domingo, 24 junio 2018, 18:28
Martes, 17 Marzo 2015 09:02

TEATRO: La ida y el retorno

Escrito por  Claudia Padrón Cueto / CubaSí
Mariana Valdés y Lubín Bernal Mariana Valdés y Lubín Bernal Cortesía de la actriz


Alrededor de ese mito de quien abandona y luego retorna transcurre El árbol de los gatos (exploración y técnicas), basado en el texto de Elaine Vilar Madruga y presentado en la VII Bienal Internacional de dramaturgia femenina. En la puesta conjugan dos historias: una inspirada en la vida de Gertrudis Gómez de Avellaneda, la otra,  una identidad dramática nombrada "Una muchacha cualquiera". La yuxtaposición entre los dos relatos es coherente en gran medida por las analogías que hay entre ambos: mujer que se aleja, con familia y país perdidos, y teniendo como único refugio al arte.


Tanto la actuación femenina como la masculina, encarnada por Lubin Bernal, se mueven en el escenario con la misma naturalidad de la vida misma.  Escapan de ese teatro afectado y poco orgánico que redireccionó Meisner, y parten de su técnica para trascender de los moldes, reconectarse con sus impulsos y construir un personaje honesto y verídico.


Mariana Valdés Frías interpreta a las dos poetisas, a la Avellaneda y a la chica común, y a partir de esta técnica es capaz de despertar reacciones diversas repitiendo el mismo parlamento pero  variando la  intensidad, el gesto, la intención; y  demuestra así que las palabras están vacías sin las emociones, que son  las emociones quienes cubren a la palabra, la definen. Conciben  la repetición como una manera de lograr conexiones a través del escucha —escuchar lo que sale del otro, lo que decimos.  Esta es la base de lo que Meisner define como un diálogo emocional, un intercambio de estímulos.


La interpretación de Mariana resulta tan auténtica, quizás porque no tuvo que buscar los sentimientos y experiencias fuera de ella y luego arrastrarlos a escena.  Estaban en ella misma. La actriz comparte, con los personajes que interpreta,  los sabores de la ida y el retorno.


Ismercy Salomón, actriz de formación y con un probado talento en la escena, dirige una puesta que tiene la virtud de buscar dentro de la emigración, y no quedarse en la epidermis, habla de aspiraciones, de cambios de vida, pero también de nostalgias, de sentirse ajeno, de la naturalidad del regreso.

 

El árbol de los gatos es una historia sobre el retorno conducida por la poesía, ya sea con una estrofa del poema Al partir, de Tula, o de unos versos infantiles que guarda una niña en su cuaderno. Pero siempre el arte como guarida cuando ya nada queda.

alt

Modificado por última vez en Miércoles, 18 Marzo 2015 12:34

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar