqueza, todo en el medio tiene mucha riqueza, lo que hay que buscarle la quintaesencia, hay que estudiarlo, analizarlo y a veces es muy importante o muy retador que el límite ese sea bien estrecho, a mí me pasó, por ejemplo, cuando hicimos Por el Monte Carulé, que decidimos trabajar con blanco rojo y negro, para mí fue riquísimo."



Con Dora y Pelusín, 1999

Y el hecho de permanecer en Matanzas, en una provincia  ¿sientes que te ha afectado?



"Yo soy una persona muy realizada, porque tuve la suerte de tener, a partir de mi trabajo, un estudio taller, pero que además lo concebí con una función social, lo concebí como una galería, que es la única que hay en Cuba dedicada al títere, entonces, desde Matanzas, desde esta ciudad tan tranquila, cercana a La Habana, tengo ese espacio, hace ya mucho tiempo, donde he podido trabajar con montones de personas…  Aquí en Matanzas siempre han comprendido la importancia de mi trabajo, yo no soy una persona que me limito desde el punto de vista de la producción, porque yo lo mismo le pido un material a otro diseñador colega, que voy a la tienda y lo busco, que voy por el barrio y lo encuentro, yo no creo que por trabajar en la ciudad de Matanzas, provincia, haya tenido ninguna limitación."


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