domingo, 18 noviembre 2018, 23:47
Jueves, 19 Febrero 2015 06:00

DE LA TELEVISIÓN: La otra esquina

Escrito por  Lester Vila y Yuris Nórido / CubaSí
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Blanca Rosa Blanco, en una escena de la telenovela. Blanca Rosa Blanco, en una escena de la telenovela.

La telenovela cubana La otra esquina ha transitado con más glorias que penas por el horario estelar de Cubavisión. No es un melodrama al uso, pero ha convencido a muchos de los televidentes…

Ya sabemos que para gustos se han producido telenovelas. Pocas veces una teleserie satisface las expectativas de todos los públicos. Está claro que La otra esquina (martes, jueves y sábados por Cubavisión) tiene seguidores y detractores. Pero a juzgar por las encuestas, a un importante segmento de la teleaudiencia le complace.


Es probable que entre los insatisfechos estén aquellos que les piden a los dramatizados nacionales una recreación comprometida y crítica de eso que llamamos “la realidad”, el aquí y el ahora.


Lo cierto es que La otra esquina no se zambulle en el más descarnado debate de la cotidianidad, no propone una discusión profunda sobre los problemas sociales más candentes del momento.


Francamente, no tiene que hacerlo. El eje de estas historias es otro: el devenir de las relaciones humanas. El contexto está recreado con verosimilitud y responsabilidad. Es suficiente.


Algo tiene que quedar claro: los autores tienen la libertad de escoger los ámbitos de sus creaciones. Si no les interesa hablar de los problemas de la vivienda, la calidad del pan y el drama del transporte urbano (y La otra esquina, de alguna manera, no le da la espalda a esas circunstancias), no tienen por qué hablar de eso.


Otros televidentes extrañarán en la obra cierta espectacularidad que resulta casi inherente al formato de la telenovela tradicional.


Tienen razón. Como otras tantas producciones cubanas para este espacio, La otra esquina está en ese terreno de nadie: no es un folletín tradicional, pero tampoco reniega de algunas de las fórmulas del melodrama televisivo. Esa indefinición ha lastrado la calidad de otras propuestas, pero aquí no tanto. La otra esquina está escrita y realizada con sensibilidad. La vocación de matizar es evidente.


Los personajes están trazados con una tridimensionalidad que poco tiene que ver con el esquemático tipo melodramático (el bueno es bueno y el malo es malo). Esta pudiera ser, en buena medida, una historia sin grandes villanos, porque incluso los personajes con actitudes más cuestionables están construidos desde la humanidad.


Todos actúan a partir de deseos y frustraciones perfectamente reconocibles por cualquiera de nosotros. Es una virtud, pero al mismo tiempo pudiera ser un defecto. Quizás por eso los personajes protagonistas no resultan simpáticos del todo. Silvia (Blanca Rosa Blanco), por ejemplo, hilo conductor de la serie, es un personaje complejo, con aspiraciones encontradas; por momentos no sabe cuál es el mejor camino para ella y su familia… La guionista pretendió crear un personaje realista, reconocible. Y lo logró. Pero en el intento le restó encanto, capacidad de seducir al espectador.


Y no tiene que ver con la actuación. Blanca Rosa Blanco, como es habitual, lo hace muy bien. Casi todo el elenco, de hecho, está a la altura. Aplausos para el recién fallecido Raúl Pomares, que no tuvo que abrir la boca para entregar una interpretación relevante. Es evidente que esta producción no tuvo problemas de casting.


Decíamos que La otra esquina no obviaba algunas de las más efectivas herramientas del folletín. Y eso es sobre todo visible en el dinamismo de los planteamientos.


Las tramas se sustentan en conflictos personales y domésticos, que se manifiestan sin excesos de alharaca. La escritora supo contar la historia, dosificarla sin aburrir. Hace de lo cotidiano algo estético, con buen gusto, sin escandalosos puntos muertos.


Quizás extrañemos un poco de sobresalto, de intriga y de misterio. Quizás extrañemos caras más frescas, actores más jóvenes y bien parecidos. Pero en todo caso, la propuesta es coherente.


La puesta en pantalla está entre las mejores de los dramatizados cubanos en estos últimos años. La fotografía es pródiga en composiciones interesantes. Se recrea en el universo objetual que rodea a los personajes, definiéndolos.


Se hace un adecuado uso de los planos, utilizando con efectividad los primeros planos de los rostros de los actores, que son ideales para registrar las emociones. (Es algo tan elemental en la dramaturgia de la puesta, y sin embargo, tantos directores del patio parecen desconocerlo).


La escenografía, la ambientación y la iluminación van más allá de lo meramente funcional. Es evidente, no obstante, que los realizadores optaron por ambientes cerrados, penumbrosos, que por momentos hacen desear más luz y color. Obedece a un determinado sentido dramático, pero lo cierto es que hay más tintes ambarinos de la cuenta.


Por momentos la imagen explota en los blancos, se sobresatura. Parece una responsabilidad de los encargados del tratamiento final de la visualidad.


Otro asunto que llama la atención es la inestabilidad de la cámara, un recurso muy socorrido en las producciones de hoy. Del cine documental saltó al dramático, y de ahí a las series y películas para la televisión. La telenovela latina, en su adecuación a los nuevos tiempos, ha ido incorporando este recurso expresivo. Pero siempre se ha usado con medida. Ha servido para aguzar la inestabilidad en los picos dramáticos, en los grandes momentos de acción y emoción. En La otra esquina se usa hasta el abuso, pues la cámara es inestable cuando la escena es apacible. Cuando llega al momento dramático, ya poco aporta esa ilusión de veracidad. Incluso, ese exceso de inestabilidad llega a molestar.  


Efectiva resulta la banda sonora, apuntalada con hermosas canciones interpretadas por cantantes muy populares. Quizás debieron aparecer más dentro, en los capítulos, siguiendo el patrón de las novelas brasileñas, que tan buen resultado ha dado. ¿Acaso no somos una potencia musical, acaso no podemos vestir nuestras novelas con música y canciones de intérpretes de gran arraigo? Sería una efectiva estrategia de promoción de nuestra música.  


Por su historia, por la huella emotiva que va dejando en el público, es posible que La otra esquina no entre en el escueto altar de los grandes nombres de la tele-dramaturgia nacional. Pero tampoco será una propuesta para olvidar enseguida. El rigor asumido en su puesta puede ser referente y punto de partida a la hora de realizar y analizar los dramatizados por venir.  


De este equipo se pueden esperar otras interesantes entregas. Está claro que la calidad de una serie en este país depende en buena medida del talento, la cultura y la sensibilidad de sus realizadores. A veces incluso más que del dinero con que cuenten (el dinero sigue siendo importante, que conste). La cuestión es aprovechar al máximo los recursos. Ejemplos sobran, en todos los sentidos.

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Visto 9329 veces Modificado por última vez en Lunes, 02 Marzo 2015 07:39

Comentarios  

 
#38 Alejo 18-03-2015 13:28
blanca rosa blanco hija legitima de afrodita eres para mí lo más bello y hermoso que dios ha puesto en este país, y no se queda atrás el trabajo excelente que haces te adoro.
 
 
#37 dajo 25-02-2015 13:05
A mi en particular me fascina las telenovelas cubana y quisiera destacar la actuacion de la niña GABY lo hizo muy bien no les parece
 
 
#36 landy elers bueno 24-02-2015 22:00
Mi opinion es exactamente la misma respetando mucho la actuacion de la actriz que por cierto es muy buena en lo que hace pero el papel de blana rosa en tras la huella,es insustituible ella sello ese personaje por lo menos esa es mi opinion
 
 
#35 Yanira 24-02-2015 20:32
Blanca Rosa Blanco muy buena actriz...Exitos !!!
 
 
#34 lisivalle 24-02-2015 11:47
concuerdo con muchos Blanca Rosa Blanco es una actriz para papeles mas serios creo que este aunque lo desempeña muy bien como todos no esta a su altura ella es de personajes fuertes yo tambien la extraño mucho en Tras la Huella
 
 
#33 eliecer 24-02-2015 09:54
Hayyyyyyyyyy dios mio ayudeme a conquistar
esa mujerota, con lo rica que esta
 
 
#32 Nelly 23-02-2015 10:40
En buena hora ha llegado a nuestra pequeña pantalla esta propuesta televisiva, los televidentes nos merecíamos algo así después de haber recibido Playa Leonora. Excelentes actuaciones, un gran y emotivo recuerdo guardaremos de ese personaje interpretado por Raúl Pomares, no hizo falta una palabra para que nos atrapara... muy bien recibida la presencia nuevamente de Diana Rosa,insuperabl e la actuación y el carisma de Blanca Rosa(eres insustituible y sirva el mensaje para el director de Tras la huella), excelentes actuaciones... y sobre todas las cosas imposible dejar de mencionar su banda sonora.
 
 
#31 joel 22-02-2015 23:43
Muy buena la novela,tiene muy buena historia y enseñanzas.Rosa ,realmente es una rosa de belleza y como actriz.
 
 
#30 Lectora27 21-02-2015 12:07
Me gusta mucho la novela, concuerdo con los periodistas que escribieron el artículo y con algunos que opinan, es una de las mejores novelas de los últimos 10 años, no me gusta la actuación de Marcel, creo que pudiera haber hecho ese personaje otro actor, al igual que el de Marcia. Con respecto a la actuación de Blanca creo que pudiera haberla explotado un poco más me parece que todavía le queda algo de la mayor Mónica, personje que en lo particular me gustó y le quedó bien, de Raúl Pomares ni hablar. La verdad que tiene una buena trama, aunque los diálogos a veces no dicen nada y con respecto a la iluminación muy pobre la verdad no me gustan esas escenas en penumbras y con colores muy neutros y oscuros. Pero a pesar de todo muy buena tiene una buena historia.
 
 
#29 D 20-02-2015 21:12
TROTAMUNDO, Virgo2, realmente debieran estudiar un poco más y abrirse a nuevas experiencias, la telenovela cubana no es quizás de su preferencia pero tanto el director como todo su elenco han reflejado la cotidianidad cubana con optimismo, ustedes deberían darse también la oportunidad de ser "optimistas"
 

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