Cuando el método “Yo sí puedo”, ideado por ella, daba sus pasos iniciales a modo de experimento, tuve la oportunidad de entrevistarla por primera vez, y desde entonces, quedé conectada a su bondad, altruismo, y a su modestia sin poses, nacida del centro mismo del pecho.
“Soy la misma mujer sencilla de siempre, que hace cola, atiende su casa… sigo igual. Aunque internamente me siento ahora más humana que antes. Lo alcanzado hasta aquí me ha permitido trazarme un objetivo en la vida”, me confesó en aquel 2005.
Del analfabetismo decía: “Esa es la injusticia social más grande que he visto en la vida, porque cada analfabeto está asociado al hambre, a la miseria, al desempleo, a condiciones infrahumanas. Y cuando tú le das una cuartilla y un lápiz, esa persona te besa y te abraza como si le hubieras dado lo más grande del mundo. Entonces, como es tanto el amor que he recibido, creo que tengo que seguir pagando así, con amor”.
Participante en la Campaña que permitió declarar a Cuba primer territorio libre de analfabetismo en América Latina, ni la propia Leonela, camagüeyana de cuna, pudo suponer la trascendencia de su aporte aquella noche de abril de 2001 cuando, iluminada por la tenue luz de un candil de kerosén, allá en Haití, dio por terminada la cuartilla. “”En aquel momento solo sentí que había hecho realidad una idea del Comandante. Cumplía una misión y nada más, como hacemos todos los cubanos”, relató a esta reportera.
En aquel diálogo aseguró que “Solo durante la realización del Primer Congreso Mundial de Alfabetización, un encuentro de los educadores que trabajamos en bien de la humanidad, comencé a comprender la real magnitud política de la tarea, la idea verdadera de Fidel, que no es solo alfabetizar, sino vindicar a los excluidos de la tierra, lograr un movimiento social que los una como seres humanos, transformar el mundo. Nunca averiguo cuántos alfabetizados ya hay por el método Yo, sí puedo, ni por cuántos países anda. No pregunto para evitar el susto.”
“(…) Muchas veces, cuando estoy en otros países ayudando con la alfabetización, personas que no conozco vienen a mí, me besan y me dicen: Dios la bendiga, señora. Eso me asusta”.
De entonces a este día, cerca de ocho millones de personas en el planeta han aprendido a leer y a escribir gracias a Leonela. Entre ellos, el campesino mexicano Benjamín González, de Michoacán, cuyo testimonio, recogido por la redactora hace ya mucho, habla más que una medalla de la ayuda brindada por esta pedagoga cubana:
“Tengo 55 años, yo nunca pude ir a la escuela hasta el año pasado y como en dos meses y medio me enseñaron a leer y escribir, antes firmaba con el dedo. Unos maestros cubanos llegaron a mi casa y me invitaron a estudiar. Hoy quiero seguir aprendiendo, terminar mi primaria si Dios me da licencia. Deseo agradecer al señor gobernador del estado donde vivo, al gobierno de Cuba y a los maestros de la televisión, a mi familia que también estudió conmigo, y a todos los que confiaron en que sí podía. Yo sí puedo porque me enseñaron a confiar en mí y a ser un hombre más feliz”.
Benjamín se alfabetizó en menos de 90 días utilizando el método Yo, sí puedo.
Al interrogar a Leonela sobre el porqué del nombre dado al método, explicó:
“Aunque tiene un yo que pareciera individualizar, está dirigido a todo el mundo. Por ejemplo, el facilitador cuando lo lee en su manual, se dice yo sí puedo alfabetizar aunque tengo 7mo. grado; el participante, al escuchar el yo sí puedo en cada una de las clases, se siente comprometido con sus resultados. Si hablamos del gobierno, de un alcalde, este también repite yo sí puedo, y se estimula. Sin pedirle permiso al comandante Raúl, cuando leí en un cartel su frase de Sí se puede, decidí tomarla. Al verla me dije: es optimista, da confianza, y toda misión que Cuba emprenda debe llevar ese signo, la esperanza y el convencimiento de que es posible hacerlo.”
Esta profesora, Heroína del trabajo de la República de Cuba -entre muchos otros reconocimientos-, no solo alcanzó a ver el fruto de empeño tan noble como el de enseñar a los desposeídos los secretos de las palabras, sino logró sentirse realizada, feliz, recompensada sobre todo con sonrisas como las de Benjamín. Leonela sí pudo.
Comentarios
Si tu supieras que la que me inspiro a realizar ese programa fue Laura la especialista en matematicas , pues compartian junto creo las oficinas del ministerio y a partir de ese dia casi fue mi tutora en cuestiones de educacion , pues ella saçbia que aunque yo estaba ejerciendo como informatico me mantenia en contacto con Laura , ya retirada y asesorando en matematcias a personas, muchas veces estuvimos conversabndo en su casa y en el barrio , muchos la recuerdan c como la vecina que se ponia a jugar al domino , en las tardes libres de muuchoas años atras y si no la veian mucho era porque tenia demasiado trabajo , recuerdo cunado se retiro que me dijo que queria dedicarse a Tutorias a especialistas en Maestrias y doctorados , pues era Doctora en Pedagogia, y cuando se mudo por suerte seguimos de una manera u otra en copntacto a traves de sus hijos.
Por desgracias Cuba a perdido a una excelente Pedagoga , excelente mujer , a una excelente CUBANA.
Saludos Jose Luis del Pino Barrios
Somos la Brigada Conrrado Benitez, somos la vanguardia de la Revolucion, con el libro en alto cumplimos una meta llevar a toda Cuba la Alfabetizacion.
asi mas o menos creo era la letra de los alfabetizadores de los gloriosos y luminosos años 1959 al 62, dias de combate sin tregua en q se destruyo todo el oprobio q nos dejo el anterior regimen politico imperante en nuestro explotado pais.
Yo era un niño q no pude alfabetizar porq tenia solo 5 años al triunfo de la Revolucion, pero aquello me marco marco a millones y por eso estamos aqui luchando a brazo partido por tratar de continuar con lo q nos legaron ellos, los q como la Dra Leonela, q dio todo en aras de acabar con la ignoracia no solo en Cuba sino en los mas reconditos lugares del planeta donde ella brindo su ayuda y sus conocimientos no a cambio de dinero, sino a cambio de acabar con el monstruo mas grande q puede acabar con un ser humano la ignorancia.
Descansa en paz Leonela tus educandos y los q te respetan en cuerpo y alma continuaran tu camino.
Acompañamos a todos sus familiares y amigos en general en tan doloroso momento por el q les a tocado pasar, y descuiden q Leonela siempre estara con nosotros hasta la ETERNIDAD
El honor eterno de quienes somos soldados de la Educación.
A donde nos envíen ahora sí tenemos que hacer lo supremo en su memoria, para que el método crezca.
Leonela, fue el orgullo de su generación de maestros, para Cuba maestros de verdad.
Llegue mis condolencias a sus hijos y toda su familia.