lunes, 24 septiembre 2018, 09:21
Miércoles, 11 Marzo 2015 10:06

Astro, las cucarachas y otros demonios

Escrito por  Elizabeth López Corzo / CubaSí
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Llevo años yendo a provincias por un motivo u otro de forma frecuente. Generalmente hago varios viajes en el año y siempre me he movido en Astro y a través de las listas de espera.


Hace tiempo escuché decir a una amiga: «Yo nunca viajo en Astro porque las guaguas tienen cucarachas». Me extrañó su comentario porque si no viaja en Astro, tiene que pagar ViAzul, que es mucho más cara; ir en tren, que según he escuchado es casi siempre una experiencia desagradable por las demoras; o de lo contrario, tomar el avión. Para mí esta última es siempre la mejor opción, pero claro, cuando uno va a ciudades en provincias cercanas no tiene mucho sentido.

De cualquier forma, no le presté atención a esa persona cuando me habló de cucarachas, más bien yo estaba segura de que ella exageraba. Llevo años yendo a provincias por un motivo u otro de forma frecuente. Generalmente hago varios viajes en el año y siempre me he movido en Astro y a través de las listas de espera.

He conocido mi isla con mi casa de campaña muchas veces, y otras en alquileres para cubanos, buscando siempre las opciones más económicas en hospedaje y comida. O sea, «nadie podía hacerme un cuento». A pesar de que el comentario de mi amiga lo escuché en otras ocasiones por parte de desconocidos con los que conversé en alguno de esos viajes, de Astro nunca tuve otra queja que no fuera el deterioro que avanza en sus instalaciones y servicios sanitarios en varias estaciones.

Pero no fue hasta hace unos días que cambié de opinión, y de forma radical. Además de la fealdad que crece en las terminales o la falta de higiene, las cucarachas tomaron protagonismo en la historia, cuando tuve que tomar un bus a Pinar del Río la semana pasada. Y no se trataba de dos o tres que me permitieran hacerme de la vista gorda. No. Nada de eso, eran muchas, muchas; tantas, que esa imagen me borró cualquier recuerdo de un buen viaje en Astro.

Desde que subí a la guagua, percibí cierta incomodidad en los pasajeros que ya estaban dentro. Sobre todo las mujeres miraban de un lado a otro como huyéndole a algo. No fue necesario preguntar, nadie tuvo que explicarme. Las cucarachas habían invadido todo, como si fueran las dueñas.

Primero traté de ocupar un asiento del pasillo porque pensé que los de las ventanillas eran más propensos a insectos, ya que se notaba que muchas de estas criaturas repulsivas salían de las paredes del ómnibus. Pero comprobé que mi gestión era en vano: las cucarachas no discriminaban entre los asientos de afuera o adentro, cualquiera les venía bien y caminaban por encima de los muebles; ni siquiera se asustaban con nuestra presencia.

Cuando pensábamos que habíamos encontrado algún espacio inmune, por entre los pliegues del espaldar salía una o muchas «cuquitas». Les repito que no eran una ni dos, sino cientos, o miles; parecía que todas las cucarachas de Cuba se hubieran mudado a esa guagua.

En fin, no quiero entrar en más detalles escatológicos, me es imposible describir lo indescriptible. Si alguien entre los lectores ha vivido esto, sabrá de lo que estoy hablando.

No me faltó nada para bajarme de la guagua antes que arrancara y regresar a mi casa, pero este era un viaje que no podía dejar de hacer, así que no me quedó otro remedio que enajenarme, rezar para que no me subiera ninguna por los pies y recogerme bien el pelo, como lo habían hecho las demás muchachas que iban en el bus. Y, por supuesto, cuando llegué a mi destino puse en cuarentena toda la ropa que llevaba puesta.

Afortunadamente el sueño nos venció a todos, pues era de madrugada, y creo que eso fue lo que nos salvó, a pesar de que me pareció un viaje larguísimo. Nunca pensé que a La Habana y la ciudad de Pinar pudieran separarlas tres horas y media de camino.


Varios pasajeros se quejaron con los choferes por las indeseables cucarachas, y ellos respondieron tranquilamente como si fuéramos niños chiquitos que eso era producto de que la gente comía dentro de la guagua. Casi parecía decirnos que se trataba de un castigo que teníamos bien merecido.

En ese momento pensé en algo que a menudo viene a mi mente cada vez que recibo un mal servicio: ¿Por qué siempre en Cuba los clientes «tenemos» la culpa de todo? ¿Por qué cuesta tanto obtener la explicación lógica, el trato correcto? ¿Por qué parece imposible que algún día un buen servicio deje de ser una casualidad?

Pero además recordé: en los aviones también se come, no se le prohíbe a nadie ingerir alimentos propios ni suministrados durante el vuelo, y sin embargo, no hay cucarachas. ¿Será que no les gustan las alturas? Es más, en los P la gente come de todo (no sé si es permitido), pero tampoco hay cucarachas y, al igual que los ómnibus de Astro, constituyen un transporte terrestre.

En el departamento de Atención a la Población de Astro me explicaron muy amablemente que ellos tomaban las medidas pertinentes para mantener la higiene en los ómnibus y que tenían contratos con Labiofam para emplear insecticidas que eliminaran a las cucarachas. La chica que me atendió insistió en que esas medidas se habían reforzado después de una carta de un lector publicada en el diario Granma en enero pasado.

 

Dicha queja tuvo una respuesta (demorada) el pasado 6 de marzo por parte de la dirección general de la Em­presa Ómnibus Nacionales.


Ojalá estas acciones sean ejecutadas con la frecuencia necesaria y se mantengan por un buen tiempo, hasta que las guaguas Astro queden libres de cucarachas. Si no se aplica la fumigación de forma constante y regular, las cucarachas se reproducirán y seguirán dando ese desagradable espectáculo durante los viajes interprovinciales.

Afortunadamente, el bus en el que volví a casa no tenía cucarachas, pero funcionaba mal la climatización. En fin, es difícil viajar y quedar libre de algún perjuicio. Creo que nos merecemos mucho más de lo que recibimos por este servicio, aun cuando para ciertas personas resulte «barato» ir por 30 y pico de pesos cubanos a otra provincia.


Y no les digo más.

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Visto 8107 veces Modificado por última vez en Miércoles, 18 Marzo 2015 09:17

Comentarios  

 
#21 TDLS AMBIENTAL 20-04-2015 11:33
Realmente la situación es bastante desagradable ya que las cucarachas son portadoras de hermenes perjudiciales para la salud.
Cuba lleva un programa de creación de autoempleo es decir trabajadores por su cuenta donde abundan los quioscos callejeros, restaurantes paladares y realmente deberian de inpeccionales cada lugar donde se elavoran alimentos y exigir que particulares u empresas de control de plagas emitan un sertificado de los lugares tratados. es la unica forma de que enfermedasdes se proliferen.
Cada centro, terminales de trasporte deberian realizar tratamientos de desratización, desinsectación y desinfección por que hoy son las cucarachas pero podrian tambien aparecer roedores que contaminen los alimentos de los paladares y además podrian afectar el sistema de cableado de los autobuses cosa muy peligrosa. EL CONTROL DE PLAGAS TIENE MAYOR RESULTADO CUANDO SE REALIZA PARA PREVENIR. No hay que esperar a ver cucarachas u roedores para que hecista en plan de control.
atte. Un saludo Tulio D. Lombardia
 
 
#20 Mateo 19-03-2015 11:06
Mi vida quiero que sepas que en los P(como los llamas) tambien hay cucaracitas, lo que como en los omnibus astros tuviste que verlas para creerlo, las bases de transporte deberian hacer contratos con los policlinicos sercanos a ellas para que periadicamente fumiguen los omnibus y asi eliminar estos indeseables pasajeros, que ademas ni PAGAN...
 
 
#19 el flaco 16-03-2015 21:44
Amigos,,,muy lamentable esto,,,yo viajo frecuentemente entre camaguey y holguin,,,t dan asco
 
 
#18 MariaRegla 16-03-2015 10:07
Compañeros, he tenido experiencias parecidas en trenes especialmente y otros medios de tranporte, tampoco dudo de la veracidad contada en esta historia. El desorden no para mientras nos hagamos los de la vista gorda y nos empeñemos en mostrar en el Noticiero de Televisión una Cuba, en cuanto a los servicios se refiere, irreal e inexistente. Este estado de cosas en mi opinión no ayuda, puesto se ha comprobado que cuando hay denuncia pública "los implicados" se mandan a correr para salvar su pellejo y responsabilidad , pero mientras no se denuncie EL CUARTICO ESTÁ IGUALITO Y LOS QUE PUEDEN SACAR PARTIDOS CON LAS DIFERENTES SITUACIONES LO HACEN CON UNA IMPUNIDAD QUE ESPANTA. Saludos
 
 
#17 cubanito 15-03-2015 22:17
mas nunca tedremos algo como las colmillo blanco con su calidad, asi le deciamos a las hinos nueva, mis recuerdo con un buen desayuno en manaca.na recordar es vivir.
 
 
#16 richyboy 14-03-2015 17:26
Caballeros y eso que nadie habla del negocio que tienen todos los choferes que van parando donde les da la gana, llevando paquetes y encargos por doquier etc.jaaa y no exijas ni digas nada. las cucarachas se quedan cortas.Antes habia seriedad en el Via Azul, pero ahora tu pagas por ir en un buen ambiente etc. y despues pasan por la Coubre y recogen a todo tipo de indilgente que no pagan la exclusividad del VIA Azul y hay que espantarselo todo el viaje ante la vista de los amigos extramjeros jaaa
 
 
#15 #abelernesto 14-03-2015 10:28
de verdad yo en lo particular viajo con cierta frecuencia entre Santiago de Cuba y Granma, hasta ahora no me he topado con cucarachas en las guaguas pero les digo que la terminal de SANTIAGO DE CUBA si no es la PEOR DEL PAÍS ES LA MÁS MALA DEL MUNDO. es lo último esta terminal, un día te venden tramos, al otro no, al otro tal vez y mojes un poco a las que venden el pasaje y resuelves. ni hablar de los tratos de las compañeras (no todas) las cuales parece que te están haciendo un favor y no prestando un servicio que uno muy bien debe pagar, llaman la lista de espera como solo se hace en Santiago: del 1-5, del 5-10 etc. cuando las guaguas se rompen o se atrasan y se te desmoronan los planes no te reintegran parte del costo del pasaje pero esto es nacional. una terminal para mí ejemplar es la de Bayamo y no porque viva allí, de verdad es muy buena aunque podría ser mejor. sé que las cosas no pueden ser perfectas pero hay otras que se alejan mucho de lo moderadamente bueno cuando deberían serlo y dejan mucho de que hablar.
 
 
#14 Resorte 14-03-2015 09:39
Me faltó decir que a pesar de cucarachas, cortinas obligatoriament e cerradas, asientos rotos, baños clausurados (¿para bien o para mal?) paradas largas e imprevistas, personas de pie en los pasillos, problemas de climatización, etc, etc, EL PRECIO DEL PASAJE SIGUE SIENDO EL MISMO, Y QUE PRECIOOO
 
 
#13 Resorte 14-03-2015 09:28
Bueno ASTRO antes, ahora Empresa de Omnibus Nacionales, es un desastre, si no lo creen los invito a todos a visitar la sala de última espera en la Terminal de Omnibus Nacionales de Santiago de Cuba, es asquerosa su imagen y es la última imagen que se llevan los viajeros de mi ciudad y la primera imagen que tienen los que llegan, !QUE PENA! Cuando entra una guagua de esta Empresa a la terminal, está obligado a salir por la parte de atrás de la misma, de esta manera se encuentra con una de las imagenes mas feas de la ciudad, si llegaran por el frente tendrían la bella imagen de la plaza de la revolución y sus alrededores, pero no esa la ven por tv, al llegar acá te recibimos por detrás para que choques pronto con nustras realidades. Si tienes la mala suerte de viajar con una de las tripulaciones que hacen la ruta Santiago -Cienfuegos te darás cuenta que el conductor prohibe terminantemente (porque al le da su gana) que corras las cortinas, te obliga (y por ratos se asegura de que se cumpla) a llevar las cortinas cerradas, si te atreves a abrirlas serás regañado y en un tono que un día estoy seguro provocará un atrifulca en el omnibus, uno de esos mismos omnibus viajaba con el último asiento de la derecha desprendido del piso y sus ocupantes descansaban su peso sobre las piernas de quienes iban en la llamada cocina, bueno termino porque si no no me publican, a lo mejor ya no me publican. Saludos
 
 
#12 Yitsy 13-03-2015 20:49
Cucarachas,uff, que asco,me bajo de la guagua y me voy a pie,seguro que si.
 

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