miércoles, 14 noviembre 2018, 18:38
Jueves, 13 Agosto 2015 10:48

Nuestro Fidel…

Escrito por  Giusette León García/CubaSí
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Fidel Castro con mujeres cubanas. Fidel Castro con mujeres cubanas.

Cuatro mujeres cubanas de diferentes generaciones compartieron con CubaSí los relatos de sus encuentros personales con Fidel. Ojalá otros nos cuenten también sus anécdotas con nuestro Fidel... 


Fidel es Fidel y es nuestro, escribí una vez en un texto sobre la muestra fotográfica de Roberto Chile que recogía conmovedoras imágenes del líder de la Revolución. Y es que cada cubano lleva una imagen personal de Fidel como la de un familiar o un amigo. Ese hombre ilustre se unió de tal forma al pueblo, que ni siquiera le ponemos apellido: Fidel es suficiente, los siguientes testimonios lo confirman...

María Calderón (artesana, 82 años)

«Yo fui muy amiga de Fidel y hablé muchas veces con él y un día le dije: ¿y si usted se nos va? Él me dijo: yo nunca me voy a ir y espero que tú tampoco te vayas, dentro de 25 años escríbeme una carta para saber dónde estamos. A los 25 años le envié una carta y mandó una gente a verme al hospital Ameijeiras, que estaba allí por una operación, y la palara se la cumplí y se la voy a seguir cumpliendo».

Dulce María García Cruz (maestra, 60 años)

«En la vida existen momentos inolvidables que dejan huellas profundas en la memoria. En mi caso, hay dos de esos momentos que siempre recordaré, y ambos están relacionados con la presencia directa de nuestro Comandante Fidel. El primero de ellos, cuando con solo 15 años y era estudiante de magisterio, en el poblado de Triunvirato se anunció su visita, esperamos todo el día y no llegó; algo decepcionadas por la espera fuimos a la casa y apenas entramos nos avisaron: llegó el Comandante. Cuando bajamos ya estaba rodeado de todo el pueblo y nos era imposible llegar hasta él. Los escoltas habían hecho un cordón tratando de protegerlo de cualquier suceso, pero él, como siempre, queriendo acercarse a las personas, al vernos vestidas con uniformes preguntó y dijeron que eran las maestras. No respetó el cordón y se acercó a nosotras, nos saludó, nos besó y estrechó la mano; seguidamente se interesó por las condiciones de trabajo, cómo vivíamos, en qué momento estudiábamos, entre otras cuestiones. Fidel parecía un padre al dirigirse a aquellas diez muchachas de diferentes lugares de la provincia que habíamos ido a trabajar en aquel pueblito de campo. En mí despertó muchas emociones, pues se sentía tan humano, tan cercano, que era difícil de olvidar.

«En la segunda ocasión, muchos años después, al regreso de una misión internacionalista en Nicaragua, estaba esperándonos en el aeropuerto. Allí de nuevo, con su carisma, nos estrechó la mano, nos saludó. Como estaba muy cerca, me echó el brazo por encima del hombro y conversó largo rato sobre la labor realizada, las impresiones que teníamos, cómo nos habían recibido, los criterios sobre la misión, en fin, sobre todo lo relacionado con la misión. En esta ocasión, al igual que en la primera, sentí a Fidel como a alguien familiar, alguien que se preocupa por las cosas más sencillas y se ocupa porque todo marche bien, con el poder de despertar sentimientos profundos e inolvidables en las personas, hace que uno se sienta importante».

Eneida Chávez (jubilada, 76 años)

 

«En el año 62 yo era administradora del teatro Sauto de Matanzas y Fidel vino a ver la película El Comunista. Cuando me lo dijeron, yo expliqué que eso no podía ser, porque el Sauto era uno de los puntos principales de la contrarrevolución, ponían bombas, cocteles molotov, aquello era tremendo, y en esas condiciones no podíamos dejar entrar al Comandante. Entonces hablé con Fidel personalmente, se lo expliqué y mandamos al proyeccionista a poner la película en el cine Matanzas, en el barrio de Pueblo Nuevo, para que él pudiera verla. Era un hombre joven todavía, imagínate, y muy agradable, muy cariñoso, con unas manos preciosas, me encantaron sus manos...».

Lisbet Ruiz (periodista, 33 años)

«La primera vez que lo vi personalmente fue en el II Congreso de Pioneros en el Karl Marx. Me senté a dos butacas de él y al terminar la gala, todos los niños fueron a tratar de abrazarlo, yo por disciplina solo lo observé desde mi puesto. Luego, durante mis prácticas pre-profesionales en la Agencia de Información Nacional, tuve la oportunidad de encontrarlo otra vez muy cerca en la inauguración del Museo a la Batalla de Ideas, y otra vez mi exceso de disciplina cortó el impulso de correr a pedirle un abrazo.

«Años después fui invitada a una boda en la que él fue testigo. Allí llegó vestido de verde, hacía una pausa en el trabajo incesante de los días de la Revolución Energética. Éramos muchos jóvenes, casi todos graduados de la Universidad de La Habana, y luego de la ceremonia se quedó conversando con nosotros. Una profesora le hizo una pregunta y él la miró con unos ojos de 30 años, y con una zalamería que le salía por los poros le dijo: “mujer de poca fe”. Aquellas palabras no se me olvidan, pues regresaron al joven atractivo que fue, al hombre encantador que nunca dejaría de ser… Cuando se despidió, le pasó el vaso del que él apenas había tomado algo a uno de mis amigos, y ahí lo asaltamos para probar todos de aquella bebida con “moléculas de Fidel”. Fue una especie de compensación por el abrazo que jamás me perdonaré no haberle pedido».

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Comentarios  

 
#5 YANA 11-09-2015 12:39
CUANTO LO QUIERO!!!... ver estos comentarios y testimonios que demuestran su humildad me hace adorarlo más... a los que lo queremos, claro que nunca se nos irá.
 
 
#4 gladys regina 15-08-2015 07:05
Durante la epidemia de dengue de 1981,me ubicaron el el Campamento Internacional de Pioneros en Tarara,donde ademas de nuestros niños,vendrian los de otros paises a veranear,asi que habia que aceptar el reto porque ese Plan no se podia suspender.
Gracias a la genialidad,orga nizacion y experiencia de algunos profesionales,e specialmente del Dr Carlos Dotres Martinez,en aquel momento medico del Hosp.Borras,se pudo hacer un trabajo preventivo y pesquizar los posibles casos para tomar las medidas inmediatas.La situacion estaba bien controlada,y desde que arribe al campamento me ubicaron en la sala de "cuidados especiales",por lo que era alli adonde primero visitaria el Cmdte Fidel Castro,pero evidentemente eran tiempos complicados para el pais,sumando cada dia muertes,que recuerdo las cifras se publicaban en el Granma.Aun no lo habia visto.
Una mañana,el niño Argenis Leon Toirac,de la Finca Macondo en Alquizar,no olvido su nombre,amanecio bien complicado y asi lo informe en el primer pase de visitas a nuestro Profe,Dotres.In mediatamente se activo todo lo previsto para el problema y por la noche,abro una puerta y detras,como resortes se volvieron hacia mi unos cuantos buenos mozos vestidos de verde y que acompañaban a nuestro lider,que en ese momento me miro de arriba a abajo,medio sorprendido,qui zas creyo habia visto un alien,debido a mi vestimenta de guardia, pienso haya sido eso.Luego me saludo ya dentro de la sala donde los pacientes dormian por ser tardisimo,me dio un apreton contra si cuando supo que era una estudiante de 5to año de medicina apoyando en el enfrentamiento a la epidemia.Debido a mi estatura,mi oreja derecha quedo incrustada en uno de los botones de su chaqueta y me prometi nunca mas me tocaria esa oreja,pero bueno,esa es una promesa que no pude cumplir.Al dia siguiente,aquel las personas que estaban dormidas en las salas durante la visita y que se perdieron el honor de conocerlo,se sentian tristes pues quizas seria la unica vez en su vida que pudieran estrechar la mano o expresar su admiracion personalmente,a pesar de que para ello su hijo o familiar alli ingresado estuviera en tal situacion y nuestro pais atravesando por una epidemia terrible.
SI hubieran sido estos tiempos,en que esta de moda tatuarse , quizas me hubiera tatuado el boton de la chaqueta de Fidel en el lobulo de mi oreja,y con la inscripcion:Tar ara 24-7-81
 
 
#3 VBG 14-08-2015 09:30
Pude besar a Fidel solo en una ocasión cuando era estudiante de la escuela de Electrónica Eduardo García Delgado trascurría el curso 1984-1985 y nos convocaban a recibir los presidentes en esa ocasión eran los presidentes de los países no alineados y nos besó, nos acarició la cabeza y nos dio la mano, cuando llegamos de regreso a la escuela nadie quería lavarse las manos ni la cara la verdad lo disfrutamos mucho, fue algo sensacional.
 
 
#2 caligula 13-08-2015 17:34
Un 31 de diciembre a las 12 de la noche esperabamos en el teatro del PCC de la habana para ir a felicitar a los niños de la escuela sin amparo filial(hijos de la patria) de playa y con la cabeza baja en uno de los asientos de la primera fila dijo textualmente: QUE FUERA DE ESOS NIÑOS SI LA REVOLUCION NO HUBIERA LLEGADO EN EL 59, todos pensamos en como debia ser antes de esa fecha y pensabamos que sacrificio de este hombre hoy 31 de diciembre en ves de estar con su familia mira lo que esta haciendo por su pais y por el bienestar de esos niños. Fidel es mucho Fidel
 
 
#1 Maria Elena 13-08-2015 12:30
Lindos recuerdos
 

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