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Miércoles, 11 Enero 2012 12:28

CRÓNICA: Vicente ya es eterno

Escrito por  Ernesto Pérez Castillo

Acabo de escuchar que Vicente Revuelta ha fallecido.

 

Le conocí en 1990, cuando yo era un soldadito a punto de terminar el servicio militar, y él hacia las pruebas de ingreso al Instituto Superior de Arte, el lugar donde quería estudiar cuando al fin me desmovilizara.

 

Le vi, la primera vez, con una bata blanca como de doctor o barbero, escoba en mano, barriendo el tabloncillo donde nos presentaríamos los aspirantes. No le conocía, ni siquiera había escuchado jamás hablar de él, no sabía que era uno de los más altos pilares del teatro cubano. Pensé que era el conserje de la limpieza: un conserje muy digno y concienzudo, admirable.

 

Durante mis estudios le visité varias veces en su casa, un apartamento modestísimo frente al litoral del malecón habanero. Solo un lujo había allí: los atardeceres, las puestas de sol que penetraban los enormes cristales corridos sobre el mar.

 

Cierta vez pude ver su librero, y me impresionó hasta hoy. Un mueble diminuto, improvisado con varias tablas sin pulir, así lo recuerdo. Y en él, no podría ahora precisarlo, pero no habría más que una veintena de ejemplares.

 

Le pegunté a Vicente si no tenía libros, y me contestó:

–Los libros deben estar en las bibliotecas.

 

Todavía sigo aquel sabio y generoso consejo.

 

Vicente, oficialmente, fue mi tutor docente, por tres años. De ellos, durante un par, fui su único alumno y, debo confesarlo, no aprendí demasiado de teatro junto a él, si se compara ello con lo que aprendí de todo lo demás. Más de una vez a la semana nos sentábamos a hablar. A veces yo tenía una pregunta, las más de las veces él hablaba porque sí. Le escuché anécdotas de su infancia, de su padre, de su madre, de sus amores, de su vida. Y eso es un privilegio, y un legado que conservaré solo para mí.

 

Y cada conversación, invariablemente, terminaba con un libro. Mi maestro me ponía en las manos siempre un libro. Yo lo devoraba en dos, tres días, y hasta donde recuerdo, nunca jamás comentamos después ninguna de aquellas lecturas que él me recomendaba.

 

Tenía una habilidad Vicente: cada vez que en mi trabajo teatral no encontraba una solución a algo, después de mil y un experimentos y nunca antes, iba a él y le preguntaba. Siempre, siempre siempre, Vicente me daba una solución y, siempre siempre, era la más simple, la más sencilla de las soluciones.

 

¿Fue como un padre? No. ¿Fue como un amigo? No.

 

Fue un maestro. Algo por lo que le debo una gratitud invaluable.

 

Hoy supe que ha muerto.

 

Hoy supe que ya Vicente es eterno.

Modificado por última vez en Domingo, 15 Enero 2012 20:26

Comentarios  

 
#2 THEODORIS CASTELLANOS 13-01-2012 14:56
ÉL TAMBIÉN FUE MI MAESTRO, MI AMIGO, COMPAÑERO DE VELADAS HASTA EL AMANECER... LEYÉNDOME LIBROS SOBRE LA FILOSOFÍA ZEN...
ÉL TENDRÁ UNA GRAN ACOGIDA COMO ÉL SE MERECE... AL FIN REGRESA A SU CASA...
 
 
#1 Felix Antequera 12-01-2012 22:45
Despues de leer la noticia esta mañana, he tenido un dia lleno de gran silencio interior; sin lugar a duda es un dia de luto.
Despues de leer la cronica de Ernesto me anime y quiero agregar un pedazo de mi experiencia a esta memoria colectiva y magica que representa Vicente Revuelta para el arte cubano de todos los tiempos.
Pertenezco a la ultima generacion de estudiantes de actuacion del I:S:A que tuvieron profesores rusos; era el curso de 1980-81. Gracias a un cambio en la vision sobre la enseñanza del arte escenico que apelaba a la busqueda de nuevos codigos que respondieran a las nuevas exigencias y a las nuevas preguntas de nuestro publico, se concluyo que los nuevos actores debian formarse bajo la tutela de maestros cubanos. Recuerdo que al frente de esta nueva politica de la enseñanza estaban Elmo Hernandez Trejo y la entonces decana de la facultad de artes escenicas la doctora Graciela Pogolotti (seguramente habia mas personas involucradas pero yo los recuerdo a ellos). Como consecuencia de este cambio el proximo curso tuve como profesora a Flora Lauten con quien comence (comenzamos la mayoria del grupo) un trabajo que desemboco en la fundacion del Teatro Buendia en el año 1986, y todo lo que siguio hasta el dia de hoy; y que la historia del teatro cubano registra.
Gracias a Flora y desde el primer dia de trabajo escuche hablar de Vicente Revuelta, pues ella siempre lo citaba como su maestro y como el gran maestro de todos los actores y directores cubanos; lejos estaba yo de imaginar lo que sucederia en el año siguiente.
Por esas cosas "magicas" de la vida, al final de ese segundo curso suspendi el examen final de economia politica del socialismo (como si todos en Cuba no hubieramos suspendido esa asignatura de por vida); la cuestion fue que por causa de esto tuve que permanecer un año fuera, dedicado a una actividad relacionada con la facultad y despues de este tiempo tenia que presentar nuevamente el examen; si lo aprobaba podia continuar en el I:S:A.
El primer trabajo que tuve (Flora mediante) -no me van a creer semejante privilegio- fue el de ir a leerle todas las noches a la doctora Graciela Pogolotti a su apartamento del edificio Naroca; era tan ingenuo y tan ignorante en ese entonces que no pude hacer bien mi trabajo, ni aprovechar semejante oportunidad y un mes despues fui "despedido".
Realice otras actividades que no vienen al caso ahora y al final del curso presente nuevamente el "dichoso" examen, el cual aprobe con el minimo, pero esto fue suficiente para reincorporarme al nuevo curso.
Tuve una gran decepcion cuando me dijeron que no podia continuar con mi antiguo grupo, no solo en las clases teoricas- lo cual era logico- sino tampoco en las de actuacion; pues ya estaba perdidamente enamorado, personal y profesionalment e de Flora. Como no queria dar clases con mi nuevo profesor (cuyo nombre no dire por respeto a esa persona; tambien gloria del teatro cubano) hable con Flora y ella me dijo que hablara con Graciela a ver que se podia hacer. Dentro de mi nueva clase habia otros estudiantes que tambien manifestaron su deseo de cambiar de maestro, y entonces fuimos todos a ver a la doctora Pogolotti, quien con su gran sabiduria, comprension y decencia nos sugirio que fueramos a hablar con VICENTE REVUELTA ( quien por entonces estaba por fuera del sistema educativo cubano) y que si el aceptaba ella lo traia al I.S.A. Fue cuando Rene de la Cruz (hijo), Raul Duran, Maximino Carballo (despues gracias a Roberto Blanco, Maximo Carr) y este servidor fuimos a ver al maestro; quien de muy buena gana acepto, con la condicion de que teniamos que venir a la casona de Linea a recibir las clases, porque el no estaba en condiciones de ir al Instituto.
A esta experiencia se sumaron algunos estudiantes de teatrologia del mismo curso que habian fundado una revista llamada La Masa, y que al saberlo manifestaron llenos de entusiasmo que querian formar parte: Carlos Celdran, Eberto Garcia, Cristina Braga, Grisel Menendez (perdon si olvido a alguien, pero escribo esto de forma muy rapida).
Fue una experiencia de varios años en los cuales ademas de las clases, hicimos talleres abiertos en los que participaban otros actores de diferentes procedencias, y tambien tuvimos el privilegio de hacer dos bellas puestas en escena.
La primera Galileo Galilei y la segunda La Historia de un Caballo; puestas en escena en las cuales me podria detener y narrar con detalles todo el proceso, ya que desde un principio y por varios años estuve muy cerca de Vicente; pero esto no viene al caso en este momento.

Con el aprendi a tomar te de jazmin(que ibamos a buscar al barrio chino) conoci la cannabis, aprendi a leer y a contar los versos del teatro del siglo de oro español(lo hacia magistralmente) Gracias a Vicente conoci a Gurdijeff, y lei por vez primera La Rama Dorada de Frazer, supe quien era Jung, el ichin, y el teatro psicologico norteamericano. Escuche por vez primera sobre Julian Beck, Judith Malina y el Living Theater. Tambien supe(no porque me haya pasado a mi) lo que eran las depresiones, las clinicas psiquiatricas, Antonin Artaud, Passolini y el nuevo realismo italiano. Lei a Brecht, a Jean Cocteau y supe quien era Nestor Almendro y Pepe Triana.

Despues de un tiempo volvi con Flora (de la cual nunca estuve lejos y la que siempre me preguntaba sobre como iba el proceso con "Tito", y la que siempre me apoyo para que siguiera aprendiendo con EL MAESTRO) volvi para la fundacion del Buendia enriquecido, y a pesar de que en el festival de teatro de Camaguey 1986, varios intelectuales nos acusaron (al grupo Buendia) de cosas ideologicas muy feas; y de que vi como Vicente se paraba callado la boca y se iba de la sala, cuando yo pensaba que el nos defenderia, PORQUE ERA EL MAESTRO; siempre lo ame, y por siempre voy a estar orgulloso de haber estado a su lado el tiempo que estuve. Hoy viviendo en otro pais cuando me tropiezo con el maltrato y la arrogancia de algun director o de algun colega actor; me muerdo los labios y me digo: QUE SE PIENSA ESTE IMBECIL; NO SABE QUE YO APRENDI CON VICENTE REVUELTA.

La ultima vez que lo vi fue en el 2008, me encontre con Igor, su sobrino nieto en la calle y me pidio que lo fuera a ver (Igor y Cenia lo querian y lo cuidaban con gran amor). Ya no vivia en su apartamento frente al mar, sino en el apartamento que fue de Raquel. Le lleve manzanas que compre en el parqueadero al lado del cine Riviera. Me dio mucha alegria verlo y recuerdo que le hice un retrato fotografico muy lindo (el cual tengo frente a mi en este momento) y el me regalo un libro que habia escrito Esther Suarez sobre su experiencia teatral(la de Vicente). Quedamos en ir a ver esa noche Delirio Habanero, la cual yo no habia visto, y el se ofrecio a acompañarme. Por alguna razon imperdonable despues lo llame para decirle que no podia, y esa fue la ultima vez que hable con el. Siempre que hablaba por telefono con mi madre, le preguntaba por el y ella me tenia informado de todos los premios y reconocimientos que le daban.

VICENTE REVUELTA: PAZ POR SIEMPRE EN TODAS LAS VIDAS QUE TENGAS QUE VIVIR TE DESEA TU ALUMNO.
FELIX ANTEQUERA.
 

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