lunes, 24 septiembre 2018, 09:59
Sábado, 25 Julio 2015 07:14

Un día, un nombre: PPP y tres saltos

Escrito por  Joel García, especial para CubaSí
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Su sonrisa cuando termina cada salto es señal de triunfo y satisfacción. No obstante, vuelve a su entrenador para buscar la orientación precisa sobre lo que debe perfeccionar para el próximo intento.

Así, salto tras salto, el triplista Pedro Pablo Pichardo (PPP), ha ido tejiendo su historia, que lo ubica con apenas 22 años como uno de los mejores del mundo de todos los tiempos, y desde este 24 de julio  con el título de campeón panamericano.


Aunque su nombre era amplio favorito para imponerse en Toronto, PPP prefirió esperar pacientemente su momento para demostrarlo. Con su primer brinco (17,29) hubiera bastado para la dorada y quizás descansar temprano, pues una pequeña molestia le aquejaba tras el último certamen europeo. Sin embargo, como buen animador del espectáculo, el antillano cumplió con todas las rondas y se estiró más que lo previsto (17,54).


Lo impresionante de PPP es la facilidad, elegancia y gracia con que sobrepasa los 17 metros. La perfección de cada uno de los tres saltos, sobre todo en el segundo, ha motivado ya estudios y videos por parte de entrenadores y rivales, pues el santiaguero parece tener muelle en sus piernas para dominar una de las especialidades más técnicas y complejas del atletismo.


Ahora en Toronto muchos aspiraban a que le tirara al récord panamericano, (17,89 del brasileño José Carlos de Oliveira desde 1975), pero PPP reconoció que no era el día para eso. Además, él aspira a más, aspira a romper el récord mundial (18,29 de Jonathan Edwards), del cual solo lo separan 21 centímetros tras el 18,08 marcado el 28 de mayo de este año en La Habana.


PPP fue la gran figura de la penúltima jornada del atletismo, a pesar de la ausencia de su gran contrincante este año: el estadounidense Christian Taylor (18,06 y 18,04 este 2015). Otra vez volvió a ser humilde ante una pregunta incisiva de la prensa: “No importa si otros decidieron no venir, yo tenía que estar aquí por el orgullo de representar a mi país y por el respeto a una afición que quería verme saltar”.


A solo días del mundial de atletismo, PPP es la carta de triunfo hoy de Cuba para subir a lo más alto del podio. Su carácter e ímpetu para desafiar los más grandes retos le ofrecen seguridad en cada certamen. No se trata de que no pierda, como dicen algunos sin conocer las interioridades de este prueba, sino de asumir cada torneo como un disfrute nuevo , en el que lo más importante sea, además de la victoria, salir complacido con su desempeño, con la técnica y con el espectáculo brindado.


La crónica de la antepenúltima fecha de los Juegos Panamericanos pudo habérsela ganado también su compañera Denia Caballero, discóbola de nivel mundial y a quienes pocos entrevistaron tras su oro panamericano, quizás confundidos por el hecho de que una joven con cuerpo de modelo pudiera hacer volar el implemento tan lejos como lo hizo ella en el estadio de la Universidad de York.
Para el atletismo cubano, los tres saltos de PPP, el impulso hacia las nubes de Yarisley Silva y la fuerza de Denia para lanzar el disco clasifican no solo como los únicos oros conseguidos hasta la fecha, sino también como las más serias aspiraciones de medallas mundiales en Beijing. Todo lo demás no ha complacido ni al menos exigente de los especialistas y aficionados.


Guiados por las sonrisas de este trío de estrellas —a los que tal vez se sume la heptalonista Yorgelis Rodríguez—, la delegación atlética deberá revisarse a fondo tras Toronto, donde la historia se ha escrito a la inversa y Cuba ha cedido hasta la edición de Cali 1971, cuando regresamos apenas con tres campeones. Ojalá y el cierre nos depare al menos dos monarcas más. Lo agradeceríamos todos, con las deudas incluidas que eso implique.

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