lunes, 18 junio 2018, 06:07
Lunes, 20 Julio 2015 06:01

Yania Aguirre y Reinier Estupiñán: A la hora cero, el extra de los campeones

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Hay dos imágenes que el domingo eternicé en mi memoria. O tres, para no pecar de excluyente: Las dos patadas voladoras doradas al más puro estilo de Bruce Lee de la taekwondoca Yania Aguirre (49 kg) sobre la mexicana Itzel Manjarezz en menos de un minuto; el astronómico acumulado plusmarquista en la final de Reinier Estupiñán (450.4 puntos) en el fusil 3x40 a 50 metros; y la campal batalla en la cual cedieron las basquetbolistas 64-65 ante Estados Unidos.


Esa es la magia del deporte, aún cuando después, y hasta que no caiga el telón en el Rogers Centre el próximo domingo 26, me devane los sesos sacando cuentas de posibles títulos y eléctricos. Justamente ese es el sabor del pulso deportivo de América, de un manjar que se degusta cada cuatro años independientemente de cálculos, fiascos, lágrimas, brazos abiertos al cielo, e injusticias.


AÑOS CONSAGRADOS A LAS MIRAS


En mi reducida experiencia como analista he encontrado actitudes similares, maneras de emprender la vida, de asumir y vivir para y por el deporte. Este domingo Estupiñán confirmó la magia que circunda al fusil de tres posiciones a 50 metros en estos XVII Juegos Panamericanos de Toronto. Primero fue su homóloga Eglys Cruz, luego él.


Ambos con el cartel de pusmarquistas, esa pausa en su carácter, como si estuvieran trazando trayectorias y desdibujando el recorrido de sus proyectiles hacia recorridos y blancos encriptados, buscando el más mínimo detalle, cual pintor inconforme con su óleo maestro, en su secuencia técnica, sacando a flote esa capacidad de ajuste certera.


Hablábamos de la primacía de Estupiñán en la definición, la tildamos de remontada. Calificativo a la medida pues antes, en la etapa preliminar dominada por el curtido mexicano José Sánchez 1 170-55x (disparos al centro de la diana), Estupiñán había culminado sexto 1 151-46x, gracias a secuencia de 387 en los 40 disparos de rodilla, notorios 396 en el tendido, y 368 de pie.


Entonces llegaría la llamada hora cero: los trajes pesando una tonelada, a ambos lados en los puestos de tiro rivales con intenciones felinas de anidar sus disparos en tu presa, ese metal esculpido a la usanza de las katanas samuráis, con cinta multicolor y satisfacción como aroma. Y Estupiñán ganó en el romance con el disparador, en esa caricia sutil, en el mentón apoyado con celo sobre el rifle, en contar las fracciones y exhalar el aire en el momento preciso, para con sus 450.4 sacarles una ventaja considerable a los estadounidenses George Norton (447.9-plata) y Ryan Anderson (437.3) bronce.


En el skeet, y a tono con su pedigrí de bronce olímpico de Beijing 2008, Juan Miguel Rodríguez, destrozó platos de bronce y visado a Río. Tuvo que apostar a toda su experiencia, adrenalina y reflejos para doblegar luego de dos rondas de desempate al peruano Nicolás Pacheco Espinosa. Solo así pudo el de la Mayor de las Antillas quebrar el abrazo a 15.


Así cerró la disciplina con el dominio de los gatillos por parte de los tiradores de las barras y las estrellas (4-6-3). Brasil (3-0-1), Canadá (3-0-1) y Cuba (2-1-2) les secundaron. Botín mucho más repartido respecto al de hace cuatro años en Guadalajara: EUA (10-4-4), GUA (2-0-0), CUB (1-4-1) y CAN (1-1-0).


YANIA TIENE EL PODER


“Me siento súper emocionada, esto es un logro muy grande, no solo mío, sino de todo el colectivo del taekwondo cubano. Debo agradecerle a mis entrenadores, en particular al profesor Jonder, que trabajó conmigo horas extras, con tremenda dedicación, y también al entrenador Arias, siempre con mucha confianza en mí a pesar de que no había tenido buenos resultados esta temporada”.


Esa fue la sentencia de la taekwondoca Yania Aguirre al colega Aliet Arzola al término de su hazaña.


Sí, hablamos de hazaña en toda su dimensión, pues Yania podía considerarse la Cenicienta en el recorrido de su organigrama, al no aparecer entre las primeras 50 del ranking olímpico de su categoría, pero calzó kimono, peto y cabecera de verdugo para desbancar a fuerza de patadas voladoras a  los rostros “indefensos” de la brasileña Iris Silva (6-5) y la mexicana Itzel Manjarrez (10-9), sexta y novena respectivamente.


Me detendré en el pleito con Manjarrez, en ese minuto que prácticamente ahogué en mi silla, en el que pasé de la resignación a éxtasis, en el que casi toco el techo cuando levantaron la mano en señal del veredicto favorable a Yania. Fue algo así como el aleteo de un colibrí el despliegue de sus piernas, incesante, letal.


Entonces ella, la “David” de su división soltó su honda y tumbó a tres taekwondocas mejor posicionadas, que al menos hasta que no vuelvan a encontrársela en el dojang y tomar desquite, si pudieran, la tendrán clavada entre ceja y ceja.


CANASTAS A SANGRE Y FUEGO


Lágrimas, aferrarse al triunfo, pensar en la discusión del oro y que como esa última posesión de la esférica se te escape en 13 segundos. El orgullo en pie, la satisfacción de la entrega total, y toda la fuerza y concentración contenidas para un nuevo acto épico por la presea de bronce ante Brasil.


El orquestamiento de encestes hasta ahora en Toronto no había sido tan afinado, tan melódico, tan armonioso en todas sus líneas, ni siquiera en la derrota vendida con buena dosis de sofocón a las locales canadienses.


La pizarra lo dice todo 64-65 adverso ante Estados Unidos, es cierto, caímos, pero ni Zabala ni sus muchachas, ni Ineidis Casanova, Clenia Noblet, Yamara amargo o Francys Ochoa recordarán este partido semifinalista como esa derrota flagrante, les deja el sabor de aquel lema de los Cuban Sugar Kinas de béisbol: “Un paso más y llegamos” o como el de sus predecesoras en el Mundial de Malasia, o los olímpicos de Barcelona 1992. Defensa como punta de lanza, rotación milimétrica de la Molten, movimientos sin balón y el alma en cada captura bajo los tableros fue la lectura única durante 40 minutos de satisfacción.


Confiemos en que este lunes sean capaces de repetir el show ante las auriverdes.


Hubo más en la jornada, el jonrón de la honrilla de José Adolis García; el tie break-piñazo 2-1 de la dupla de morenas del voly de playa ante las anfitrionas; el festejo y las caminatas hiperquinéticas de Rodolfo Sánchez  durante la edificación de la victoria 3-2 de su comando sobre la segunda armada de Brasil en el voleibol.


También hay sueño, el cansancio acumulado de nueve jornadas sin respiro, el deseo inigualable de que las turbinas de remontada carburen.


Morfeo asedia, las líneas no deben perder su intención y mezclarse con el tedio… Aún quedan hazañas que narrar.

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Comentarios  

 
#1 ANGELINA 20-07-2015 14:51
Coincido con Harold en que esos momentos quedaran por un buen tiempo en la memoria de los que desde temprano nos sentamos frente a los televisores este domingo, sobre todo el combate de Yania la que supo remontar un marcador adverso en solo unos pocos segundos, lo mismo sucedió en el baloncesto en solo segundos le robamos la pelota (porque yo me sentí parte de la acción) y le marcamos la superioridad pero nos hizo la trastada el nerviosismo y el desespero, de todas formas como decimos aquí en el deporte vimos un partido macho y lo disfrutamos, pero creo que en esta reflexión se debe también destacar el partidazo que celebraron las escuadras de voleibol de Cuba y Brasil en el masculino con triunfo para los primeros, solo queda el sinsabor de reconocer que si hubieran jugado así ante la selección de Argentina hoy estarían en otra posición, y no digan que era el segundo equipo del gigante sudamericano que allí hablar de voleibol es como hablar de fútbol son cátedra. honor a quien honor merece por eso felicito a mis campeones, a nuestros campeones.
 

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