domingo, 16 diciembre 2018, 00:50
Lunes, 29 Junio 2015 05:00

María Caracoles ¿baila mozambique?

Escrito por  Giusette León García/CubaSí
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Piezas de María del Carmen Calderón. Piezas de María del Carmen Calderón.

Una colega me contó que había conocido a María Caracoles, la inspiradora del clásico mozambique de Pello el Afrokán, y me fui a la península de Varadero para conversar con ella.

Cualquiera pensaría que se trata de un mujerón sandunguero y que me confesaría algún amorío con el imprescindible músico cubano, pero resulta que María del Carmen Calderón es una mujer sencilla, alegre, servicial, una cubana de esas que te hace sentir en casa, aunque la visites por primera vez; linda, eso sí, pero la historia de amor es más larga y profunda de lo que imaginamos, pues se trata de una pasión que hace arte los caracoles y las conchas.

¿Cómo se convirtió usted en María Caracoles?

«Yo estaba trabajando de jefa de las tiendas y centros comerciales aquí en Varadero cuando Pello surge por la arena internacional con bastante popularidad. En el mismo almacén donde yo estaba, que distribuía para todas las tiendas, yo tenía un taller porque también me dedicaba a arreglar las cosas que llegaban allí rotas. Entonces se me ocurre hacer la orquesta en conchas y caracoles, todos sus músicos con Pello vestido de blanco y los dos bailarines. El director de la empresa, cuando lo vio, me dijo: ¿por qué tú no me regalas esto para Pello que anda buscando algo que le pegue con Varadero para hacer una canción? Cuando Pello preguntó cómo se llamaba la artista le dijeron: María del Carmen, entonces él dijo: María Caracoles, y ahí sale la canción, no sé si fue dedicada a mí o a los caracoles o a Varadero, pero tengo que ver con eso y no porque yo sea bailadora de mozambique ni de ningún ritmo, sencillamente fue así».

¿Usted conoció personalmente a Pello?

«Sí, cómo no, yo era jefa de la tienda del Internacional y él tocaba allí».

¿Y cómo lo recuerda?

«Una gente muy amistosa, un músico muy agradable; como más lo recuerdo es ahí, en el cabaret del Internacional, que era muy popular allí, lo seguían mucho y era una persona muy sociable. Yo realmente no fui tan bailadora, pero sí me gustaba mucho su música».

Maria del Carmen Calderón¿Cuándo empezó usted a trabajar con caracoles y conchas?

«Yo siempre digo que mi primera maruga y mi primera muñeca fue un caracol y una muñeca de conchas, porque desde que yo nací en mi casa ya se trabajaba esto. Nací en el 33 y ya desde esa época mi abuela, mis tíos y mi padre empezaron con esto. Vivían aquí en Varadero y en Cárdenas, y lo primero que se hace de caracoles fue un collar, que lo hizo mi abuela con las pitas de pescar que ellos tenían, porque mi papá trabajaba en los ferrocarriles y cuando no había zafra, se dedicaba a pescar con parte de la familia, y entonces también empiezan a hacer esto como un problema económico, porque en el tiempo muerto de Varadero, que yo sí lo recuerdo, los pescadores no podían pescar, venían unos nortes tremendos y había mucha miseria en Varadero. Al surgir la concha y hacer unos convenios que hizo mi papá con una tienda que se llamaba La Sortija en La Habana, empiezan a embarcar las conchas en collares para Estados Unidos, porque era más fácil embarcarlas en collares que a granel, y allá las hacían polvo y hacían las vajillas de conchas; incluso hay un tío mío que va para allá para recibir, pero tiene que venir huyendo porque la Segunda Guerra Mundial lo iba a coger allá».

Entonces los pescadores recogían las conchas, luego la familia hacía los collares y los mandaban a Estados Unidos… ¿y cómo se los pagaban?

«Aquí había dos bodegueros: Sotero Maceira y Armando Espinosa; ellos recibían los collares que traían los pescadores y les daban mandados o dinero, por eso digo que surge como un problema económico y que ayudó mucho a este pueblo, porque todos los pescadores de Varadero se dedicaron a la concha».

Me ha contado sobre los collares, pero ¿cómo comienzan a aparecer las figuras de conchas y caracoles?

«Bueno, cuando mi tío viene para acá por la Segunda Guerra Mundial, la fábrica nunca le pagó y mi papá se quedó empeñado con los bodegueros, entonces con su trabajo y con lo que iba dando la misma concha, iba pagando. Ahí es cuando surgen las muñequitas, ya no eran collares solamente. Pero ya mi tío, que vendía billetes, coge el primer collar y se lo compra una americana, y entonces ya al otro día sale con los collares».

¿Y más o menos con qué edad comenzó usted…?

«Con nueve años ya yo tejía los collares y mi hermano los vendía en la playa, y con 13 abría el souvenir de mi papá, que lo tenía aquí enfrente, para vender estas cosas que se hacían típicas aquí en Varadero. Entonces siendo una niña empecé a vender ahí, porque en esa época ibas a la escuela y cuando ya sabías leer, escribir y calcular, te decían: ya, mi hija, ya hay que empezar a trabajar, ya no se puede seguir estudiando, porque somos siete hermanos, todas las familias tenían muchos hijos. En mi casa se quedó Charo, mi hermana, estudiando, porque mi papá quería que aunque fuera uno cogiera título, y ella se hizo Bachiller en Cárdenas».

¿Cuándo comenzó a trabajar con el Fondo de Bienes Culturales?

«Cuando comienza el Fondo de Bienes Culturales ya a mí me llaman, porque en ese momento yo vendía en la terraza del Hotel Internacional las artesanías que hacíamos nosotros, entonces me llama la empresa para que yo pasara mis piezas para dentro de la tienda del hotel, pero como era una gente de poco estudio, pero con la mente bien clara, les dije: “después ustedes me van a intervenir cuando esté ahí adentro, ¿por qué no me dan trabajo y ya dejamos el relajo ese?”, así mismo les dije, y me respondieron enseguida: “preséntate mañana a trabajar con nosotros”. Comencé a trabajar en una tienda y continuaba haciendo mis cosas.

«Al mes de estar ahí, me nombraron administradora de la tienda. A partir de ese momento yo empecé a dirigir y participé en la recuperación de bienes malversados, venta de artículos a los cañeros, las intervenciones de las tiendas de artesanías que había, entre esas hasta la de mi familia… Mientras, seguía trabajando la artesanía, restauraba piezas que llegaban rotas…»

¿Y para asumir todas esas responsabilidades no tuvo que continuar estudios?

«Sí, cómo no, me hice técnico medio en hotelería y estudié inglés».

¿También es fundadora de la ACAA?
María del Carmen Calderón muestra una de sus piezas
«Sí, cuando surge la Asociación Cubana de Artesanos Artistas los carnés de nosotros vinieron directo de La Habana. Somos como dieciséis en la familia miembros de la ACAA».

¿En qué proyecto está trabajando ahora?

«Estoy haciendo todas estas cosas que son recordando el pasado, todo lo que se hacía antes: la primera muñequita, que la hizo mi tío Nicolás Calderón; el primer chinito, que lo hizo mi papá, porque había un chino en el patio de la casa que vendía así las frutas y las viandas con esas canastas. Es como una retrospectiva de los primeros trabajos, un homenaje a mi familia porque la verdad que ellos hicieron mucho por la artesanía y por Varadero. Quiero mandarlo a FIART para que allí se vea lo que se hizo en esa época».

Toda clase de formas matizadas por la gama del nácar pueblan la existencia de esta cubana que con más de 80, no para de trabajar y sonreír y muestra la Virgen de su bisabuela, a la que no renunció en un momento importante de su vida, y resulta que luego la gratificó con una idea fértil:

«Hace unos años no me bajaba la musa para hacer un trabajo y entonces yo la miro y le digo: “te voy a hacer a ti misma”. Y la hice y cogí el premio de la popularidad y otra cantidad de premios, entonces eso me enseñó a no dejar caminos por veredas. Cuando tú tienes una idea firme de una cosa y eres honesta, no puedes cambiar. Yo no quité el cuadro porque era de mi bisabuela, en definitiva yo ni soy creyente, ni soy militante, pero sí soy revolucionaria. He defendido mucho la Revolución, ¿sabes por qué?, por los niños, por esos niños que tienen escuela y no mueren como murieron mis hermanitos por falta de un médico, eso lo tenemos garantizado en este país».

María del Carmen Calderón tiene un sinnúmero de premios en ferias y salones de artesanía, ha resultado vanguardia por muchos años consecutivamente y forma parte del jurado que selecciona a los artistas que ingresan a la ACAA en Matanzas. Confiesa que no puede vivir sin el ruido del mar de Varadero, y si le preguntas por el trabajo con caracoles y conchas, responde en un suspiro: «Esto es lo mío, nunca he dejado de hacerlo, aunque estuviera en otras tareas… Esto es lo único que me saca de cualquier estrés».

Visto 17602 veces Modificado por última vez en Lunes, 06 Julio 2015 10:33

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Comentarios  

 
#4 osvaldo 30-06-2015 09:54
que lindo el articulo ese
 
 
#3 yenny 29-06-2015 15:50
Muy bonito y emocionante... felicidades por el trabajo que hace y mucha felicidad en sus años venideros María caracoles..
 
 
#2 Arístides 29-06-2015 15:40
¡Qué cosas tiene la vida, caballeros! Para mí que María Caracoles no era alguien de este mundo. Que había sido un invento de Pello el Afrokán. Y pensar que muchas veces que visité Varadero desde por los años 40, alguien de la familia adquiría alguna de esas figuritas hechas con caracoles para adorno de la casa, quién duda que fuera confeccionada por la misma María del Carmen -“La Caracoles” de que hablamos- o alguno de sus parientes. Y eso fue cuando aún muchísimos cubanos no lo hacían, estaba relativamente lejos ese actual tan popular destino turístico, y llegar hasta allí para muchos, era como una aventura, y los extranjeros que llegaban, en sus yates o por el pequeño aeropuerto, que no se veían por donde frecuentábamos los cubanos, eran huéspedes del Hotel Internacional, con su playa particular, o invitados muy famosos del magnate norteamericano Du Pont, dueño de una parte de aquella joya natural, con campo de golf y playa privada frente a su mansión. Un míster, magnate de la industria petroquímica, con tanto dinero, que pudo haber sido el dueño de toda la Península Hicacos, si no “llega El Comandante y manda a parar”, como repetía la guaracha del Trío Servando Díaz. ¿Quién se acuerda?
 
 
#1 RAMON FONSECA GOMEZ 29-06-2015 13:31
Muy buen articulo, seguro lo han leido muchos, pero no opinan porque no quieren reconocer las verdades que dice esta humilde cubana.
Que Dios te bendiga y a ti tambien PERIODISTA
 

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