martes, 23 octubre 2018, 06:23
Viernes, 24 Julio 2015 05:49

Cuando la noche se apaga Yarisley le puso luz al cielo

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Yarisley Silva cargó sus pinchos con Flubber y desafió la gravedad para imponerse en una de las finales de mayor nivel de los XVII Juegos Panamericanos de Toronto: la del salto con pértiga



Tiene esa estrella, claro si es de las mujeres que más cerca se han colocado del cielo, propia de los grandes momentos. Competitiva como ninguna, sin remilgos, nuevamente Yarisley Silva cargó sus pinchos con Flubber y desafió la gravedad para imponerse en una de las finales de mayor nivel de los XVII Juegos Panamericanos de Toronto: la del salto con pértiga, con nueva plusmarca de 4.85 metros incluida.

Y no hallo reparo alguno en tildarla de definición en La Mayor. Baste decir que salvo a la rusa Yelena Isinbaeva, reunió a las mejores garrochistas del último lustro, habituales en podios mundiales e incluso “coquetas” ante los dioses del Olimpo: la estadounidense Jennifer Suhr (as olímpica de Londres 2012), la brasileña Fabiana Mürer (reina universal de Daegu 2011) y nuestra pinareña Silva. Imaginen que únicamente  Isinbaeva (5.06), Suhr (4.92) y la discípula de Alexander Nava (4.90) han sido las únicas mujeres en la historia capaces de sobrevolar la varilla sobre esa mítica cota de 4.90.

La de este jueves fue una final de latido puro, para describirla al detalle, cada salto, cada susurro de Yarisley para repasar la técnica e inyectarse una nueva dosis de autoconfianza, las miradas y los nervios a flor de piel, las mediciones de la garrocha para materializar el mejor despegue posible, los músculos tensos con cada paso de carrera, las chicas llenas de hidalguía embistiendo su molino de aspas elevadas.

La lucidez se dibujó en el rostro de la Murer y Yarita desde el mismísimo primer intento: Devoraron los exámenes iniciales de 4.50-4.60 y 4.70 en convocatorias iniciales. Reprobaron Demi Payne (4.50) y Suhr (4.60), cayeron como el listón tras tres ejecuciones fallidas. Creció la adrenalina, Murer-Yarisley-Murer-Yarisley…Lanza la nuestra el reto en su segunda cruzada sobre 4.75, en una guerra táctica y con la soga al cuello Mürer renuncia tras dos fallos y supera 4.80 a la primera. Se invierte el orden, se dispara la presión y con esa sangre fría propia de los depredadores sentenció la competencia de súbito: 4.80 en el primer salto y 4.85 irrefutables, rutilantes. Fin de la cita:

“Anoche no pude dormir, es difícil controlar esa sensación, pero hemos trabajado en los entrenamientos para superar todas las barreras psicológicas que estaba enfrentando. Controlé muy bien la respiración y los nervios en una competencia muy emocionante, sin dudas una de las más fuertes de mi carrera. He tenido muchos problemas, se me hacía muy difícil cambiar la garrocha, subir los agarres, me perdía un poco en la carrera, pero todo era una cuestión mental que he superado gracias al apoyo de todo el colectivo técnico. En este momento soy otra Yarisley, puedo decir que salí del bache, estoy más confiada y segura, y me siento feliz de darle la medalla de oro a Cuba”, expresó la flamante reina defensora al colega Aliet Arzola.


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Otras pinceladas tuvo el campo y pìsta en el plano de lo agradable, especialmente en el área de velocidad: Roberto Skyers (20.09 segundos) volvió a estampar cota personal luego de sus 20.18 preliminares. Pese a largar con la peor reacción (0.252) el camagüeyano prendió las turbinas al salir de la curva y materializó un remate a lo Iván García para clasificarse codo con codo a la final junto al fortísimo panameño Alonso Edward. El también antillano Reynier Mena (20.32) fue otro que rebajó sus cronos cimeros, pero en definitiva su r5egistro lo ubicó noveno.

También marcaron cronos cimeros, pero del 2015, las cuatrocentistas Daysurami Bonne (52.28) y Lysneidy Veitía (52.44), pese a ubicarse séptima y octava en la definición. En el plano de lo totalmente gris la faena del discóbolo Jorge Fernández (62.04-quinto), quien apenas materializó tres de sus seis disparos válidos y estuvo, al igual que la mayoría de los exponentes antillanos del deporte Rey hasta este minuto, bien distante de su registro cúspide de 66.50.

Otro rendimiento endeble fue el de nuestros decatlonistas: Leonel Suárez lamentablemente tuvo que abandonar la competencia en su reaparición internacional luego de fallar tres veces sobre 4.40, y Yordani García (7 919) no pasó de la quinta plaza sin llegar siquiera a las 8 000 unidades en prueba en la cual el ídolo anfitrión Damien Warren estampó primacía de 8 659.

RODILLO DE PUÑOS… ¿PERFECTO?

Bastaba con ver su demostración en las dos ediciones de la Serie Mundial de Boxeo, aunque para ser ciertos a algunos la boca se les hacía agua luego de que los Domadores de Cuba cedieron la corona ante los Astaná Arlans de Kazajstán en la última final del clásico de la AIBA.

Pero los nuestros desembarcaron en Oshawa dispuestos a cambiar su imagen, a blandir el látigo y a plantar bandera a fuerza de swines, opers y jabs. Estamos hablando de una armada que hace cuatro años en Guadalajara fue capaz de llenar sus arcas con ocho doblones de oro y uno de plata.

Yosbany Veitía (52kg), disertó frente al colombiano Ceiber David Ávila, danzando y tirándole con su mano izquierda, la misma que tratará de imponer con contundencia en la definición  ante el estadounidense Antonio Vargas.


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Le sucedieron con idénticos veredictos unánimes de 3-0  el también zurdo Lázaro Álvarez (60kg) verdugo del guatemalteco Kevin Luna. Álvarez concluirá su faena ante Lindolfo Delgado (MEX) a quien ya inclinó durante la Serie.

Llegó la hora de Roniel Iglesias frente al argentino Alberto Palmeta (69kg), dispuesto a cambiar la imagen de un año en extremo difícil:  “Nunca había tenido un año tan malo como este, por eso me esforcé en la Serie Mundial para ponerme en forma y venir aquí bastante recuperado, porque todavía me falta mucho para encontrarme. Al venezolano Gabriel Maestre lo vencí en una oportunidad, pero será un oponente de cuidado por el oro, pues está ranqueado entre los mejores del área”, expresó a la prensa especializada.
Julio César la Cruz (81) despachó al colombiano Carrillo Palacio gracias a la velocidad de sus esquivas y golpeos. Defenderá su cetro vs. el también  morocho  Albert Ramírez.

El cierre deparó algo de tensión, pues el desenlace favorable de Leinier Peró (+ 91) sobre el norteamericano Cam Awesome se materializó por votación dividida 2-1: “Yo no podía ser menos que mis compañeros de equipo, acotó muy emocionado. En otro combate contra un exponente de la República Bolivariana de  Venezuela, Edgar Muñoz.

SIN HALLAR LA RUTA EN EQUIPOS

En esa batalla por descollar  en conjunto, con el aliento de los coequiperos y las estrategias colegiadas, el elenco de sable femenino quedó en el umbral del podio, al caer 38-45 ante Venezuela. Antes las nuestras habían desbancado a Canadá 45-39 y cedido en semifinales 33-45 frente a las en definitiva monarcas estadounidenses.

La añoranza por ver una versión similar a la de aquellas Espectaculares Morenas del Caribe se acentúa. Esta vez nuestras féminas finalmente anclaron quintas al disponer de Argentina 3-1, mientras sus homólogos discutirán esa misma plaza ante Estados Unidos, luego de desmoronarse en las semifinales 2-3 vs. Puerto Rico.

Tampoco han estado muy acertados los comandos del hockey, softbol y béisbol femenino. Los varones del hockey cedieron 1-3 a manos de los aztecas en la disputa de los lugares del cinco al ocho, mientras las damas tendrán que contentarse con un puesto entre el 7mo y 8vo si desbancan a República Dominicana hoy.

En la pasión nacional y la llamada disciplina de la bola blanda las nuestras no andan nada bien: cuatro derrotas en línea, y apenas una sonrisa y cuarteta de deslices exhiben dichas disciplinas por ese orden.

Hoy puños y pinchos nuevamente intentarán conjugarse. Confiemos en que ellos, los pichardo, Caballero, tropa de Acebal y compañía, al igual que Yarisley, nos salven de un jueves Contra el Olvido.

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