viernes, 22 noviembre 2019, 21:49
Martes, 07 Julio 2015 21:42

Elaín Morales y el pacto eterno con su musa

Escrito por  Liz Martínez Vivero, especial para CubaSí
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A los seis años, cuando la mayoría de los niños juegan a lo que serán de adultos, Elaín Morales tomó una guitarra en sus manos. De manera autodidacta comenzó a sacarle melodías.

 

A los seis años, cuando la mayoría de los niños juegan a lo que serán de adultos, Elaín Morales tomó una guitarra en sus manos. De manera autodidacta comenzó a sacarle melodías. Astuta ella, la guitarra, le hacía el favor de devolverle magia… y él con inocente toque de quien no sabe que está decidiendo su destino. Pacto secreto con las cuerdas les convirtieron, para siempre, en uno solo.

 

La gente que lo tiene, no se toma el trabajo de convencer a nadie de su talento. Lo genuino en su carisma se encarga del resto. Esto es cierto para todos y también para Elaín Morales, quien al principio “flotó” entre diferentes agrupaciones. El año 2000 marcaría el antes y el después para este joven intérprete, que con valentía lanzó su carrera en solitario.

 

Inmediatamente, como sucede siempre, salió a la luz su amplio espectro musical: una fusión de jazz, son montuno, bossanova e inclusive flamenco. Si bien su éxito primero estuvo marcado en arenas internacionales, inmediatamente saltó al ruedo en escenarios cubanos.

 

Cuatro discos después, ubicados en la extensa línea de sus fanáticos agradecemos la serie de elementos ¿casuísticos? que dieron al traste con la esencia misma de quien es. Agradecemos frenéticamente, a la manera de un aplauso por el momento exacto en que decidió (para nuestra suerte) “jugar” con una guitarra.

 

Hace un tiempo yo me preguntaba qué hace la gente famosa cuando está en la cima, cuando, de las formas en que puede ser tocado el estrellato, por defecto ya lo has hecho… a pesar de ti mismo y sin hacer hincapié en los contratiempos de los inicios. O sea, no meditas en ello como un motor impulsor. No, ese tipo de recuerdos son inevitables, pienso mientras escribo, aunque no estoy ni así de cerca de alcanzar ninguna cúspide.

 

Elaín por su parte, lidera ahora mismo una campaña en contra de la violencia doméstica llamada Sin Pasaje de Regreso. Por si fuera poco me debe una entrevista, aunque estoy segura de que no soy la única que se anota en esa lista de espera.

 

En el pacto firmado con su musa quizás entregó horas de desvelo, despedidas imprevistas y un sinnúmero de jornadas sin asueto. Tanto así que ahora mismo, lo que se dice tocando a las puertas, el próximo día diez, subirá a escena en el Carlos Marx (no por gusto llamado el teatro de los grandes acontecimientos) nada menos que con un ícono del merengue dominicano: Johnny Ventura, “El Caballo Mayor” de este género.

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