miércoles, 20 junio 2018, 15:09
Viernes, 10 Julio 2015 00:25

MIRAR(NOS): Sin medias tintas. ¡Abajo la traición!

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Nadie es igual después de una traición. Ambas partes, traicionada y traidora, experimentan lo que yo llamo «in extremis».

«Solo pensar en traicionar es ya una traición consumada».

Cesare Cantù

 

Nadie es igual después de una traición. Ambas partes, traicionada y traidora, experimentan lo que yo llamo «in extremis». No voy a crucificar a los que han decidido perdonar a su «media naranja» (y ahora mismo no sé si pudiera llamársele así después del pequeño percance); incluso por escasez de poder y ante todo, porque en la vida real no tengo el derecho de criticar ninguna postura.

 

Descontrol en el «celímetro», libertinaje espiritual y un complicado ensarte de acciones injustificadas engordarían el saco de lo «in extremis». Por mi salud mental, no vivo pensando en que pueda sucederme, pero tampoco tan ciega como para no percibir que puede perfectamente pasar, porque soy homo sapiens y, perdón que lo diga, caer y levantarse es de las acciones más antiguas que conozco.

 

Ahora bien, las reacciones varían dependiendo de escenarios, incluso acorde al contexto sociocultural que circunde a los hechos. Usted no necesita la ayuda de ningún Sherlock, lea bien, para encontrar culpable a un perdonador de traiciones. Son decisiones tan personales como la ropa interior que escoges hoy, y como ella, incluso depende de los entornos.

 

Cada cual es libre y responsable de sus acciones, pero no venga con el cuento de que todo en su relación fue igual después del peliagudo asuntico. Apuesto mi salario del mes a que desde entonces, usted limpia con parsimonia y hasta delicadeza sus fusiles. Listo siempre para la batalla, ahora está seguro: no pueden pasarle gato por liebre.

 

¿Es eso vida? Piénselo bajito… recurro a una trillada bachata del «bienamado Romeo»: cuando se pierde la confianza de quien amas, ya no hay nada.

 

¿Qué pasa con las personas que han traicionado? En primera instancia, ¿por qué lo han hecho? El reciclado discurso de «lo que había en casa no era suficiente», mmm, no cuela. De ser así, hubiera terminado con aquello antes de tirarse a lo hondo, así, sin salvavidas. Malo que después del sexo, las implicaciones emocionales vienen acto seguido, a no ser que usted sea funcionario(a) del deseo.

 

No voy a contarles la película Pretty Woman. Era muy fácil enamorarse de Richard Gere y guion aparte, dejar aquella vida, después de todo. Ando buscando las palabras apropiadas para decirle que de esta parte de la pantalla, declaro no estar preparada para dar segundas oportunidades. No cuando se trata de quebrar compromisos, aunque sean morales.

 

Mi férrea voluntad no tiene nada que ver con el qué dirán, antes bien, alude a lo que diré de mí misma cuando me mire al espejo, cuando camine al lado de quien puso por delante los apetitos de la carne por encima de los del espíritu. Porque, a pesar de lo dicho, el espíritu no se llena cuando estás entre dos aguas.

 

Un estudio reciente asegura (algo que ya suponía): las mujeres engañan más que hace algunas décadas. Si bien en los años 80 los hombres mayoreaban, con amplísimo margen, el siglo 21 (tan «moderno» como es) ha propiciado que la brecha en el porcentaje prácticamente sea nula.

 

Durante la investigación, se entrevistaron 506 hombres y 416 mujeres que se declararon monógamos en la actualidad. La mitad de los participantes estaban casados. Las conclusiones muestran que ambos géneros traicionaron a su pareja actual: el 23% de hombres y el 19% de mujeres tuvieron relaciones sexuales con un «tercero en discordia», y admitieron que podría haber dañado la relación si las parejas los hubieran descubierto.

 

¿Qué sucedió para que las mujeres engañen tanto como los hombres? ¿Será que, amparadas en la bandera de la igualdad genérica, ahora mis congéneres son más conscientes en torno a conceptos relacionados con sexualidad, con placer íntimo?

 

Ahora bien, ¿qué decir de las comparaciones inevitables, de las mentiras implícitas y caballeros, de la traición, así con todas sus letras? En mi opinión, traición es más que una palabra aguda, muchísimo más que un sustantivo, y no necesita tantas vueltas ni explicaciones.

Visto 7915 veces Modificado por última vez en Viernes, 10 Julio 2015 12:49

Comentarios  

 
#21 El Angel Negro 15-07-2015 15:34
para mi la traición no se perdona, es algo que duele tanto q yo creo q ningún ser humano debería pasar por esto,
 
 
#20 ari 15-07-2015 15:25
Cuando no perdonamos sinceramente es como si pusiéramos una piedra a la cola de un cometa. Por más viento que sople, no se elevará.

Dios todo lo perdona pero el que traiciona se debe hacer responsable de tooodo lo que eso trae aparejado.
 
 
#19 Arquero 15-07-2015 14:09
Todas esas frasecillas machacadas, nunca digas nunca, donde hay desquite no hay agravio son solo meras justificaciones a la falta de caracter o educación para la vida. Cuando uno se siente traicionado en cualquier momento de la vida, es uno de los peores eventos que se pueden sufrir y duelen ¡¡¡desde una pequeña traición (un comentario inapropiado de alguien que confiamos) hasta la traición amorosa, que hasta a costado vidas por suicidio o asesinato en venganza. Nadie se pone ante eso a pensar -así deja que llegue la semana que viene que me voy a desquitar- Eso son cuentos de escolares... La traición puede destruir la vida de una persona o transformarla de manera radical despues que pasa.
 
 
#18 la oftalmóloga 15-07-2015 12:40
La traición es el peor precio que puede pagar el que ama, el que se entrega, y algo a lo que nadie jamás va a sentirse preparado a soportar, deja secuelas de dolor, desconfianzas y resentimientos, difíciles o imposibles de compensar. Evitar traicionar es una de nuestras mejores diferencias con el reino animal, evitar el momento creo es la clave.
 
 
#17 Elena 15-07-2015 08:52
Mi opinion muy particular (Donde hay desquite, no hay agravio)
 
 
#16 tia 14-07-2015 20:11
El mejor comentario: el de Nathy. Por favor, somos humanos y aquellos que peinamos canas sabemos que la vida esta llena de sorpresas y como dijo alguien: NUNCA DIGAS NUNCA.
 
 
#15 Mike 14-07-2015 08:14
No podemos escaparnos de la realidad y mucho menos del como se esta viviendo en Cuba, donde se aceptan formas y posiciones de vida equivocadas, como algo MUY NORMAL, en fin los limites o las fronteras de lo moral y ético, prácticamente se han perdido.
La traición en todas sus formas es la gran decepción de quien profesa Amor o Lealtad.
Gran dolor y la vez valentia poder escribir del tema.
 
 
#14 r@f@ 13-07-2015 16:37
no me gusta la traicion y que me lo hagan a mi, si me lo hacen y lo descubro pregunto porque (por que siempre hay uno) eso si no vuelvo para atras y eso lo cojo de experiencia.
 
 
#13 El Cirujano 13-07-2015 15:42
No puedo negar que tus artículos me tienen cautivado y concuerdo completamente contigo, para mí el perdón en este tipo de situaciones no existe pues no borra la herida y acaba con la pareja.
Mis saludos para ti.
 
 
#12 Darbel 13-07-2015 13:06
.. comparto el comentario de "El", de hacerlo, hacerlo bien y sin herir a nadie, de ser víctima aunque duela prefiero aceptar el hecho, pues no soy santo tampoco, y aún estando con chicas lindísimas por dentro y fuera, siempre ha aparecido una que hace "pase a tierra", si fuésemos robots sin mucha inteligencia artificial quizás no sucediera.. Liz, te he dicho anterior mente q me encantas por lo q expresas?? me estás haciendo traicionar a mi pareja, pues me haces pensar en ti, cito a Cerare Cantú.. ;-) saludos desde el Guaso
 

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