martes, 19 febrero 2019, 10:49
Domingo, 10 Mayo 2015 04:36

Pulso histórico y amistad, las claves entre Cuba y EEUU

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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El Panamericano Juvenil de lucha acogido por el coliseo de la ciudad deportiva dejó varias lecturas entre colchones.

La primera de ellas halla su horizonte en Salvador de Bahía, Brasil, a la vuelta de agosto, donde se escenificará el Mundial de la categoría.

A este lado del Atlántico Cuba y Estados Unidos constituyen las potencias indiscutibles entre tackles y desbalances y así lo evidenciaron en cada uno de los tres estilos:

Los grequistas anfitriones se apropiaron del estreno con cuatro títulos, una plata y tres bronces.

Sean Mora (60 kg), Francisco Fonte (66), Daniel Gregorich (84) y David Stivens (120) fueron los agraciados por nuestra armada, que se vio escoltada en el medallero por estadounidenses (1-1-5), mexicanos (1-1-1), colombianos (1-0-0) y hondureños (1-0-0).

La justa en la modalidad clásica estuvo marcada por novedades en su reglamentación como que las acciones ilegales, incluidos cabezazo, puñetazo, huir del colchón, faltas a las piernas tanto a la ofensiva como a la defensiva, y agarres, implicarán una advertencia y dos puntos para el rival.

Los movimientos de gran amplitud que pongan o lleven directamente a la posición de peligro se marcarán con cinco puntos y se eliminó la posición ordenada de cuatro puntos para esta categoría, tal como está dispuesto para las de escolares, cadetes, y sub-23 años.

Orestes Molina, instructor de la Unión Mundial de Luchas, catalogó las transformaciones de positivas, en el afán de convertir en más dinámica, activa y atractiva la añeja disciplina, que estuvo en peligro de ser excluida del contexto olímpico para Río de Janeiro 2016.

DAMAS: ¿POR EL OJO DE UNA AGUJA?

Que las luchadoras de la categoría élite estadounidenses exhiban la tercera posición por países en las últimas tres ediciones mundialistas, es señal de trabajo sólido. Así lo patentaron al apropiarse de cuatro de los ocho títulos disputados en la libre femenina.

Cuba (2), Puerto Rico y México (1) secundaron a las norteñas en calidad de otros países capaces de vestirse de oro, con las debutantes locales Amanda Hernández (44 kg) y Mabelquis Capote (72) en rol de más destacadas.

“Las muchachas desarrollaron 24 combates de los cuales emergieron airosas en 17 como parte de un certamen que tuvo excelente nivel técnico. Para muchas de ellas constituía su debut internacional, de ahí que su rendimiento sobre el colchón se haya comportado a un grado superior en los segundos periodos, luego de vencer esa presión inicial”, explicó el entrenador principal Elio Garraway.

“Justamente la concentración y determinación sobre las acciones en los pleitos decisivos fue un elemento que les pasó factura”, agregó el técnico.

Amanda ganó sus tres combates, uno de ellos por superioridad técnica, apostando a la llave universal y la cruz desde la posición de cuatro puntos. Marcó 26 puntos técnicos y recibió 16, en tanto Mabelquis emergió airosa igualmente en tres actos, incluida la superioridad técnica de 11-0 sobre la canadiense Apiten Smith en la definición del oro. Rápidas fintas, control de brazos y vertiginosos pases atrás fueron sus armas triunfales.

LIBRISTAS: DEL LOBO UN PELO

Lecciones de antagonismo en la arena. Eso arrojó la batalla campal de la libre varonil entre Cuba y Estados Unidos, expresión de que ambas naciones se preocupan mucho por el relevo de sus actuales pesos pesados.

Tal es así que en el caso de los norteños, su elenco de libre fue el mismo que materializó la presencia en la lid clásica como antesala preparatoria. En su plato fuerte, los nuestros se impusieron en fotofinish  69 puntos por 60, auque tres cetros merecieron los estadounidenses y dos títulos ampararon a los antillanos, como parte de una lid que vio colgarse los restantes vellocinos al peruano Sixto Auccapina (60 kg), el colombiano Esteban Sánchez (66) y el canadiense Nisan Pret (96). Venezuela (41 unidades), Colombia (38) y Canadá (35) completaron el quinteto de naciones vanguardistas.

El barbudo Nicholas Renan, todo un Robinson Crusoe de las llaves y los agarres, devino el más destacado de la legión del país de las barras y las estrellas, al apropiarse de la corona en los 74 kg en ambos estilos.

La redención de los nuestros llegaría por intermedio del tunero Juan Carlos Masón (120) y el camagüeyano Lázaro Hernández (84). Masón, pese a regalar diez kilogramos en la báscula sacó a relucir esa movilidad y resistencias poco comunes en gladiadores de su peso para prácticamente arrollar a todos sus rivales. En cuatro actos marcó 42 puntos y apenas recibió uno: “Llegué muy bien preparado, estoy enfrascado en elevar mi volumen muscular. Para ello le dedico mayor esfuerzo a las pesas y estoy bajo un régimen de dieta especializada”, sentenció el joven de 20 abriles, que debe mejorar su defensa en cuatro puntos.

El agramontino Hernández fue una verdadera tromba sobre el colchón, merecedor de la bota dorada al mejor gladiador de su estilo no permitió libertades a sus oponentes y en la definición le impuso superioridad técnica (10-0) a Chris Weiler, de Estados Unidos.

“Defender sus entradas fue clave en la victoria. Siempre intenté controlar los brazos con mi agarre y luego entrarle al tackle a las dos piernas, mi principal recurso al ataque. Tengo grandes expectativas de cara al Mundial Juvenil de Salvador de Bahía, Brasil (agosto). Contar con dos luchadores de nivel universal como Reinieris Salas y Yunieski Torreblanca a diario en el Cerro Pelado es una de las razones principales de mi crecimiento”, ahondó el gladiador medallista de bronce en las últimas dos versiones del certamen doméstico.

“Respeto mucho a los luchadores cubanos, son muy duros en el colchón. He aprendido mucho en nuestras sesiones conjuntas. Para mí ha sido muy provechoso este torneo, adquirir una visión de los estilos, sistemas de ataque y defensa de luchadores de otros países del continente”, ahondó Gavin Teasdale (bronce y oro en 50 kg), Natural de Pensilvania, quien a sus 16 años (aún cadete) se sacó además un bronce en el estilo clásico, encuentra en el tackle a las dos piernas su recurso más letal, y gusta de practicar golf en sus ratos libres.

Pinceladas de una justa que en su reencuentro con La Habana, dejó éxito, saberes, intercambio y amistad fuera de los seis minutos de combate.

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