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Domingo, 02 Noviembre 2014 06:00

Con “Pello” el de Afrocuba, que suenen los tambores

Escrito por  Giusette León García / Cubasí
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Yo lucho por la percusión folclórica, eso es lo mío, porque el perro tiene cuatro patas y no puede coger cuatro caminos, mi origen está ahí, por eso enseño, he enseñado a muchísimos, dice el músico.



Preguntarle a Pedro “Pello” Tápanes cómo llegó a la rumba es poco menos que un disparate. Cómo o cuándo llegó la rumba a él tendría más sentido, pero la respuesta es simple para este matancero, fundador de Afrocuba y creador del ritmo batarumba:


“¿Cuándo? Desde que nací. En el solar donde nací se practicaba religiosamente el abakua, el palo, la santería de todo hacían ahí y, por supuesto, la rumba, me crié mirando todas esas cosas, no te puedo decir que me estaban enseñando desde chiquito, no, yo oyendo y viendo cómo se hacía, cómo se tocaba, me empecé a encaminar en cuanto a la percusión folclórica.”

¿Y cuándo comenzó a ejercerlo, digamos, más seriamente?   

“Cuando tenía trece o catorce años empecé a tocar con Esteban Vega, Chachá, que era un gran músico de este país.  Donde yo aprendí de verdad fue con los tambores de fundamento, no con los judíos, ahí me lavaron las manos, esa fue mi iniciación como percusionista folclórico y ahí me desarrollé ya completo en las distintas manifestaciones de la percusión folclórica, pero toda mi familia, los Villamil, tenemos una gran tradición dentro del folclor.”

Pedro

Entonces ¿la rumba se lleva en  la sangre?


“Lo primero que necesita un percusionista folclórico es mucha disciplina y hacerle caso al maestro, para poder llegar a cualquier nivel, pero además necesita tener, como nosotros decimos, teta izquierda: ritmo, armonía... Para eso se nace, no es lo mismo un percusionista de escuela que un percusionista autodidacta, que nació con eso, qué es lo que tiene que aprender, la técnica, pero nació con lo suyo. De hecho, un graduado de escuela si llega a un grupo de folclor necesita acercarse a alguien como nosotros, que nacimos en eso, yo las distintas manifestaciones las veo y las oigo, no necesito escribirlas, porque crecí con ellas… la gente dice que no se hereda, que se aprende y yo digo que se hereda y bien, porque en mi familia todos son percusionistas y cantan y bailan… se hereda y bien.”

¿Nos cuenta sobre Afrocuba?

“Nosotros nos pasábamos la vida tocando,  lo miso era en una lata, en un cajón, donde quiera y mucha gente nos criticaba, decía que si estábamos todo el día nada más que haciendo rumba, pero les callamos la boca cuando hicimos el grupo Afrocuba y empezamos a viajar por distintos países. Se llamaba primero Guaguancó neopoblano, era un grupo de guaguancó y en el año 80 fue cuando le dimos el nombre de Afrocuba.  Ahí pudimos ver manifestaciones como la bomba, la plena, el vudú, todo ese tipo de música, tomamos todos esos ritmos y los fuimos mezclando, principalmente yo, que soy el que siempre estoy mezclando, haciendo inventivas…”

De hecho, fue usted el creador de una sonoridad que llegó para quedarse dentro de la música folclórica: el batarumba…

“Eso fue una idea que me dio el difunto Héctor Alfonso de mezclar el bata con la rumba, y primero dije: “eso es un disparate” pero bueno, vamos a probar. Y cuando probamos yo mismo me asusté y todos los que estaban en los ensayos se pusieron como locos, qué clase de mesura, qué clase de melodía salió de ahí, nada más de probar. Y entonces empezamos a innovar, a hacer cosas, le ingresamos una tenora, un juego de campanas, un bombo y así surge el ritmo batarumba…

“Nosotros estrenamos eso en una carroza que le pusimos Orisha coco en el 80, cuando la gente oyó ese ritmo tan salvaje por todo el paseo aquel se alborotaron, todo el mundo esperaba la carroza que era netamente folclórica … yo te explico todo esto porque nosotros hemos ido innovando cosas dentro del folclor increíbles, que de verdad son para maravillarse y la gente acogieron el batarumba como si fuera… te pudiera decir… los Van Van… en aquella época cuando se tocaba el batarumba en La Marina yo no sé de dónde salía tanta gente, eso era terrible…”

Todavía se innova, en estos momentos se fusiona mucho…

“La diferencia que le veo de aquella época a esta es que yo creo que han deformado los distintos géneros de la rumba como tal, el yambú, la Columbia, el guaguancó, los han ido deformando esta nueva generación. Hay muchos jóvenes que se ponen bravos conmigo, pero yo les digo: si ustedes no se acercan a los viejos, si piensan que saben más que uno… Ellos tienen derecho, efectivamente, pero tienen que nutrirse de los viejos, de los conocimientos de nosotros. Lo que se está tocando ahora es una “guarapachanga”, yo le digo así, porque te mezclan una cosa con la otra, pero es un fenómeno, es un ciclón…

“Nosotros tocábamos, por ejemplo, con el Yaguarimú, con Bombillo cuando tenía la música moderna, incorporábamos la música del batarumba a todas esas orquestas y ha sido muy grande, pero ahora mismo, con la Charanga Habanera, ya Yoruba Andabo no es Yoruba Andabo…”

¿Se pierde la rumba dentro de la orquesta?

“Ahora se ponen a mezclar y la rumba se pierde. Qué pasa, que tú puedes incrementarle cualquier cosa, cualquier ritmo a la rumba, pero el patrón es el que no se puede perder, pero si tú ya cambias la tónica ya se pierde la esencia. Nosotros mismos en el batarumba conservábamos el patrón de la rumba.

“Además,  el quinto se ha perdido, ya no se toca quinto de guaguancó, lo que se toca es quinto de comparsa, esa percusión grandiosa, ese quinto grandioso de Regalado, Jesús Alfonso, Leonel, Chachá, Pellado, el patrón de esos quintos se ha perdido, ahora no te dejan cantar, el cantante no se sabe qué está cantando… Imagínate que ahora tú vas a pagar por ver una actividad folclórica en el teatro y que tú no entiendas lo que están cantando, que entiendas nada más una bulla. Vamos para los grandes de la rumba, Birulilla y Saldigueras con los muñequitos de Matanzas, el espacio que ellos dejaban vacío el quinto lo llenaba, pero ahora no te dejan terminar la frase correctamente para que la gente lo entienda…”

¿Por qué es tan importante  el canto dentro de la rumba?

“Mira, sin  canto no se puede tocar rumba y sin percusión tampoco, viene ligada una cosa con la otra, esa es la combinación perfecta. Lo que se canta en la rumba son mensajes que se mandan, porque la rumba se cantaba antiguamente en un cumpleaños, cualquier suceso que hubiera acaecido en la cuadra, en el barrio, llegaba una gente que era compositor de rumba y decía, por ejemplo, “ehh le bilibi bilibi bilibi ba la ba la ba Pello se cayó en la bicicleta en la calle de Matanzas…”

“Puede ser un suceso político que está pasando ahora, en este país, por ejemplo los cinco,  yo saqué una rumba: “los cinco hermanos tienen que regresar junto a Fidel y Raúl y su pueblo ansioso esperando por ellos también, que viva Cuba y la Revolución”. A mí me interesa que tú entiendas por qué yo estoy cantando eso, lo estoy cantando como una protesta, entonces el pueblo o el que está oyendo necesita saber mi mensaje igual si le cantamos a un orisha es importante que se entienda lo que estamos diciendo, porque es un legado que nos dejaron nuestros antecesores y no es que tú lo practiques, sino que sepas de qué se está hablando, por qué hacemos la alabanza a ese orisha, para que llegue, porque si no, no llega.”

Volviendo al batarumba  ¿cómo ve la evolución?

“Ya no es lo mismo que cuando nosotros iniciamos el grupo… yo no diría que ha ido evolucionando, sino ha ido decayendo, ya no se toca con esa técnica que nosotros tocábamos, no se tocan los patrones originales. Algunos han tocado una parte, una célula del batarumba, pero no batarumba como Afrocuba.  Afrocuba y su ritmo batarumba, nadie más, le ingresa un bata a cualquier tipo de ritmo folclórico, pero no es lo mismo…”

Usted ha dedicado buena parte de su tiempo a enseñar ¿por qué?

“Yo lucho por la percusión folclórica, eso es lo mío, porque el perro tiene cuatro patas y no puede coger cuatro caminos, mi origen está ahí, por eso enseño, he enseñado a muchísimos, lo mismo mayores que niños y eso me interesa a mí grandemente, para que no se pierdan las cosas, mira, en Matanzas ya no se toca maní, los únicos que tocaban maní era Afrocuba, esa sonoridad pertenece al Bantú, al palo monte y ya no se toca, a lo mejor, ni que Dios lo quiera, el día que yo me muera no se toca más y eso es lo que no quiero que pase. Yo tuve una escuelita de niños, incluso algunos salieron de ahí para la escuela de arte…

“Cuando estuvimos en África nos decían que desde que murieron sus antecesores ellos desconocían lo que nosotros estábamos haciendo, había una sola persona que era el que atendía la tumba de los tres reyes y era el único que entendía un poco de la religión y del folclor, estuvimos en el Congo y en Angola, pero nos decían que la raíz de ellos era la de nosotros y es todo lo contrario. Se murieron sus antecesores y lo perdieron todo, si no nos dedicamos a conservar nuestra herencia la perdemos…”

¿Hay diferencias entre hacer la rumba en el extranjero y hacerla en Cuba, en Matanzas, en La Marina o Pueblo Nuevo?

“El público internacional es muy educado y cualquier cosa que tú hagas te la aplauden y si es buena te piden otra, pero el público cubano, tiene que ser demasiado bueno para que te griten otra, otra y te aplaudan de verdad, el público cubano es muy exigente.”

¿Quién es Pedro “Pello” Tápanes, cómo se autodefine?

“En una entrevista me preguntaron: “Pello y cómo tú te consideras” y yo dije: “me considero como un tambor”. Yo no soy un tocador de rumba nada más, porque yo toda mi vida me he dedicado mayormente a todas las manifestaciones de la percusión folclórica, los batá, el bantú, los tambores de Olokun, yo la rumba me la sé de memoria, porque desde que tenía trece años, sin que nadie me enseñara, mirando y oyendo aprendí y estoy seguro de que cualquier tipo de percusión que haya en el mundo, que se toque con la mano o con un palo, yo nada más que miro y lo toco, sin problema de ningún tipo, porque eso nació conmigo, como con un millón de gente que han muerto: Chacha, Miguel, no sabían nada de pentagramas y te tocaban cualquier tipo de música, Pellado no sabía nada de pentagrama y te tocaba lo mismo una guitarra que un bajo que lo que sea, fueron autodidactas y no tuvieron que coger papeles para aprender, eso nació con nosotros.”

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