Con su reportaje Un lugar para hacer el amor, publicado no hace mucho en este portal, la colega Yaima Rodríguez deja abierta una muy interesante puerta a la reflexión, y por ella intenta solo asomarse este comentario.
Le sobra razón a la reportera cuando asegura que muchos, sobre todo jóvenes, no pueden pagar los llamados hospedajes por horas, y a esos, a falta de un lugar mínimamente decoroso para tener relaciones sexuales, les quedan “…los parques, las escaleras oscuras, la playa y hasta el malecón”.
Sin pensárselo dos veces, mi abuela hubiera catalogado tales conductas como “una indecencia”. Pero hoy, con independencia de las implicaciones éticas o de buen gusto que pudieran o no acompañar el uso —a veces sin mucha “escondedera”— de un escenario público para intercambios sexuales, habría que meditar también sobre las implicaciones que ello puede tener para el placer, el real disfrute.
Según los expertos, el inicio de las relaciones sexuales en Cuba acontece en torno a la mitad de la adolescencia, y pareciera que cada vez hay más prisa, a la vez que una buena parte de los adolescentes cubanos dan inicio a su vida sexual en lugares como los descritos. Y es de suponer que luego de ese estreno, hayan continuado, por motivos de peso, léase de pesos, “apegados” a la naturaleza, los baños de un centro nocturno, los garajes, los solares yermos…
No es difícil suponer que en tales adversas condiciones, por muy subyugante que pueda ser el olor de la hierba húmeda, acercarse a un pleno disfrute resulte complejo, considerando también la falta de experiencia en esas edades.
Si a esos vientos en contra se agrega que muchos de los adolescentes y jóvenes están yendo a “matar la jugada”, como ellos mismos le llaman, entonces, la cosa se complica. Porque “matar la jugada”, “chocar la bola”, “ir a hincar” o a “dar un tarrayazo” —como igual aluden al encuentro sexual—, parece estar en una orilla algo alejada del intercambio, al menos, de afectos junto a la mutua entrega de fluidos corporales.

Contar con lugares mínimamente confortables, ayudaría a practicar una sexualidad más allá de la genitalidad, a vivirla también desde el erotismo, y si es a partir del nexo afectivo, mejor. (Foto: Aixa López)
El asunto no es ahora poner en el centro de la diana a las ya populares "descargas", como denominan a esos encuentros, sino dejar apuntados algunos perjuicios que puede causar no tener a mano un lugar medianamente decoroso.
Sucede que, según la psicóloga y profesora universitaria Celia Sarduy precisara a esta reportera para la indagación periodística Sexo y lenguaje de adultos, entre los jóvenes y adolescentes en ocasiones “el vínculo es instrumental, no de erotismo”. A ello, el también psicólogo Alain Dacourt Rodríguez, presidente de la Comisión de Educación Sexual en Cienfuegos, agregó que “entre los muchachos, la disfunción sexual más común es la eyaculación precoz, y la anorgasmia entre las muchachas, pero a medida que avanza la edad de los pacientes, se modifica este patrón”.
No es de extrañar que las condiciones inadecuadas de los lugares adonde acuden para sus encuentros sexuales, estén poniendo su granito de arena, y quizás hasta todo un peñasco, en estos resultados.
Sin sábanas no da igual
La colega Yaima citaba en el reportaje que dio pie a este material el verso de Benedetti “con sábanas qué bueno / sin sábanas da igual”, recordando que aun cuando algunos compartan con el fallecido poeta uruguayo ese punto de vista, la mayoría prefiere la sábana, en este caso, como símbolo de un mínimo confort.
No estoy muy segura que a estas alturas del juego, los más jóvenes sean conscientes de tal ventaja, tantas han sido las horas-parque, horas-garaje, horas-escalera oscura. Sin embargo, vale aclarar que aun cuando la tendencia a nivel mundial es a que cada vez con menos edad dan inicio las relaciones sexuales —y Cuba no es ajena a ello—, el abogar por condiciones mínimas no debería interpretarse como sinónimo de incentivar tales comienzos, a veces demasiado prematuros.
Lo cierto es que lo complicado de las condiciones materiales en que muchas veces tiene lugar el encuentro sexual, sumándole el que lo asuman como una simple “descarga” de fluidos corporales, sin la mediación de afectos, está conspirando contra el descubrimiento, aprendizaje y cultivo del erotismo, de la sensualidad, componentes muy necesarios de la vida sexual entre los humanos, que no se restringe exclusivamente a la genitalidad y que la distinguen de la sexualidad animal.
Acerca de este criterio, la doctora en Ciencias Pedagógicas Alicia González Hernández, psicóloga clínica de formación, y profesora universitaria de vasta experiencia, aportaba a esta reportera un interesante punto de vista, a partir de contrastar sus experiencias de juventud con las que viven los muchachos en el presente: “Lo hacíamos de una manera más madura, porque no era una entrega por presión del grupo, como a veces ahora sucede, sino al revés, la presión era porque no tuvieras relaciones sexuales. Eso nos ayudó a aprender un vínculo erótico de mayor riqueza”.
Se puede o no estar de acuerdo con la especialista, pero muchos de los adultos, sobre todo los mayores de 40 con quienes dialogó Cubasí acerca de este tópico, coincidieron en que como en sus años juveniles existían prejuicios en cuanto a la virginidad y estaban mal vistas las relaciones antes del matrimonio, los que se arriesgaban a infringir la norma “no lo veían como un deporte, como algo más, sino era tan importante, que nos lo tomábamos más a pecho.
“Como aquello entraba dentro de lo prohibido y no sabíamos cuándo tendríamos otra oportunidad, tratábamos de obtener el máximo, explorando, descubriendo. Y aunque la inexperiencia estaba ahí, buscábamos dejarle lugar a los juegos amorosos”, reveló una relacionista pública de 51 años, quien prefirió no se revelara su identidad.
Como una cosa es con guitarra y otra con violín, la hija de esta entrevistada, estudiante de una carrera técnica en la CUJAE, asegura que por no existir en la actualidad prejuicios y convenciones como las vividas por su mamá, “nosotros hoy nos sentimos más libres, más dueños de nuestros cuerpos, y cuando llegamos al matrimonio, o a una unión estable, que es lo más usado, lo hacemos sabiendo, después de comparar, que ese con quien nos vamos a unir es el que de verdad nos gusta. No hay malas sorpresas”.
Y las hubiera menos, incluso desde el primer encuentro, si, por una parte, la familia estuviera dispuesta a comprender que es mejor en el cuarto de la casa, con sábanas limpias, que en un parqueo de autos; y si también las políticas públicas, aun en medio de las carencias conocidas, asumieran que los cubanos de todas las edades —no solo los jóvenes— necesitan de lugares para su intimidad y no siempre pueden encontrarlos en sus hogares, porque a veces ni hogares tienen.
Al mismo tiempo, tal vez sería igual de beneficioso que la educación sexual recibida por los cubanos mediante diferentes vías, pusiera mayor énfasis, junto a la necesidad del uso del condón, en la importancia de los juegos amatorios, del erotismo y de todo lo que acompaña al encuentro sexual para hacerlo realmente pleno. Lo cual, insisto, es difícil de lograr a la carrera entre los peldaños de una escalera oscura.

Comentarios
En el caso de la temprana edad creo que deberían esperar un poco para realizar el acto sexual ya que hay tiempo para todo en este mundo,No hay porque apresurarse en nada,porque en primer lugar hay que aprender a querer y que te quieran también,aprende rb a esperar la persona NO perfecta porque no existe sino la adecuada para ese momento, no debe ser con cualquier persona por eso es que ocurren esos errores que hoy en día son Los GRANDES Arreepentimient os de nuestras vidas....???
En mi caso espere el momento adecuado,he hecho locuras como todo en esta vida...??? (no lo aconsejo) pero mis locuaras fueron con persona que en ese momento me interesaban de alguna forma u otra,que compartí momentos lindos,que creí que eran parte de mi vida y que extaño aún y que ya no pueden suceder de nuevo....????
Haz lo que tu creas, no lo que alguien te diga que esta bien o mal (respecto a este tema claro)
saludos y mil disculpas por responder algo que no me preguntaste a mi y tomar el lugar de Rosy
saludos
Por lo menos en la escuela que estudie si me dieron educacion sexual y en muchas otras se da, que las personas lo sigan haciendo delante de los demas ya es una cuestion de verguenza y de moral no es falta de educacion sexual, tambien como bien dice mariana es falta de confianza con los padres ya que no se sientan a hablar con ellos para explicarles, prefieren hacerlo delante de cualquiera y en cualquier lugar como si fuera lo mas normal del mundo
a Claudio Gomez entendemos que estabas en 1 albergue pero no en el malecon ni lugares donde transitan miles de personas ok
Y todos estabamos felices, y nadie veia nada malo en eso. Es la edad, es el amor, son las hormonas.
La falta de un cuarto, una cama lo hacia mas emocionante, más loco. Los deseos eran más fuertes que cualquier pensamiento.