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Domingo, 15 Febrero 2015 07:24

El mundo en riesgo

Escrito por  Arnaldo Musa. Especial para Cubasí
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Cubo de granadas en Ucrania Cubo de granadas en Ucrania

Por supuesto que Estados Unidos no iba a dejar abandonado al hasta ahora fiel discípulo ucraniano, al que prometió seguir dando ayuda económica y escondiendo lo más que puede la militar



Por supuesto que Estados Unidos no iba a dejar abandonado al hasta ahora fiel discípulo ucraniano, al que prometió seguir dando ayuda económica y escondiendo lo más que puede la militar, como esos misiles que caen regularmente sobre la población civil de las zonas sublevadas en el este de Ucrania, mientras acusa a Rusia de invadir a la vecina nación.

Independientemente de que la tregua entre ambas partes, según la reunión de Minsk, comience este 15, no sabemos que deparará el futuro de una nación en cuyo gobierno predominan elementos revanchistas y fascistas, aupado en un golpe de Estado que costó cerca de 6 000 millones de dólares al contribuyente norteamericano, como parte de un vasto plan para cercar a la ex nación soviética y provocar la caída de su presidente, Vladimir Putin.

Que le salga o no respondón al Imperio me hace recordar al fallecido dirigente comunista indio Harkishan Sing Surjeet, cuando en una entrevista que le hice en La Habana recordaba que los talibanes fueron creados por Estados Unidos en la lucha contra el gobierno de Najibullah. “Los norteamericanos les dieron las armas y los entrenaron… y este es el mismo papel que están desempeñando ahora: el dar armas y apoyo a las fuerzas que les interesa”.

Como resultado de la belicista política norteamericana, el Talibán se ha fortalecido en Afganistán, Al Qaeda retorna con fuerza, el Estado Islámico avanza en Iraq y Siria, y Estados Unidos lleva a sus aliados a una política de ofensiva militar cuya respuesta la tenemos en los más recientes atentados en Francia, Canadá y Australia.

Ahora,  la revista británica The Economist anunció  que el próximo “Estado fallido” sería Libia, pero lo cierto es que en la nación árabe ya no hay Estado, sino dos gobiernos y dos parlamentos en medio de una cruel lucha para ver quien dirige el banco central y la compañía de petróleo, no hay ejército ni policía, varias milicias disputan el territorio nacional, la infraestructura está en ruinas, hay torturas, ejecuciones, los pozos de petróleo están en riesgo permanente de ser dinamitados, en fin, un desastre.

Al respecto, el sociólogo brasileño Emir Sader señala que una parte del país ya fue llamado Licia, mientras Turquía, Qatar y Sudán apoyan a un bando y Emiratos Árabes Unidos y Egipto al otro.

Y todo luego de que los bombardeos que causaron la destrucción de Libia y el asesinato de su líder Muammar el Ghadaffi fueron autorizados por Naciones Unidas “para proteger a la población civil”, cuando ya se habían generalizados los combates por el poder.

Así Estados Unidos manejó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para que bombardeara indiscriminadamente, hasta que llevó virtualmente al país a una guerra entre grupos armados.

Todo lo anterior es producto de la victoria occidental en la denominada Guerra Fría, cuando el mundo pasó a ser unipolar, bajo la hegemonía norteamericana, que impuso la modalidad de invasión y destrucción de países, independientemente de que ahora se den pasos consecuentes para que el mundo vuelva a ser multipolar.

Pero aun no lo es, por lo que los continuados epicentros de guerra abiertos por el imperialismo norteamericana siguen poniendo al mundo en riesgo.

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