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Miércoles, 14 Enero 2015 10:10

Afganistán: Formalmente informal

Escrito por  Arnaldo Musa
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La agresión imperialista al pueblo afgano continúa, bajo diferente matiz e igual crueldad



Cuando a bombo y platillos las agencias noticiosas occidentales informaron sobre el retiro de las tropas estadounidenses y sus alados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de Afganistán, no abundaron mucho sobre la modalidad y las condiciones que se imponían al régimen local para que aceptara una nueva y aun mayor invasión, si peligraran los intereses de las transnacionales, espacialmente las energéticas.

Trece años fueron insuficientes para doblegar la resistencia de un pueblo jamás dominado por invasores de toda índole, y que hoy se mantiene en pleno auge bajo la severa mirada de una propaganda que la presenta bajo el velo del fanatismo exacerbado, con métodos terroristas condenables en todas sus formas.

Cierto que las acciones de terror que privan de la vida a centenares de inocentes no tienen justificación alguna, pero se soslaya que los agresores aprovecharon el caldo de cultivo de la miseria e ignorancia para realizar actos todavía más deleznables que, además de provocar odio y sentimientos vengativos, han dejado un saldo de centenares de miles de muertos, un gran número de incapacitados y desaparecidos y millones de refugiados.

Estos no pueden aun regresar a sus hogares e incluso volver a cultivar sus tierras, contaminadas por la aviación norteamericana, que dejó indemne a las dedicadas al negocio del narcotráfico.

Aunque técnicamente la OTAN continua con la misión "Apoyo decidido", que mantendrá a entre 3 000 y 4 000 soldados junto a alrededor de 10 800 efectivos estadounidenses en tareas de “asesoramiento y capacitación”, el presidente Barack Obama afirmó que la guerra más larga de la historia de Estados Unidos finalizó de manera "responsable", aunque reconoció que Afganistán sigue siendo "un lugar peligroso".

Miles de millones de dólares después, con el país consolidándose como uno de los más corruptos del mundo, y la “paz” que siguió a la caída del régimen talibán solo es un recuerdo, el balance de la misión es muy diferente dependiendo del enfoque.
El director del Centro de Estudios Regionales de Afganistán, Abdul Ghafoor, cree que aunque desde el punto de vista de la OTAN la  misión finaliza como un "éxito”, la paz, la estabilidad y la seguridad no se han mantenido durante los últimos 13 años, la infraestructura económica no se ha rehabilitado y no ha habido progreso alguno.

A las tropas extranjeras les importó un bledo entender los valores y la cultura locales y se equivocaron al apoyarse en un gobierno formado por “señores de la guerra”, quienes fueron los principales responsables de la destrucción y el asesinato de la población en la guerra que se libró de 1992 a 1996.

Además, las operaciones militares de los ocupantes, con casas destruidas y abundantes "daños colaterales"  agravaron su ya mala reputación y alimentaron la antipatía entre una población afgana a la que las denuncias de corrupción por el manejo de fondos y proyectos no le fueron indiferentes.

Para el ex general y analista Abdul Wahid Taqat, la misión de la OTAN fue un gran revés para los afganos, debilitó la moral de la población, destruyó la capacidad del Ejército local y desarmó al país, así como fracasó en los propósitos para los que fue creado en Bonn en el 2001: la eliminación de cultivos de amapola, la represión de Al Qaeda y otros grupos terroristas y, sobre todo, en equipar y entrenar a las tropas afganas.

"Finaliza su misión dejando como herencia el país más corrupto del planeta, el mayor productor de amapola y un país más vulnerable a los ataques suicidas", dijo.

Para el ex general Amrulla Aman, la situación actual se resume en que "en el 2005 podías tomar un autobús y viajar de Kabul a Herat (oeste) sin preocupaciones por la seguridad, y ahora ni siquiera puedes coger un autobús para ir de una esquina a otra de la ciudad. Hasta en su casa la gente siente que no está segura, y no lo está".

Y aunque Obama siempre fue crítico de esta guerra, la presión del Pentágono hizo que autorizara la participación directa de las tropas norteamericanas que permanecerán allí, con ampliación de los vuelos y operaciones de drones y otros aviones de combate para “proteger” al pueblo y su régimen de las acciones de Al Qaeda y otros grupos terroristas, todos los cuales, de una u otra forma, han sido inicialmente gestados por la inteligencia estadounidense.

Así, que retirada formal, pero con presencia informal.

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