domingo, 18 noviembre 2018, 16:01
Lunes, 23 Marzo 2015 08:50

Hay gente que no sabe mirar

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSí
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La Mona Lisa,  de Da Vinci La Mona Lisa, de Da Vinci

Se lo escuché decir a alguien refiriéndose a no sé qué dependiente que no lo miró cuando le hablaba, y la frase me dejó pensando.


No para irme por las espinosas ramas de la calidad de los servicios en esta isla -eso sería un seguro motivo de migraña post artículo-, sino para hablar sobre esas tantas miradas que descubres, te tropiezas o te rehúyen cada día, ratificando lo que decían las abuelas: la mirada es el espejo del alma.


De primera y pata, rechazo a las personas que te hablan sin mirarte a la cara. En mi subconsciente se posiciona de inmediato  la imagen de esos bichos viscosos, reptantes, oscuros, ¿jubos? No sé mucho de zoología. Pero lo cierto es que desconfío de quien me dice el “mucho gusto” de las presentaciones, con los ojos apuntando a otra parte.


Y si se trata de personas ya conocidas, que, cuando te hablan, a veces te miran a los ojos y a veces no, entonces la cosa es peor. Porque a las primeras, les das un delete inmediato y sin remordimientos; pero las segundas, te ponen a funcionar el psicólogo –a veces psiquiatra- que todos llevamos dentro, y hasta Freud se asoma a menearse un poco a ritmo de guachineo.


Ocurre que quien escabulle la vista, te oculta algo o es per se un esconde-cosas, un tipo o tipa que engaña o se engaña, un cobardón, o, al menos, alguien que no está en paz consigo mismo.


Ustedes dirán, y ¿quién está siempre en paz con uno mismo? “No somos santos, joder”, reclamarían los malos doblajes al español de las películas de turno. Por acá la expresión sería algo parecida, pero más directa. De todas formas, el asunto es que aunque en el reino de este mundo nadie anda caminando por ahí con un halo y su par de alitas, lo cierto es que los “pecados” inherentes a vivir no son en la mayoría de los casos tan pesados como para obligar a desviar la vista frente al interlocutor, o frente al espejo, que sería “de lo más peor”.


A veces estás conversando con alguien y te parece que en vez de un diálogo, estás frente a un discurso, porque el otro, la otra, no hace más que mirar al horizonte, peinando a diestra y siniestra como buen parabrisas. Es lo usual que hace aquel que discursa desde un podio, porque fijar la vista en una sola persona del público sería, cuando menos, molesto.
Pero aquel que está intercambiando contigo y no te mira, ese es cualquier cosa menos un orador.


Hay des-miradas de muchos tipos, porque me he fijado que algunos hombres cubanos, al saludarse o despedirse con el consabido apretón de manos, a veces lo hacen como sin querer… y sin mirar. Pareciera que le están restando importancia al asunto. No sé, quizás sea una sutil expresión de machismo cuyos móviles más hondos no llego a alcanzar; quizás sean solo mal educados.


También hay personas que no saben mirar, no es que no quieran hacerlo. Son esas que para nada se atreven a ser “un alma que al mirarme sin decir nada me lo dijese todo con su mirada”. Tienen mucho que decir, pero a veces es tanto, que prefieren amordazar a su “niña de los ojos”, como llaman a la pupila.


Esos pudieran ser tímidos o refrenados por educaciones familiares donde junto a la compota le van dando al crío la lección de que los sentimientos no son para publicarlos, son de uno y ya. Y si es en el caso de los varones, apaga y vamos.


Claro, hay quien no tiene sentimientos que publicar, no porque de tan perversos valga más mantenerlos ocultos, sino porque, simplemente, esa carpeta la tienen casi vacía,  únicamente con los sentires más elementales que nos distinguen de los animales –y cuida’ o.


Pero creo que el caso más triste es el que mencioné antes, de aquellos que por haber llevado una vida durísima, o por equívocas enseñanzas hogareñas, no aprendieron a mirar. Son esos que le pasan por al lado a las breves hermosuras cotidianas sin reparar en ellas, lo ven todo “al bulto” o, simplemente, a través de lentes ajenos, sin ocurrírseles, o sin atreverse, a ver más que una nube donde dicen que está el cielo.


Dentro de los que no aprendieron a mirar se apuntan  también los incapaces de entender el verso del cantautor: “Tu mirada, es el más perfecto modo de decirlo todo, todo, aunque no hayas dicho nada”. Es posible, y lamentable, que nunca fueran destinatarios o emisores de tal regalo.


 Son los que no saben trasladar desde lo hondo de la pupila esos mensajes, a veces resultan más elocuentes que cualquier incontinencia verbal mal diagnosticada y peor medicada.


Por eso me conmovió tantísimo cuando ayer, en el policlínico,  se sentó frente a mí, aguardando por la consulta con la doctora, aquella pareja con su niño en brazos. Parece que tenía fiebre y ella le tocaba a menudo la frente. Pero él, un fortachón de esos de concurso y entrado ya en la treintena, no se inclinaba siquiera hacia su bebé. Pretendía proyectar serenidad, casi indiferencia, aunque el incesante movimiento del pie delatara lo contrario.


Pero cuando ya no pudo más con la pose, con tanta angustia y tanto amor que le dolía, fijó sus ojos en el bebito. Ni un solo músculo del rostro o el cuerpo movió, pero lo que le dijeron sus ojos al niño… todavía no se han inventado las palabras para poder repetirlo.

Visto 7086 veces Modificado por última vez en Jueves, 02 Abril 2015 07:26

Comentarios  

 
#9 beba 11-11-2016 11:39
hola creo que personas cínicas malas hay en todos lados, y hasta detrás de una mirada profunda y que creemos que es sincera se esconde mucha maldad, de eso tengo experiencia saludos a todos
 
 
#8 lia 25-03-2015 07:09
me siento muy identificada tambien con este tema, soy de las personas que tienen poca facilidad de palabras al hablar con alguien pero mis ojos siempre lo dicen todo, las personas que no te miran a la cara ni por 5 segundos cuando hablan son cinicas, embusteras, descaradas, enredadoras, despreciables de malos sentimientos por eso no miran pq tienen que esconder todo eso para poder convencer y lograr lo que quieren
 
 
#7 Mirtha Rojas Ghersis 24-03-2015 15:43
ME MOLESTA LAS PERSONAS QUE NUNCA TE MIRAN A LA CARA PARA MI SON PERSONAS MAL EDUCADA PERO ADEMÁN ALGO ESCONDE Y PIENSA QUE MIRÁNDOLES A LOS OJOS ALGUIEN PUEDE DESCUBRIR ESE SECRETO QUE ESCONDEN.!CLARO QUE ESO NO ES MENTIRA!
 
 
#6 ernie 24-03-2015 12:03
Y hay miradas que lo dicen todo....
 
 
#5 carlosvaradero 24-03-2015 09:23
Vivimos tiempos muy dificiles, donde el desapego, el desamor se convierte en uno de nuestros peores defectos cotidianos.
Casi nunca nos percatamos de quien lleva un celular en su mano, nunca nos mira a la cara para decirnos algo.
Màs allà de la falta de sencibilidad para todo, la gente se ha olvidado no sòlo de mirarse, sino tambien de escucharse, abrazarse o ayudarse.
Hay miradas que es preferible, no ver los ojos de quienes la dirigen, porque se vuelve humillantes y desgarradoras, ahi estàn algunos dependientes de tiendas, comercios y quienes brindan servicio pùblico alguno..
Si los ojos son el reflejo del alma...ya podràn imaginarse entonces como tendràn el alma algunos!!
 
 
#4 Yamila 23-03-2015 13:56
Cierto es lo que dice y lo podemos ver en muchos lugares, sin "tocar" el tema de la calidad de los servicios, pero ya sea dependiente, enfermero, vecino o alguien que te encuentras al azar en la calle, quien no te mira directamente a los ojos cuando habla contigo no es una persona de fiar, al final dan lástima porque algo esconden.
 
 
#3 Helen 23-03-2015 13:27
Asi mismo es Vladia. La mayoria de las veces la gente que habla sin mirarte a los ojos es mentirosa y si miran se descubren.
 
 
#2 Choi je 23-03-2015 12:09
Pues es un muy buen artículo, como bien diría Stephan. La verdad es que me gustó mucho y me tocó muy a fondo, Porque me sentí muy identificada. Y en serio; es que me encanta mirar a las personas a los ojos , y siento que cuando lo hago toda mi persona y mis emosionas quedan al descubierto en ese momento, pudiendo transmitir a la persona en ese momento lo que estoy sintiendo. Y Además es una forma de dar veracidad y credibilidad a lo que mis labios dicen en ese momento, es como la evidencia firme y clara de la exposición del jucio de mis palabras.
Aunque a veces suelo caer en el terrible error de no hacerlo pensando que la persona se siente incomida si la miro directa mente a los ojos, creyendo que puede estar haciendo una mala interpretación de mi mirada o puede sentirse intimidado, la verdad no se.(Callendo en la terrible situación se inseguridad, me cuesta pero debo aceptarlo ) Lo cierto que no lo hago intencinalmente .
Pero en algo si estoy clara, y es que me gusta ser transparente, no tengo nada que esconder, al contrario me gusta ser interpretada a treves de mis ojos , es lo único que el ser humano, no logra disfrazar; la mirada.
Y esos momentos en que logras totalmente prescindir de las palabras, para tranasmitir una idea o un sentimiento. Eso si es maravilloso.
Gracias por este artículo Vladia.
 
 
#1 STEPHAN 23-03-2015 09:13
EXCELENTE ARTICULO MUY MUY VERIDICO
 

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