miércoles, 22 mayo 2019, 09:01
Martes, 24 Marzo 2015 07:47

Respetuoso, sí, desde la cuna

Escrito por  María Elena Balán Sainz, AIN
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Las personas demuestran respeto de muchas maneras.  Lo pueden hacer cuando hablan y actúan civilmente, evitando insultos, comentarios crueles o lenguaje crudo o vulgar. 

En muchos jóvenes, actualmente, afloran no obstante, normas de conducta contrarias por completo a estos preceptos.


Tanto en la escuela, en la calle, como en la propia casa se expresan con voz atronadora, exigen derechos inmerecidos como recibir más de lo que los padres pueden ofrecerles o deciden qué programa de televisión debe ver toda la familia.


También rompen la paz del hogar y de los vecinos cercanos cuando sintonizan una música a altos volúmenes, muchas de ellas con una letra banal, que puede conceptuarse en el término de la seudo-cultura.


P ero todo esto tiene sus antecedentes, por lo general, cuando los niños no son bien guiados por sus progenitores u otros familiares y no les enseñan a respetar a las demás personas.


Desdichadamente, hay tendencias machistas en la educación de los hijos que cortan de raíz lo que pudiera ser una interrelación de confianza mutua, respeto, cariño y confianza, con sus consiguientes consecuencias negativas.


Es necesario practicar formas de comunicación respetuosas con nuestros descendientes desde los primeros años de vida, y hacerles ver cómo resolver conflictos sin utilizar la violencia.


Resulta igualmente oportuno enseñarles a respetar  las costumbres familiares, cómo honrar a los ancianos, y ayudar en la comunidad a quien lo necesite.


Decir gracias o por favor no cuesta nada y sin embargo, ayuda mucho en las relaciones interpersonales. No hay por qué ahorrarnos un Buenos Días o unas Buenas Tardes cuando llegamos a un lugar.


Constituyen reglas de buena educación desearles a los demás que tengan una feliz jornada o demostrar cortesía al ceder el paso a otro transeúnte. Seguramente que esas prácticas aportarán satisfacción personal cuando se conviertan en algo cotidiano.


Los padres deben estar pendientes, -tanto cuando el niño es pequeño como cuando entra en la edad de la adolescencia o la juventud-, con quién se reúne, cuál es su compañero más cercano en la escuela o en el juego cotidiano.


 Las malas conductas por lo general se imitan, así como el lenguaje soez y los modales vulgares.


 De ahí lo imprescindible de velar porque nuestros hijos comiencen a ser respetuosos desde los primeros años de vida, para facilitar una buena convivencia.

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Comentarios  

 
#2 ernie 25-03-2015 09:57
qué fácil se dice .... Queiplanten una LEy por la decencia y la hagan cumplir como se debe y se acabó la indecencia.
 
 
#1 judith 24-03-2015 11:25
Pienso que el respecto debe comenzar por los cívico, los valores. Conozco muchos padres, dirigentes y personas con alguna autoridad que exigen mucho de cortesía, buenos modales y su moral está por el suelo. Es como verlos de cuello y corbata en un lugar y después verlos de aceres por ahí. ES como hablar de fidelidad y después verlos compartir una relación extramatrimonia l . Es como exigir hablar en voz baja y se reclame esto gritando. Hay mucho que hacer, pero creo que las menos jóvenes generaciones también tienen que formarse. Pues si, porque vienen muchos de una cuna de donde se aprendió que haz lo que yo digo y no lo que yo hago y eso se sigue practicando y para más transmitiendo a las nuevas generaciones, pues los hijos crecen y se dan cuenta de cual realmente es nuestra conducta, de cuan educados somos respecto a lo que decimo, en fin. Si pienso que hay que practicarlo, divulgarlo; pero sobre todo hacerlo con el ejemplo diario. Respetar a lo niños y las niñas, a los jóvenes todos por derecho propio, como exigimos los adultos ser respetados. Solo así lo lograremos. Pues si lo que hacemos cada día es decir la juventud está perdida como eslogan, nada se alcanzrá al respecto. Los jóvenes de todos los tiempos de cualquier cuna han hecho Revolución y han participado en nuetras luchas por la independencia; sin ir a escuelas muchos ni participar de prgramas de la cultura. Entonces, veo que es más de buen ejemplo de la familia que de otra cosa. Las instituciones son complementarias pero quien determina es el padre , la madre, la mestrrea que se para frente al aula o el jefe que nos dirige; pero siempre con buen ejemplo, buenos modales y sin prepotencia.
 

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