martes, 18 septiembre 2018, 19:00
Sábado, 14 Febrero 2015 07:00

Amor sin tiempos de arrepentimiento

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSí
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Aquí lo tienes, para que todo el mundo tenga esta prueba de cómo fuimos. Demasiado románticos, sí, pero muy auténticos

 




Me recibió ayer con una solemnidad nada habitual en ella, una criolla genuina siempre con la risa, el refrán o la frase de doble sentido a mano.

Y es que los 83 años de esta habanera de pura cepa la han dotado de esa serenidad y sabiduría natural que da el estar de vuelta de casi todo.


Pero ayer, la madre de mi amiga –mi consejera y familia, aun sin lazos sanguíneos- estaba demasiado seria y tenía un sobre en la mano. Sin mucha floritura me lo tendió, y mirándome recto a los ojos con una intensidad casi dolorosa me hizo prometerle que no revelaría los nombres reales que allí aparecían, y que eran los de ella y su difunto esposo.


“Le he dado bastantes vueltas al asunto y he decidido que lo publiques. Llévatelo y míralo en tu casa, aquí no me lo abras. Te lo estoy dando porque mi nieto me dijo unas cosas el otro día que me llegaron al alma, y quiero que todos los nietos de este país, y quizás también los hijos, los que tienen tu edad, cuenten con otra vía para saber cómo fuimos.”


La parrafada de la anciana, de una delgadez nervuda y recia, me había dejado todavía más perpleja y para tratar de esclarecer las cosas agregó:


“No había enseñado eso antes, ni siquiera a mi hija, pensando podían burlarse, encontrarlo ridículo, o peor, extremista. Pero me dije, cómo voy a avergonzarme de mi pasado, chica, si lo que soy y lo que no soy se lo debo. Así que aquí lo tienes, para que todo el mundo tenga  esta prueba de cómo fuimos. Demasiado románticos, sí, pero muy auténticos, mi’jita. Y no me arrepiento. Dale, llévatelo ya.”


Me pareció ver una humedad extraña al fondo de los ojos de la mujer, pero solo un destello, quizás fue la luz estallando contra los gruesos cristales de sus espejuelos. Me pareció que sus últimas palabras sonaron rajadas, pero podía haber sido, me dije, efecto de su sempiterno cigarrito.


Esto era lo que contenía el sobre: una singular acta matrimonial, cuyo texto transcribo de manera íntegra, sin variar ni una letra:

 

Acta


En Cuba, Territorio Libre de América, el día 2 de Marzo de 1962,“Año de la Planificación” y ante el Colectivo de la Escuela Básica de Instrucción Revolucionaria “Juan Francisco Mendieta” sita en Habana #258, 70. Pis, entre Empedrado y San Juan de Dios, en esta ciudad, contraen matrimonio los compañeros ------ y -----. El, se compromete a ser un digno compañero de ella, amar y defender ante todo la Revolución; ella, se compromete a ser la digna compañera de él, amar y defender la Revolución y ambos de mutuo acuerdo se comprometen a darle hijos a la Patria Socialista para que la defiendan al igual que lo hacen ellos contra todos los enemigos. Ambos contrayentes ratifican y apoyan la I y II Declaración de La Habana en todas sus partes y en el día de su matrimonio ante este Colectivo juran que el lema indestructible en sus vidas habrá de ser SIEMPRE:
                                            

“PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS”


    
No voy a comentar. Ella lo dijo todo.

 

casamiento milita foto 01

 

casamiento militar 2foto 02

Visto 5202 veces Modificado por última vez en Lunes, 02 Marzo 2015 08:49

¿Realmente vale la pena casarse o es el matrimonio una institución «pasada de moda»? ¿Después de un «fracaso» tiene sentido volver a firmar? ¿Es una simple cursilería casarse por amor?

Las bodas son casi siempre la realización de un sueño, especialmente para las muchachas, aunque muchos hombres también esperan con ansiedad ese día, a pesar de que intenten no expresarlo...

Comentarios  

 
#2 D 18-02-2015 23:04
Buena mujer, ojalá que nosotros, los nietos de su generación, tuviéramos la sabiduría para honrar al matrimonio y a la Revolución, respetando lo sagrado de ambas.
Gracias por compartir con nosotros su historia
 
 
#1 MARISOL 15-02-2015 18:47
Que emosionante, realmente hermoso. Yo señora X sigo siendo soñadora y también autentica, creo que es la mas hermosa y única forma de vivir. Desde acá del sur del continente Americano, tenga usted y la periodista que ha sabido llegar hasta el corazón con su crónica un saludo.
 

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