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Lunes, 10 Noviembre 2014 08:23

Rostros sugerentes de la nueva ciudad

Escrito por  Giusette León García / CubaSí
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Crear una realidad ilusoria, inexistente en el dominio de lo físico o tangible, ha sido la constante de Juan Carlos Balseiro. CubaSí conversa con el artista a propósito de su más reciente exposición.

Fotos: CubaSí

Un artista que nos cambia la consabida sentencia «ver para creer» por otra más profunda: «ver, reinterpretar, creer».

 

Y es que desde los hundimientos, Balseiro nos presenta una circunstancia y un escenario, otros, no menos ciertos, construidos desde las nociones, sentimientos, memoria, sensaciones del sujeto que indistintamente pueden ser él, el artista, o nosotros, el público.

 

Los híbridos de mandíbulas de tiburón y rostros humanos que ahora expone en el lobby del edificio Habana del Centro de Negocios de Miramar vuelven sobre esa motivación, en una excelente muestra de sus habilidades como dibujante y sus inquietudes vitales. A propósito conversamos con el artista…

 

¿Cómo te sientes con el resultado de «Rostros de la nueva ciudad»?

 

Juan Carlos BalseiroMe siento bien, es la primera exposición personal que hago aquí en La Habana y estoy satisfecho, a la inauguración fueron bastantes amigos.


Fue un reto organizar toda la exposición por cuenta propia, algo que realmente yo nunca había hecho.

 

¿Por qué seleccionaste precisamente esta serie?

 

Es una obra que nace aquí en La Habana, tiene el referente de los hundimientos, pero surgió aquí, por la relación nueva que estoy haciendo, porque la relación que yo hago en Matanzas, en mi pueblo, en Mocha, es más de elementos como el campo, el bohío, el silencio, la calma; aquí cobra mucha importancia la parte del hombre, las relaciones sociales. Aquí yo estoy interactuando más con las personas, comunicándome más, la propia presencia de las personas ya influye en mí y tiburones hay donde quiera, pero en el campo hay una nobleza que es indiscutible y no voy a negar que aquí existe también, pero es diferente el trato, entonces me pongo un poco a la defensiva…

 

¿A la defensiva en medio de ciertas «mandíbulas de tiburón»?

 

Sí, de cierta forma, a veces es psicológico, porque normalmente el miedo es una cosa mental. A mí La Habana me ha abierto las puertas, he hecho grandes amigos, de hecho yo siempre quise estar en La Habana, pero me ha sido muy difícil desprenderme de mi pueblo, uno no se desprende totalmente, pero necesitaba estar aquí y me han acogido muy bien, sin embargo, siempre está el temor ese que uno siente de entrar a un lugar nuevo y por eso es que surgen esas mandíbulas, esos rostros mandíbulas.

 

El espacio expositivo tiene, digamos, limitaciones. ¿También influyó el tamaño en la selección de las piezas?

 

Casualmente tenía estas piezas de mediano formato, más pequeñas que lo que yo siempre hago, me haces esta propuesta y como estoy en un momento de aceptar cosas para calentar, para que ya me conozcan, para familiarizarme con ese ambiente, vinieron muy bien por el mismo formato y que son obras bastante frescas, recién hechas, nunca las había mostrado.

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Me decías que la serie nació de tus vivencias capitalinas, pero ¿cómo surgió la idea de expresarte a través de esta relación entre hombres y tiburones?

 

Yo hace rato había pensado ese híbrido, pero más bien con agallas y con branquias hacer una fotografía. Por otro lado, tengo 43 años y me influyó mucho la película aquella El hombre anfibio, en la primaria me hice un disfraz que el casco era como una aleta de tiburón, y son cosas que uno tiene en el subconsciente. Hay amigos que han tenido mandíbulas y todo eso empezó a taladrarme, son cosas que se van acumulando ahí y un día salen, pero realmente tú ya las tenías ahí. Me cuadró la mandíbula porque es como una síntesis y de pronto vi que se dibujaba un rostro, un rostro que no está, pero se insinúa con la silueta de la mandíbula…

 

¿Es una trama abierta aún en tu obra?

 

Todavía me quedan ideas en cuanto a eso por hacer, hay un espacio del que me han hablado en el que quizás para el año que viene pudiera exponer, no es un espacio muy grande tampoco y pienso incorporar otros elementos…

 

Algo importante de estos dibujos es que a partir de ellos quiero exponer unas fotografías de 1.50, un metro más o menos. Es un proyecto que me interesa porque yo trabajo mucho con la realidad creada dentro de la realidad, entonces la fotografía se mantiene en la realidad y a la vez es como una escenografía que yo capto, la miro y me parece que es una obra de teatro que se congeló y yo le tomé fotos, me parece que son personajes de una pieza porque tienen como un telón de fondo y están en movimiento. Son fotografías que yo me hice con la mandíbula puesta, también usé un modelo femenino y todavía quiero hacer otras fotos…

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