domingo, 24 junio 2018, 22:36
Miércoles, 19 Agosto 2015 06:00

Cuba-EE.UU. y los nuevos escenarios de la contrarrevolución

Escrito por  M. H. Lagarde/CubaSí
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La bandera norteamericana, en el enclave que hoy ocupa la ilegal Base Naval de Guantánamo, un triste, y hasta ahora todavía imborrable, recuerdo de la Enmienda Platt. La bandera norteamericana, en el enclave que hoy ocupa la ilegal Base Naval de Guantánamo, un triste, y hasta ahora todavía imborrable, recuerdo de la Enmienda Platt.

Cierta contrarrevolución considera el hecho histórico del pasado 14 de agosto como otra oportunidad para «reciclarse» en los «nuevos escenarios».

Mientras una parte de la contrarrevolución cubana se rasga la ropa o simplemente se cae a puñetazos en Miami por el izamiento de la bandera de Estados Unidos en su embajada en Cuba, otra, presuntamente más moderada, considera el hecho histórico del pasado 14 de agosto como otra oportunidad para “reciclarse” en los “nuevos escenarios”.

 

En este último caso se encuentra sin dudas el agente de la CIA Dagoberto Valdés, quien, desde las páginas del sitio digital contrarrevolucionario 14 y medio, asegura en un artículo titulado “Los nuevos escenarios”, que “el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos nos ha hecho traspasar el umbral de la era post-revolución y comienza la era de la post-confrontación”, en donde los cubanos, “dejando fuera bandos y partidos (…)”, abrirán “una puerta a la tolerancia, al diálogo y a la negociación”, por lo que “se presenta el chance inigualable para ser nosotros mismos y pisar fuerte sobre nuestras diferencias para izar sobre ellas la bandera de la unidad en la diversidad”.

 

Según Dagoberto Valdés, el izaje de la bandera norteamericana en la embajada de ese país en La Habana, cual si se tratara de la subida de un telón, abre el escenario de una nueva era de confusión en donde los hasta ayer anexionistas a sueldo, ahora disfrazados nada menos que de verdaderos patriotas, nos proponen enterrar las ideologías que “conducen a las dictaduras”.

 

Por obra y gracia del discurso de Kerry en La Habana, ¿habrá dejado Dagoberto Valdés de ofrecerle sus servicios a la Compañía? Al parecer no. Según el articulista de 14 y medio: “El cambio de política y la venidera normalización de relaciones internacionales, y no solo con Estados Unidos, crearán las condiciones para que, por un lado, los cubanos dejemos de esperar de fuera lo que debemos hacer nosotros dentro. Para que los cubanos dejemos de exigir a un Gobierno extranjero que le exija al nuestro lo que nosotros debemos exigirle”.

 

¿A qué cubanos se referirá Valdés? Que yo sepa, el pueblo cubano y la gran mayoría de los países del mundo, lo que no se han cansado de exigirle durante décadas al gobierno extranjero de Estados Unidos es el fin del bloqueo, el cual, por cierto, sigue intacto, a pesar de las aperturas de embajadas y los izamientos de banderas.

 

En realidad, el nuevo escenario que propone Dagoberto Valdés no es otro que el de lograr la legitimación, aunque sea en los salones de la nueva y ahora “abierta para todos” embajada de EE.UU., de una contrarrevolución que no ha tenido jamás arraigo popular alguno porque, como bien ha dicho el analista Esteban Morales: “fue deslegitimada por la propia política norteamericana, al utilizar a los potenciales contrarrevolucionarios como asalariados”.

 

No obstante, y a pesar de la llamada normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, se persiste en la idea de mantener esa oposición de laboratorio. Baste recordar el ensayo “de la obra” realizado durante la Cumbre de Panamá, donde los mercenarios salieron a escena disfrazados de sociedad civil.

 

La obra de la tolerancia, la concordia, la aceptación y el diálogo que nos recomiendan los nuevos agentes “patriotas” al estilo de Dagoberto Valdés, podría tener como trama la legitimización de una oposición que sigue siendo financiada por los Estados Unidos, y cuyo protagonismo no será otro que repetir, algún día, los intentos de golpe suave a los cuales son sometidos hoy varios países de América Latina como Ecuador, Brasil y Venezuela.

 

¿Qué concordia, ni paz, ni nueva era, ha significado que en esos países ondee desde hace mucho la bandera de las barras y las estrellas?

 

Por otro lado, no hay que olvidar que las banderas, primero que todo, son un símbolo, y en el caso cubano, la bandera estadounidense tiene un especial significado. La primera vez que ondeó en Cuba fue para dar comienzo a la república neocolonial, que se prolongó durante más de 50 años en el siglo pasado, hasta culminar con el triunfo de la Revolución cubana que el señor Valdés da por finalizada. La segunda, para distinguir el enclave que hoy ocupa ilegalmente la Base Naval de Guantánamo, un triste y hasta ahora todavía imborrable, recuerdo de la Enmienda Platt.

 

Los nuevos escenarios de Valdés curiosamente recuerdan otras viejas puestas en escena. No es, por cierto, la primera vez que los Estados Unidos recurre a “salvar” al pueblo cubano. En nuestras guerras de independencia del siglo XIX, durante 30 años Washington prestó oídos sordos al reclamo de ayuda de los independentistas cubanos, hasta que la administración del presidente McKinley -cuando la fruta ya estaba madura-, decidió que era hora de ayudar a los pobrecitos mambises a expulsar de América al colonialismo español.

 

Nadie describió mejor el final de aquella noble “ayuda” de Estados Unidos a Cuba que el poeta Bonifacio Byrne cuando, al volver de distante ribera, con el alma enlutada y sombría, afanoso buscó su bandera y otra vio, además de la suya.

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Comentarios  

 
#6 Abogado 21-08-2015 11:58
lo que sucede que como se le acabo o se le esta acabando un modo de vida estan buscando otro para seguir viviendo del cuento
 
 
#5 Ans E. Pavòn Gòmez 21-08-2015 09:27
A CUBA SE RESPETA
 
 
#4 Ans E. Pavòn Gòmez 21-08-2015 09:26
Siento lastima por "esos equibocados" ??? o risa jajjaa los pobres... a Cuba se respeta por que hemos pasado por las injusticias mas grande que un ser humano puede pasar, pero JAMAS nos doblegaremos que lo sepan !!!
 
 
#3 Octaviano Navarrete 20-08-2015 19:52
Estoy de acuerdo con el artículo. Es claro que el restablecimient o de las relaciones Cuba-EU cambia el escenario político y aparte del grupito de los opositores de ultraderecha que se creen el ombligo del mundo porque le han dado esos premios inventados y que no se acaban de dar cuenta de que son peones de los del norte, que por cierto están rabiando porque no los invitaron al acto en la Embajada de EU “como representantes de la sociedad civil” como descaradamente dicen, están estos otros más “inteligentes” para decirlo de alguna forma, que pretenden aprovechar la oportunidad para cambiar sus métodos y tácticas, pero siguiendo la misma estrategia de derrocar a la Revolución.
Lo que parece que no comprende este señor de 14ymedio es que para los cubanos, los verdaderos de aquí y de allá, el término “revolución” no significa solamente una etapa en nuestra historia, sino que es un concepto que alberga los grandes logros de este país en el orden social y que son el resultado del trabajo y sacrificio de ya varias generaciones de cubanos. No tenemos que avergonzarnos de mencionarlo las veces que sea necesario pues ya es parte de nuestro propio acervo cultural. Derrocar a la revolución, visto así, es perder todo lo que en ese plano social, material, humano y cultural hemos ganado en tantos años y no lo vamos a permitir.
En Cuba hay mecanismos para que cualquier ciudadano pueda llegar a diputado de la Asamblea Nacional y allí exponer sus opiniones. Ellos nunca serán elegidos por el pueblo.
Se está elaborando una nueva Ley Electoral y una nueva Constitución, pero que no sueñen con el multipartidismo.
Y, estoy totalmente de acuerdo con el concepto de unidad en la diversidad, pero dentro de las normas y preceptos constitucionale s. Todos tenemos el derecho de pensar y expresar nuestras opiniones, inclusive de disentir, pero eso no es lo mismo que descaradamente y financiados por una potencia extranjera intentar derrocar al gobierno legítimo de este país. En otros países, incluyendo los EU, ya estuvieran presos y hasta quizás condenados a muerte.
 
 
#2 Lourdes Sotomayor 19-08-2015 16:49
Ni Dagoberto, ni la Yoani ni otros asalariados del gobierno de Estados Unidos lograrán formar el caos en Cuba.
Las relaciones con Estados Unidos serán hasta el día que se equivoquen y se metan con nuestro proyecto social.
Vecinos sí, pero no te metas hasta el fondo de la casa porque te puedes quemar.
Amigos sí, pero sin injerencia. En Cuba mandamos los cubanos.
 
 
#1 cayo 19-08-2015 16:43
No cabe duda de que son muchos los que han equivocado la situación. Para ellos en aquellas tierras la apertura de embajada en Cuba es casi una ocupación, como en 1898 y sueñan, sueñan mucho. Para los cubanos, los de aquí y unos cuantos de los que estan allá, solamente se ha modificado el escenario pero la obra sigue siendo la misma. El drama del bloqueo, de la base de Guantanamo y de los daños provocados por las decadas de compiración y terrorismo con los terroristas cobijados AÜN bajo la misma bandera que hoy ondea en La Habana no pueden convertirse en farsa, seguiran siendo drama y faltan las escenas que se sabe trataran de lograr los objetivos que no han podido alcanzar por el viejo método.
 

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