domingo, 23 septiembre 2018, 10:33
Miércoles, 20 Mayo 2015 06:00

Diálogos en papel carbón

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSí
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En ocasiones he sido testigo de la falta de creatividad, pobreza en el decir y sello personal de los cubanos. Son frecuentes las frases hechas y consignas.

Buscaba un programa televisivo en específico, pero al tropezarme en la pantalla con varios niños que respondían ante un micrófono,  me detuve a escuchar.


Eran seis, de Primaria, y todos dijeron lo mismo, casi  con las mismas palabras.


No fue un descubrimiento, pero confirmó algunas suposiciones que he ido construyendo durante mi ejercicio reporteril: Como tendencia, falta creatividad y sello personal en el hablar de los cubanos.


Incontables veces me ha sucedido lo mismo que sufrió el colega de la TV; al interrogar a niños, adolescentes, jóvenes y adultos intentando -sobre todo a través del periodismo de investigación y sus técnicas-  encontrar tendencias, estados de opinión y otras orquídeas, he chocado con frases hechas, consignas y respuestas que expresan lo que el hablante supone que quiere escuchar su interlocutor.


Mientras eso ocurre en intercambios relativamente formales, también en el diálogo informal que a cada instante está construyéndose, igual se hace evidente la pobreza en el decir. Son los mismos adjetivos e idénticas expresiones para referirse a cada asunto.


Y no estoy hablando aquí de vulgaridades, pero sí, también,  de algunos modismos como el calificar que todo está fula. Si la fiesta quedó buena, estaba fula; si quedó mala, estaba fula. Masvla intención de estas líneas no es emprenderla contra si “los chus esos tienen tremendo voltaje”, si fulanito “está escapa’o” o “tranquila, date un tinte”.


Aun en el más correcto español persiste ese mal que menciono, sobre el que pudiera armarse una situación como la siguiente:


Al médico del Idioma acude como paciente la expresión oral y le comunica compungida:


-Ay, doctor, me duele la falta de adjetivos, de opiniones originales comunicadas originalmente; me duele la falta de brillo y vuelo en el decir.


-Estimada paciente, yo podría recetarle la lectura de un par de libros a la semana; pero eso sería solo un paliativo. Como si para una amigdalitis le indicara solo dipirona que disminuyera la fiebre y el dolor de garganta, pero no los antibióticos que acabarían  con la infección.


-Entonces, ¿cuál es su diagnóstico, su tratamiento?


-El hombre piensa como vive, y el lenguaje es la envoltura material del pensamiento. Entonces, estudiemos primero cómo vive y piensa para luego entender qué sucede con sus palabras.


En tanto ese imaginario médico emprende tan complicadas investigaciones, vale dejar apuntadas, por lo menos, algunas posibles condicionantes de ese decir gris, repetitivo y poco auténtico que, aun sin generalizar, puede escucharse en no pocos espacios, formales e informales, de la cotidianidad nacional.


Si en el libro que le entregan en la escuela aparecen en letras negritas las ideas que el estudiante debe aprender, mecánicamente las memoriza para la prueba y punto. Las deducciones, la polémica, la gimnasia para la lógica, no tienen demasiado espacio en nuestro  sistema de enseñanza. Esta cubana, sin que nadie le haga el cuento, fue testigo  de cómo un profesor de los que calificaba pruebas de ingreso respondió a una madre cuando ambos comentaban sobre una pregunta contenida en la prueba de historia: “es verdad que en el periódico se ha hablado sobre eso, y es verdad que en ese libro que usted me comenta también, pero imagínese –casi se quejaba el docente-, ellos tienen que contestar por lo que decía el libro de texto, que es lo que dice la clave”.


¿Dónde están las claves para destrabar nudos como estos?  Dónde, si el que discursa desde un podio, tenga la edad que tenga, igual echa mano a las mismas frases y recursos expresivos, a la vez que reitera argumentos similares. El “deber ser” se trastoca muchas veces con lo que realmente es, y cuando se pide una opinión, apelan a lo primero, es más seguro, cómodo. Además, para esas respuestas ya existen  hasta las formas de decir, precocinadas o enlatadas cual comida rápida. Y estas respuestas en conserva, qué poco saludables resultan a la ética y sus digestiones.


Si a lo dicho agregamos las vulgaridades que se han ido abriendo paso en el habla de los cubanos de todas las generaciones, la mezcla se torna entonces aún más lamentable. Pero no son estas cuartillas para comentar sobre las llamadas “malas palabras”, aunque de todos modos quedan incluidas en el asunto. Se apela tanto a las groserías debido a que a la mente no acuden otros vocablos para expresar lo que se desea, con los matices que harían falta. Cuando es así, entonces las llamadas “malas palabras”, son doblemente malas por evidenciar además de carencias en la educación, sobre todo, carencia de ideas.


El conocimiento y la cultura son sin duda libertad, y por ende, también una expresión libre, original, creativa. Y esos saberes, cuando son auténticos,  no vienen en letras negritas o en guías de estudio, tampoco se adquieren únicamente en la escuela. La lectura es una de las fuentes vitales para pensar y expresarse mejor.


No conozco de ninguna investigación reciente y pública que actualice de cuánto y qué leemos los cubanos. Pero si uno se guía por las colas y compras de las Ferias del libro, lo que al menos puede asegurar es que los libros para colorear y los infantiles en general, se llevan las palmas; sin olvidar las largas filas para las ofertas gastronómicas y otras vendutas.


Si otro camino es atender a qué dedican el tiempo libre los habitantes de esta Isla, entonces también puede corroborarse que no es precisamente la lectura una de sus preferencias para los ratos de ocio. Ver televisión, y audiovisuales en general, sigue siendo la opción que más entretiene a los cubanos.


¿Y cómo y de qué se habla en la TV, cuánto nos ayuda a ser auténticos en el pensar y el decir? En ese mismo rumbo, ¿qué debemos a los medios de comunicación en general, o cuánto nos deben ellos?


Es posible que las soluciones masivas y a veces paternalistas de las que hemos sido destinatarios, y en ocasiones coprotagonistas, también hayan abonado  esa cierta uniformidad en respuestas y formas de expresión oral. No debería olvidarse la frase del filósofo chino Lao-Tsé: “Si das pescado a un hombre hambriento lo nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda su vida”.


Lo peor y lo mejor de todo esto es que la creatividad en el pensamiento, y por tanto en la expresión, sí que no puede ser programada, como se programa en el mundo cibernético, porque perdería su esencia, sería un sinsentido. Vale pues, en busca de soluciones, un viaje a la semilla al estilo carpenteriano, pero no para volver a la nada.

Visto 4977 veces Modificado por última vez en Viernes, 29 Mayo 2015 12:06

Comentarios  

 
#15 teresa 24-04-2017 18:23
Bueno, pues le diré, que mi hijo era profesor de Historia y Marxismo-lenini smo en una formadora de maestros en el campo en el año 2001 y estaba calificando los exámenes en la casa y me acuerdo que era un varón al que estaba revisando el examen y tenía bien el contenido para un 98 y por falta de ortografía lo llevó a 60 puntos, me enseñó la prueba y le dije que lo desaprobara y me dijo que no, porque no les tenían permitido hacerlo, pues me acuerdo que en los años 60 y 70, por falta de ortografía te desaprobaban con una facilidad, aunque fuera en matemáticas y qué decir del Español, a mis hijos cuando estaban en primaria principalmente, si ponían una palabra con falta ortográfica se las hacía escribir en una hoja 10 veces.
Y cuando el menor comete alguna hoy en día se la rectifico y le digo que si ya se le olvidó el idioma, mi abuelo me decía, que hay personas que dicen que las cometen porque estaban escribiendo rápido y que eso no es excusa, porque el que tiene buena ortografía no infringe en ellas, aunque tenga que tomar notas.
 
 
#14 xcruz 16-10-2016 15:14
Hola: leí el artículo, que bueno, buenísimo, excelente, cada vez que me siento delante del TV, y le puedo asegurar que lo hago poco, por diferentes motivos, siempre veo las mismas “chapucerías” al hablar de todo y de todos, o casi de todos para no ser absoluto; usted tiene razón en todo lo que dice, lo visto revela una enorme pobreza de pensamiento y una insuficiente expresión de las ideas; que pena, pero así estamos viviendo o muriendo.
 
 
#13 Nama 10-09-2015 09:23
Buen artículo que pone el dedo en una llaga.
Mi opinión es muy simple: estamos cosechando de lo que se siembra. Hubo un tiempo atrás en la década del 70 que el que se expresara correctamente y tuviera buenos hábitos era tildado de burgués y cuidado!! mira hasta dónde hemos llegado. En mi época de estudiante de preuniversitari o pertenecía a una brigada de maestros dando clases de literatura y cuando calificaba exámenes quitaba los puntos correspondiente s por falta de ortografía, pues tuve que dejar de dar clases porque me dijeron que no. Y esto es sólo una pestaña, ahora tenemos una viga en el ojo.
 
 
#12 silvi 06-06-2015 12:49
UN ARTICULO DE PRIMERA. EL SISTEMA DE APRENDIZAJE EN NUESTRO PAIS ESTA HACIENDO QUE EN VEZ DE EVOLUCIONAR INVOLUCIONEMOS, TODO ESTA ESQUEMATIZADO. ES VERDAD QUE TENEMOS ESCUELAS, PERO ESTAS YA NO CUMPLEN CON SU PAPEL, PERO ADEMAS EN LOS HOGARES YA NO SE ESTIMULA EL APRENDIZAJE, LA LECTURA Y LAS BUENAS NORMAS, AL CONTRARIO, DESDE CHICOS LA MAYORIA DE LOS NENES CUBANOS ESTAN OYENDO INDECENCIAS Y OTRAS COSAS, QUE PENA!! FELICITACIONES PARA LA AUTORA!!!
 
 
#11 daniel fassbinder 21-05-2015 09:45
Muy bueno el artículo, pero no es sólo en los niños. En la TV nacional constantemente estamos viendo a "periodistas" que sólo repiten frases hechas y consignas trilladas, además de notarse que no saben de lo que están hablando. Hace unos meses una periodista en el NTV quiso dárselas de científica e hizo una nota sobre un fenómeno que ocurriría esa noche o esos días, sé que involucraba a las Perseidas, esa compañera en menos de un minuto cometió dos errores: dijo Perseídas con acento en la i y otra cosa del espacio mal dicha. En Radio Reloj se equivocan constantemente además de que esa emisora perdió la inmediatez que la caracterizaba y se pasa horas leyendo la misma noticia tomada del Granma.
También creo que los locutores de Radio y Tv deben tener un mínimo conocimiento de reglas de pronunciación de idiomas extranjeras. La presentadora de Letra fílmica (horror, creo que es la directora también de uno de los canales educativos) se pasa la vida perdida en cuanto a cómo se dicen los nombres extranjeros. El colmo fue hace poco al presentar una película francesa llamada "Guillaume y los chicos a la mesa", aquella mujer todo el tiempo pronunció Guillaume así como se escribe, ¿ella no pudo asesorarse antes con alguien que el diptongo au en francés se pronuncia o y que debió decir "Guilóm y los chicos a la mesa"? Parece una tontería, pero si son los espejos en que la gente se mira, ¿qué se puede esperar?
 
 
#10 merlyn 20-05-2015 15:54
Bueno el artículo, lo que urge es enseñar a leer, o sea buscar en la lectura el conocimiento, a través de ella nos enriquesemos, el espíritu, el lenguaje que será lo que más tarde expresamos.
Sin conocimiento, al conversar de un tema cualquiera demostramos que no sabemos, que pena.
Es responsabilidad primera de la familia, el contacto directo la lectura cerca, la escuela y la sociedad son complementos.
 
 
#9 Bastian 20-05-2015 15:51
Tiene mucho de razon la periodista con este valioso articulo, lo he leido completamente y ahora mismo pienso en cual seria la solución para intentar frenar uno de los tantos males que aqueja a nuestra sociedad. La verdad es que se hace muy dificil lograr revertir la situación cuando el habito no se le crea al niño, y esto comienza desde los hogares y tiene un continuo seguimiento en los diferentes niveles de enseñanzas. Pero tambien esta la interacción de cada individuo en el marco social en el que se desenvuelve, considero que el ministerio de cultura tiene que jugar tambien un papel determinante en la buena orientación de la juventud cubana, solo resta escuchar muchas de las composiciones de nuestros musicos cubanos y podremos sacar nuestras propias conclusiones. Nada, como he dicho es tarea dificil y mas ganar cada vez se pierde mas en cuanto a la oratoria y su excelencia.
 
 
#8 cazuelera 20-05-2015 14:38
cuando murio chavez y entrevistaban a toda la gente humilde venezolana que asistio a despedirse yo quede impresionada de como podian expresarse y aqui entrevistan a muchos en plena ciudad y con mucha instruccion y no salen de las mismas palabras.
igual los dirigentes de la UJC todos usan el mismo lenguaje en sus presentaciones, tienen un sello!!!
 
 
#7 Paco 20-05-2015 11:07
Son adroides programados algunos, pero eso es culpa de la escuela, y de la propia sociedad que los prepara.
 
 
#6 Katniss 20-05-2015 10:57
La perdida del habito de la lectura viene por la falta de acceso a libros que motivan este interés. No conozco quien rige la política editorial cubana, pero lo que si se es que lo menos le interesa es fomentar el habito de la lectura. Vea Ud. las tiradas: una gran mayoría de libros de poesía que solo entiende el autor, sobre política, ensayos sociales, etc... Libros para niños que son todo ilustraciones, bastante grotescas y faltas de atractivo por cierto. ?A quien se le ocurre imprimir un libro llamado "Mandy dijo 'teta'", en lugar de una novela de Julio Verne? Si vas a literatura para adultos; ponte a llorar que no hay un solo clásico o un best-seller moderno... Seguimos encaprichados en el libro impreso cuando medio mundo está leyendo en dispositivos; no imprimir significa también ahorro de papel, de madera, de arboles, ES ECOLÓGICO... No hay justificación para que no haya un paquete de e-books descargable en cualquier sede de la UNEAC o MINED conteniendo las grandes obras de la literatura cubana, por lo menos. COBRENLO, no lo regalen, pero pónganlo al alcance de la gente. Lo otro que incide en la pobreza del lenguaje del cubano actual es la falta de vivacidad emocional -sobre todo positiva y creativa- en nuestras vidas; de ahí que muchas veces hablemos de temas trascendentes usando las palabras de otros, pues no tenemos ese habito. También se lleva décadas educando al joven para ser unánimes, uniformes e iguales; no para desarrollar las habilidades especificas de cada cual... De ahí que se use decir 'los quince de Yaquelin' o 'que cosa la costurera' y si tu preguntas quien es Yaquelin o que está descosido -me ha pasado- se ríen de ti como si tu estuvieras 'atrás' sin percatarse de que son ELLOS quienes están involucionando, repitiendo como papagayo lo que dicen otros sin generar ideas propias... Buen articulo, saludos!!!!!
 

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