sábado, 24 agosto 2019, 04:53
Jueves, 19 Marzo 2015 12:43

ESTRENOS DE CINE: La pared de las palabras

Escrito por  Yuris Nórido/ CubaSí
Jorge Perugorría y Carlos Enrique Almirante en una escena del film. Jorge Perugorría y Carlos Enrique Almirante en una escena del film.

Fernando Pérez es un maestro recreando ámbitos emotivos, de eso hay muestras suficientes en su significativa filmografía. Fernando Pérez es un hombre muy sensible, con toda la capacidad para poner de manifiesto esa sensibilidad, de la mejor manera posible. Fernando Pérez nunca se queda en la superficie: sus películas suelen ser auténticas zambullidas en predios no siempre evidentes.


La pared de las palabras no desmerece. Aquí está otra vez esa facilidad para crear atmósferas de profundo dramatismo, habitadas por personajes entrañables, marcados por el imperio inmenso de las circunstancias y los contextos… y por el particular sino de cada uno.


Aquí está el tono justo para abordar ciertas tragedias, sin tremendismos, con una serenidad narrativa que contrasta con la crudeza de algunas de las peripecias.


La pared… habla de la incomunicación, del sacrificio, el amor, la desesperación… y de la esperanza, esa esperanza francamente melancólica con la que suelen cerrar muchas de las creaciones de Fernando Pérez.


A primera vista, el argumento parece arduo: una madre se desvela por atender a su hijo enfermo, víctima de una discapacidad mental muy seria. Un hijo que está condenado a una muerte prematura, a un devenir casi vegetativo.


La mujer se entrega hasta el punto de que el vínculo con su hijo obstaculiza las relaciones con los otros familiares, su propia realización personal y profesional.


Pero el hijo —nos cuenta Fernando— anida en su propio mundo, construido a golpe de personales obsesiones, sentimientos e impulsos… que no pueden ser fácilmente “traducidos” al común de los individuos, a los “normales”.


El conflicto principal parece ser en definitiva la impotencia del hijo ante la pared que lo margina, la incapacidad para derribarla. Ese es, en definitiva, nuestro gran conflicto con la locura, nunca resuelto: el acto de razonar es un ejercicio insondable: ¿dónde está exactamente el límite?

 

pared-02


El sacrificio de la madre, descrito prolijamente —desde el compromiso y la solidaridad—, es manifestación de esa lucha incierta que plantea siempre el amor filial, que va por encima de casi todo.


La película está narrada con una linealidad que a algunos pudiera resultarles monótona y previsible (algo cacofónico llega a ser el filme, particularmente en las escenas del centro de salud mental), pero que en todo caso tributa perfectamente a un interés antropológico: explicitar el itinerario de la madre y su hijo, con todos sus dolorosos meandros.


Dejemos a un lado objeciones científicas y cientificistas: el creador tiene derecho a alumbrar sus propios ámbitos. Y más allá de puntuales subrayados simbólicos (la escena de los pacientes debajo de la lluvia o el misterio del cuadro) que pueden resultar excesivos, o de personajes que tienden al cliché (el burócrata, por ejemplo), Fernando Pérez construye un entramado verosímil y bien argumentado.


El debate sobre lo que quiso decir aquí o allá (la vocación metafórica es decidida en algunos pasajes) resulta farragoso y estéril.


Algunos verán en las digresiones y delirios de los pacientes planteamientos de fuerte carga política, pero esas interpretaciones —posibles, atendibles— serán siempre personales y polémicas. Fernando sencillamente nos pone delante un panorama, una consecución de hechos y actos, un nudo conflictual con múltiples implicaciones.


Este cronista, eso sí, no se sintió a gusto con la solución final. Poner a hablar al hijo (en la dimensión en que estuviera) pareció demasiado enfático, teniendo en cuenta de que habíamos sido testigos de la concreción de su empeño vital: el árbol nacido de la semilla que un día sembró. Más allá de sus pretensiones líricas, la coda de la película es un remarcado obvio.


Párrafo aparte para destacar el desempeño del elenco, categórico casi en su totalidad: desde los protagonistas hasta los personajes circunstanciales. Y un aplauso también para la visualidad, pródiga en pasajes hermosos e inspiradores.


Título: La pared de las palabras
Director: Fernando Pérez
Guion: Fernando Pérez y Zuzel Monné
Producción General: Camilo Vives, Jorge Perugorría
Dirección de Fotografía: Raúl Pérez Ureta
Director de Arte: Erick Grass
Reparto: Jorge Perugorría, Isabel Santos, Verónica Lynn, Carlos Enrique Almirante, Laura de la Uz, Eman Xor Oña, René de la Cruz (hijo)

Modificado por última vez en Jueves, 19 Marzo 2015 12:43

Comentarios  

 
#3 Olguita 02-04-2015 16:48
Nunca antes había disfrutado de un filme de ese tipo donde realza la importancia que en nuestra sociedad se les brinda a las personas con discapacidad. El elenco estuvo maravilloso. Fernando te esmeraste y de lo bueno. Sigue así. una admiradora de las películas cubanas.
 
 
#2 Olguita 02-04-2015 16:44
La pared de las palabras es una película muy sugerente con un tema tan polémico sobre el trato que deben recibir las personas con discapacidad. Encierra un gran mensaje. Lo único que a mi modo de ver debió tenerse en cuenta el volumen de las escenas porque en ocasiones los parlamentos se escuchan muy bajito. felicidades a Fernando y su equipo.
 
 
#1 Roselind 23-03-2015 15:54
Hola a todos!
Excelente pelicula esta, (aunque reconozco que no es de fácil comprensión para todo tipo de público).Nuevam ante los amantes del 7mo arte nos podemos deleitar con un filme de impresionante factura,guion muy bien pensado,un trabajo de fotografia concebido a detalle meticulosamente para acentuar el realismo de cada locacion, y ni hablar de las actuaciones...M is respetos para Pichy!!! Felicidades a Laura, y debo confesar que Carlitos E Almirante se proyecta sobresaliente dentro de la nueva generacion de actores que dejará huellas en la historioa del cine cubano.Pues nada, el cine Cubano sigue demostrando que es de lo mejor del continente. Disfrútenlo!!!! !
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar