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Lunes, 06 Abril 2015 07:33

Teledramas, series y telenovelas: ¿Reflejos del variado entramado social?

Escrito por  Paquita Armas Fonseca
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Maritza Ortega en una escena de la Pared de las palabras de Fernando Pérez Maritza Ortega en una escena de la Pared de las palabras de Fernando Pérez

En Cuba como en casi todos los países del mundo existe una “variedad, desemejanza, diferencia” o “abundancia, gran cantidad de varias cosas distintas”, según define lo diverso  el Diccionario de la Real Academia Española.

Basta salir a la calle para ver desde perrazos peludos hasta miniaturas sin nada en su piel o seres humanos negros, rubios, mulatos; también personas con problemas al caminar, o sin brazos; ciegas o débiles visuales; viejas caminando solas a pesar de evidente demencia senil; gordas o flacas… en fin  de todo como…termine Usted la acuñada frase.

Ahora bien ¿es aceptada esa rica diversidad o sólo es tolerada?. Por ejemplo, a pesar de lo mucho que se ha avanzado en el tema, la diversidad sexual es más tolerada que aceptada, con las lógicas consecuencias: aún la condición gay no es mostrada en todos sus matices (que tiene muchos) en  la televisión. Aparecen más en programas científicos o educativos que en  los dramatizados, género muy popular y que habitualmente despierta la polémica.

Las actitudes discriminatorias hacia negras, negros y mestizos en general, tampoco tienen una presencia sistemática en la pequeña pantalla de tal suerte que los televidentes se vean reflejados o no en esas situaciones. Conozco una preciosa niña, inteligente, agradable, carismática que no quiere ser ni jabá, ni mulata ¿por qué? ¿Acaso el entorno social no influye en esa pequeña para que desee ser blanca?.

Pero hoy no voy a hablar (aunque existen) de la discriminación por color de la piel o sexo, sino de aquellas que se centran en  discapacidades físicas.

Para ello me voy a servir de un  ejemplo muy querido: mi amigo Joaquín Borges Triana.  Es ciego de nacimiento, nunca ha visto la luz del sol y con esa carencia, gracias a la dedicación y esfuerzo de su madre más su talento, estudió periodismo en el curso regular de la Universidad de La Habana, hoy es todo un Doctor en ciencias sobre artes por lo que ofrece  cursos y conferencias en prestigiosas universidades de Estados Unidos y toda Europa.

Igual conoce nuestro país porque participa en festivales de la trova, semanas de la cultura o sencillamente viaja a alguna ciudad a impartir un curso.

El Joaco, así le llamamos sus amigos, es reconocido en Cuba como uno de los críticos más agudos y certeros de la música cubana, especialmente de los discos y de la programación radial. En tanto periodista tiene el mérito de que sus textos además de conocimiento están bañados de ética y de sus criterios más honestos, aunque sean duros con algún conocido.

Joaco sube corriendo las escaleras de su edificio, bebe ron hasta el cansancio, no le han faltado amantes, tiene tantos amigos en Cuba y fuera de ella, que deviene un contertulio habitual de los lugares donde se habla de música, filosofía, política, pelota,  en fin de la vida.

Ese ser humano, uno de los que más admiro por su inteligencia, cultura y bondad, sintió mi discriminación cuando él era muy joven y yo no le di oportunidad de escribir para la revista El Caimán Barbudo. Yo no me acuerdo, él sí. Y recuerda el día que se sentó en el piso en  el aeropuerto José Martí porque no lo querían dejar subir solo en un vuelo nacional, en los internacionales sí y lo hace con frecuencia.

Otro caso: nunca olvidaré las opiniones diversas que se vertieron cuando se trasmitió, con guión y dirección de Rudy Mora, la obra Diana,  con un protagonista  gago (defendido muy bien por Fernando Echeverría). Una amiga  negra increpó la defensa que hice de  ese personaje y ella es…GAGA.

Aún estoy por ver en pantalla un ciego o ciega de protagonista, que sea un(a) triunfador(a) a pesar de los escollos que le pusieron, o una persona sin piernas, o sin brazos, campeona de deportes paralímpico,  o un Dwon, como Maritza Ortega, la muchacha que se enamora en el filme La pared de las palabras de Fernando Pérez.

En  documentales existe el ejemplo aleccionador de la realizadora Lizzete Vila que durante décadas ha dedicado su obra a luchar contra las actos discriminatorios, sean contra las mujeres, los gays, Dwon, transexuales y muchas otras personas que han sufrido o sufren discriminación social y en  los medios de difusión.

No aspiro a que se arremeta una cruzada contra manifestaciones discriminatorias en la televisión. Pienso que ya se ha transitado por esa experiencia y no es saludable.  Creo que igual que en los barrios hay personas sin un brazo, ciegas, cojas y puedes ser especialistas en leyes, música, por poner sólo algunos ejemplos. O que sencillamente viven, venden cosas en una mesa, café en una esquina, y son felices, así teledramas, series y telenovelas pueden incluir ese variado entramado social que es Cuba.

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Comentarios  

 
#5 mabel 08-04-2015 10:23
cubano-cubano al igula que tu pienso que se han olvidado de que en cuba existen familias negras o mulatas con bastante problemas y que no solo viven personas blancas que son las que ultimamente aparecen mas en las telenovelas cubanas , entonces hay racismo o no en Cuba , porque existen muchos artistas negros con talentos que solo salen por television en roles de ladrones o delincuentes o muchos ni se ven ya.
 
 
#4 hades 08-04-2015 09:42
Compañera Paquita Armas Fonseca, al menos usted tiene el valor de reconocer que se equivocó en un momento de la vida y no le dio la oportunidad que querían en ese momento, estuvo mal pero, esos errores que pululan dentro de nuestra sociedad, en la mayoría de los casos, es lo que los hace fuertes, defensores de sus sueños y llegan a ser unos profesionales tan competente o más que algunos que no tienen discapacidad alguna, bueno si tienen una LA DISCRIMINACIÓN de todo tipo, ya que si no son capaces de ver la calidad de la persona que tienen enfrente, presentan la peor de las discapacidades. Existe el otro tema que usted plantea, en las telenovelas, creo que muchos de los televidentes no se sienten identificados, ya que se muestra una realidad que no tiene nada que ver con la nuestra, ademas de no mostrar como usted plantea ni un negro(a),mulato (a), mestiza(o) de protagonistas, solo están encasillados en los negativos de nuestra sociedad. Muy interesante su articulo y felicidades
 
 
#3 cubano-cubano 07-04-2015 12:04
todavia estoy por ver el protagonico de una mujer negra en la television cubana.sigo esperandolo,ver emos cuando
 
 
#2 alexis castillo 07-04-2015 00:36
Estas telenovela y series no son para nada educativas enseñan de una vida degradada plagadas de pecados que se cometen en la vida cotidiana de los pueblos y como el hombre ha perdido sus valores morales para que preocuparse por los temas de personaje de gay porque no ponen películas educativas como las películas cristianas que enseñan hacer lo bueno y les hace ver los errores que las personas cometen para que salgan de ellos en cambio ponen las películas más viles y siniestras piensen también que hay un público sano al cual le gustaría ver otro tipo de tv dios los bendiga a todos
 
 
#1 alexandergmejias 06-04-2015 08:55
Estoy de acuerdo en casi todo, pero no estoy de acuerdo en que el tema gay no se toca lo suficiente. Mas bien lo que ha ocurrido es que se han pasado. En Cuba todas las producciones, despues de Fresa y Chocolate, toman este tema junto con la marginalidad y la crítica a diestra y siniestra (sin mostrar a veces los logros) de nuestra sociedad; como los ejes que mueven su trama. De hecho casi no hay una producción verdaderamente diferente por muchos premios que les den y quieran hacernos creer lo novedoso del tema. En todas las producciones son los que se fueron o se van, los (las) gays y familias que se tratan a golpes. No estoy de acuerdo con las películas donde todo es color rosa, pero si vamos a criticar critiquemos con toda la verdad. Como bien dice tenemos que tocar todos los matices posibles. Los cineastas me han convencido de que tienen una realidad que no es mi realidad ni la de muchos cubanos aunque el pan nos llegue de a uno a todos.
 

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