jueves, 15 noviembre 2018, 23:08
Lunes, 10 Agosto 2015 10:30

El Taller Coreográfico se muda al Martí (+ FOTOS)

Escrito por  Yuris Nórido/ CubaSí
Dueto, de Ely Regina. Dueto, de Ely Regina. FOTOS: DEL AUTOR

 

Por tercer año consecutivo, el Ballet Nacional de Cuba convocó a su Taller Coreográfico, una de las más interesantes iniciativas de la compañía que dirige Alicia Alonso. Coreógrafos de disímiles promociones y procedencias, presentaron creaciones este fin de semana en el capitalino teatro Martí.

 

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Abrió el programa un ejercicio de evidente vocación neoclásica: Poema, coreografiado por Eduardo Romero sobre la música de José María Vitier. Es una pieza prácticamente decorativa, sin búsquedas, sin profundidades, sin implicaciones de peso. Un jovencísimo cuerpo de baile la asumió sin penas ni glorias. Quizás faltó compromiso en la ejecución, pero tampoco había un entramado sugerente. Pareció la propuesta más endeble de la función.

 

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Diciembre, del joven coreógrafo de Danza Contemporánea de Cuba Raúl Reinoso, cuenta con basamentos mucho más sólidos. Se trata de un dúo bien interpretado por los bailarines Daniela Gómez y Manuel Verdecia, en el que a todas luces se narra el itinerario de una relación. El planteamiento de la metáfora es convincente, las secuencias son incitantes, pletóricas de significaciones más o menos evidentes. Hay que aplaudir la fluidez de la línea danzada, el talante dramático, el diálogo de la coreografía con la música de María Teresa Vera. La atmósfera está bien conseguida, aunque por momentos parecen excesivos los cambios de luces.

 

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Say Something, del joven Daniel Rodríguez Rittoles, también se ocupa de una relación de pareja, marcada por encuentros y desencuentros. Ely Regina y Rafael Quenedit le otorgaron particular intensidad a una pieza con claras intenciones narrativas, aunque sin grandes pretensiones metafóricas. Hay buen gusto, hay vocabulario, hay un interesante trabajo con los planos. Como en la obra anterior, el tema musical influye tremendamente, no es puro acompañamiento. Este coreógrafo tiene potencial, hay que estar al tanto.

 

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Una creadora habitual en estos talleres, Maysabel Pintado, propuso, quizás, la más compleja de las coreografías de la ocasión: Desencuentro, con música de Denis Peralta interpretada en vivo por la cellista Lilliam Chacón. Dos solistas en un devenir incierto, sin poder concretar su unión, entre un cuerpo de baile movido por disímiles impulsos, gente que por momentos es obstáculo y por momentos puro contexto. Es muy interesante el planteamiento, que explicita conflictos perfectamente reconocibles. Plausible también el trabajo al unísono de varios núcleos, de manera que se multiplica el centro de atención. No está del todo resuelto el movimiento de la instrumentista por el escenario, introduce una distracción que la coreografía no logra asimilar aunque lo intente.

 

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Lázaro Batista, bailarín de Danza Teatro Retazos, parte de una gestualidad sobria aunque hasta cierto punto rebuscada para ir complejizando su propuesta, Espacios, que termina por concretar una interacción no exenta de conflictos entre tres sujetos. El vocabulario rehúye esteticismos, hace énfasis sobre todo en la capacidad de trasmitir emociones, de manera destemplada, cortante, ruda. Un ejercicio interesante para los bailarines, que no suelen asumir piezas de este estilo.

 

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Por último, una de las más conseguidas coreografías de este taller, Dueto, de Ely Regina. En anteriores talleres, esta primera solista del Ballet Nacional ha presentado credenciales con piezas muy bien recibidas por el público. Ahora presentó un dúo de marcada plasticidad, que contamina la línea más convencional con movimientos de súbita originalidad, pero que se insertan perfectamente en la línea danzada. Ely Regina, a todas luces, es hábil a la hora componer secuencias, pero también tiene noción de la alternancia de tempos, dominio del espacio escénico, pulso para consolidar unidades de sentido… aunque el planteamiento sea básicamente abstracto. Lo he dicho más de una vez: ella hace rato dejó de ser una promesa. Destacable también el trabajo de los bailarines principales Dayesi Torriente y Luis Valle, precisos, funcionales, a la altura de todas las demandas.

 

El Taller Coreográfico del Ballet Nacional de Cuba debe seguir haciendo aportes al repertorio activo de la compañía. Siempre lo decimos: ojalá que algunas de estas piezas trasciendan esta temporada de estrenos.

 

Modificado por última vez en Jueves, 13 Agosto 2015 08:46

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