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Martes, 14 Octubre 2014 06:20

Cuba: Mujeres detrás del delantal

Escrito por  Vladia Rubio / CubaSí
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La muestra estudiada abarcó a mujeres entre 17 y 57 años, para un promedio de 41,6 años. La muestra estudiada abarcó a mujeres entre 17 y 57 años, para un promedio de 41,6 años. Fotos de la autora

Un estudio sociológico de mujeres dedicadas al trabajo doméstico no remunerado, sobre venturas y sobre todo desventuras de las amas de casa cubanas a tiempo completo o parcial.


Patricia G. dejó su vínculo laboral como inspectora de calidad en una empresa de la industria ligera hace 10 años. Ella tenía entonces 32 años y su hija se estrenaba como mamá así que primero pidió una licencia sin sueldo para ayudarla y luego, como el niño nació enfermizo pues decidió pedir la baja.


La salud del pequeño mejoró y cuando alcanzó el año “era un toro”, pero no había disponibilidad en el círculo infantil, así que, para que la hija pudiera incorporarse al trabajo y no perder una plaza por la que recibía estímulo en CUC, Patricia siguió sin empleo.


Cuando el niño estaba a punto de empezar el  preescolar, parecía que un nuevo horizonte se abría para la abuela, aún joven y capacitada, pero dos meses antes del primer día de clases, su suegro de 79 años, con quien compartía el hogar junto al esposo, sufrió un accidente cerebro vascular que le dejó baldado del lado derecho y afectó otras de sus capacidades, entre ellas, el control de esfínteres.


Es una historia verídica y para nada excepcional. Como esta cubana, hay muchísimas atrapadas en el “ciclo del cuidado sin fin”, como le llama la investigadora Magela Romero Almodóvar, máster en Estudios de Género y en sociología.

 

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El 48,7 por ciento de las entrevistadas, además de cocinar, lavar, limpiar y un largo etcétera,   se encarga también de administrar el presupuesto familiar, lo cual sin embargo, está muy distante de conferirles una posición de empoderamiento, solo más dolores de cabeza

 

En total, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) en 2013 sumaban cerca de un millón 854 mil 753 las mujeres dedicadas por completo a los quehaceres del hogar, lo cual equivale al 92 por ciento del total de personas concentradas solo en dicha actividad no remunerada.  Por su parte, un altísimo por ciento del millón 838 mil 600 que ocupan algún empleo laboral, también dedican buena parte de su tiempo y esfuerzos a las tareas del hogar, en lo que se conoce como doble jornada.


El trabajo doméstico no remunerado forma parte de las estrategias de las familias cubanas, no solo para responder a sus necesidades más perentorias como la alimentación o la higiene, también garantiza la atención de los descendientes y de las personas de la tercera edad cubriendo así el déficit de servicios en ese sentido. A pesar de la trascendental importancia de todos esos quehaceres sigue siendo este un fenómeno social poco estudiado y clamando a gritos su abordaje desde perspectivas sociológicas y de género.


Lo que mueve el cucharón


La reciente investigación “Mujeres, trabajo doméstico no remunerado y vida cotidiana” de Romero Almodóvar,  también  profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, detectó que más de la tercera parte (37,1 por ciento) de una muestra de 78 mujeres estudiadas en el capitalino consejo popular Alamar Este, aludieron dedicarse al trabajo doméstico a tiempo completo –de forma permanente o circunstancial- por dedicarse a la crianza de los hijos, en tanto un 7,9 por ciento se había concentrado solo en la casa para cuidar a los nietos. También el cuidado de familiares enfermos, accidentados o de la tercera edad se agrega a las circunstancias que condicionan la desvinculación del ámbito público.


“Yo no lo escogí, pero, ¡imagínate tú!, ¿qué iban a pensar si yo me negaba a cuidar al padre de mi esposo? Además, ¿cómo voy  a ser tan abusadora de pedirle a él que cuando llega del trabajo, muerto de cansancio, se pegue conmigo a bañar al viejo?”


En tales respuestas de Patricia, cuya historia inicia este texto, alienta un lastre patriarcal y machista del que no siempre son conscientes. Sin embargo, la estudiosa Romero Almodóvar constató que más de la mitad de las entrevistadas  (57,4 por ciento) consideran que en sus hogares no existe justicia con respecto al modo en que el trabajo doméstico se distribuye en sus hogares. Eso ya es un logro.


También lo es que el 42,3 por ciento del total considere que el trabajo doméstico que realiza es muy útil socialmente. De solo útil, sin el superlativo, lo catalogó la mayoría y únicamente el 6,4 por ciento dijo conferirle muy poco valor social a su desempeño entre trapeadores, cazuelas y detergentes.


Singularidad cotidiana


Bernardetta, la suegra italiana de una cubana, al visitar este verano por primera vez la casa de su nuera, en el Cerro, se asombraba de cómo se las arreglaba en la casa: el modo de limpiar los pisos exprimiendo la frazada, las viandas llenas de tierra que traía de la placita y debía lavar y pelar, la ausencia de facilidades para una cocción rápida de los alimentos, los horarios en que faltaba el agua en la casa… le motivaban expresiones de sorpresa, curiosidad.


Lo cierto es que las cubanas estamos tan acostumbradas a la muy difícil cotidianidad hogareña que apenas nos damos cuenta, y asumimos como natural lo que no siempre lo es. La falta de servicios de apoyo y de una infraestructura que aligere lo dificultoso del trabajo doméstico  constituye una de las trabas más grandes a que se enfrenta hoy la mujer cubana puertas adentro de casa.


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Una buena parte de las cubanas, lo mismo aquellas dedicadas al trabajo doméstico no remunerado a tiempo completo o parcial, se han ejercitado en desplegar varias tareas a la vez como buscar los mandados y cuidar de los nietos

 

Y si a lo anterior se suma la manera en que son distribuidas las tareas en el hogar, la cosa se complica. Si Patricia consideraba “un abuso” reclamar la ayuda del esposo en la atención a su padre enfermo, la investigación “Mujeres, trabajo doméstico no remunerado y vida cotidiana” corroboró que los argumentos ofrecidos por las encuestadas para responsabilizarse a veces con la totalidad de los quehaceres hogareños, sin intentar un reparto equitativo, “naturalizan la división sexista del trabajo doméstico (…) mostrando las encrucijadas de un sistema patriarcal que las ubica en el espacio domestico desde pequeñas, las educa para realizar todo el trabajo y las utiliza como medios de socialización para que el patrón se trasmita de generación a generación” , afirma la autora del estudio.


La indagación sociológica de la máster  Magela Romero ratifica lo que la protagonista de esta historia llama su aptitud para” la multitarea”. El 51,2 por ciento del total declara realizar dos o más tareas domésticas a la vez para optimizar el tiempo de que disponen, más de la tercera parte (34,1) asegura levantarse antes que el resto de su familia para adelantar las cosas de casa, mientras que el 20,5 por ciento prefiere acostarse muy tarde en la madrugada y dejarlo todo listo para el siguiente día.


Aún cuando se han constatado avances en la incorporación masculina a las tareas del hogar, compartiendo con sus compañeras, esta indagación constató que la participación de los hombres con respecto al cuidado de los hijos, por ejemplo,  se concretaba sobre todo a aquellas misiones que les son “atribuidas” por la cultura patriarcal: cuestionar al menor por malas conductas, imponerle castigos, darle dinero para sus salidas y ocuparse de que cumplan con lo establecido. En cuanto al cuidado de los familiares de la tercera edad, la investigación encontró prácticamente nula la implicación directa de los hombres. Solo una de las mujeres dijo contar con la ayuda de su esposo para llevar de paseo a su padre de 86 años.


¿Felicidad entre el patio y la cocina?


Entre las desventajas de dedicarse solo a los quehaceres de la casa, las encuestadas refirieron la cantidad de actividades que hacen y el gran número de horas que les dedican, la escasa superación a que pueden acceder, la falta de un sistema amplio de relaciones sociales que les ayude a paliar la soledad que a veces sienten, las limitaciones económicas para satisfacer sus deseos personales, y la monotonía y rutina implícitas en las labores de casa y el poco aporte que hacen a la sociedad.


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Aquellas que ocupan empleos formales remunerados fuera del hogar expresaron un mayor rechazo a dedicarse en exclusivo a las tareas domésticas. Solo el 17 por ciento de estas aseguraron haber valorado la posibilidad de ser solo amas de casa en algún momento de sus vidas



¿Ventajas?: no cumplir con un horario ni disciplina laboral, la garantía de tener la casa limpia y organizada, poder dedicar mayor tiempo a sus hijos  o nietos, tener tiempo, solo algo, para atender su salud, y estar disponibles para cuidar los enfermos y ancianos de la familia, entre otras.


Quienes piensan que las mujeres dedicadas solo a ser amas de casa disponen de mucho tiempo para ellas mismas, se equivocan. La indagación mencionada ratifica que tampoco a ellas le sobran las horas para leer, pasear o descansar.


El mencionado estudio constata las inequidades de género que perviven, a pesar de las estrategias para enfrentarlas y para promover cambios, más, en la división sexista del trabajo puertas adentro de los hogares cubanos. Y, lo más importante, pone un círculo rojo en derredor de las amas de casa, que muchas veces no son amas ni de ellas mismas a pesar de lo mucho que hacen, tan imprescindible y tan poco apreciado.

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Comentarios  

 
#18 yamila 16-10-2014 07:48
Vuelvo Yo. Servirá de algo, algún funcionario leerá estos comentarios (sobre la jubilación como bien dice Robert 15. mujeres y hombres por qué no) o solo seremos nosotros comentándonos y leyéndonos nosotros mismos. Gracias a Cubasí.
 
 
#17 cayo 15-10-2014 13:15
Se nos ha informado de los problemas de nuestra sociedad en este campo y aunque comparto las ideas de Martha y otros foristas vale la pena que pensemos en como resolver y en que tiempo la situación. Para que no haya hombres machistas es necesaria la educacion hogareña de padre y madre a nuestros niños para que sepan como hacer los trabajos del hogar y a nuestras niñas para que conozcan como compartir los deberes y responsabilidad es en el hogar. No basta con criticar la situación y quejarnos si no somos capaces de modificar el entorno con el objetivo de que el futuro de las cubanas no sea tan doloroso. Pienso que lo más heroico que se ha producido en Cuba durante el periodo especial lo han hecho las mujeres cubanas "tejiendo" con hilos de oro la alimentación cotidiana de la familia, por eso, cercanos al día de la Cocina Cubana deseo felicitar a todas las mejeres que son el chef de sus casas.
 
 
#16 mayra 15-10-2014 12:05
Un artículo muy bueno, sin embargo el comentario de Marta y de otros compañeros ponen el dedo sobre problemas medulares a los que nos tenemos que enfrentar día a día, creo que debíamos haber pensado un poco más en estos problemas antes de haber aumentado la edad de jubilación de nuestra población pues es cierto que nuestro pueblo envejece y que la natalidad es menor pero debemos tener en cuenta que cuando llegamos a los 55 años tenemos que atender a nuestros padres ancianos, ayudar en el cuidado de los nietos para que nuestros se realicen, además de ser esa la edad en que aparecen las enfermedades y los achaques de la vejez, sin embargo no podemos pensar en jubilarnos y disfrutar de la misma.
 
 
#15 Robert 15-10-2014 10:22
Me faltó algo por decir… en el caso de la edad de retiro de nuestras mujeres, y también de nuestros hombres por qué no, se tomó una decisión inconsulta y antipopular para extender las edades, solamente basándose en la necesidad de extender la vida laboral después de la edad cumplida por razones puramente económicas y por la supuesta necesidad por problemas con las nuevas generaciones que aún no vemos presentes en los máximos niveles de dirección del país a pesar del cambio de la ley. Esto se agravó con la omisión de su análisis en el Congreso Sindical para promover el cambio. Por supuesto que la lluvia de problemas de todo tipo que tenemos a los 55 y 60 años es incalculable por razones obvias.
El otro aspecto es considerar que no sea tomado el feminismo a ultranza para resolver el problema para que no se agrave más el asunto, pues nuestros hombres no son tan machistas como a veces se les pinta ni las mujeres tan feministas como muchos creen.
Hace falta desarrollar la solidaridad de las parejas, elevar el nivel de comunicación personal y responsabilidad familiar directamente en la pareja que forma su familia, darle valores a la institución que es la familia y no hacer generalizacione s sociales extraordinarias para no deformar la esencia del asunto.
 
 
#14 Dante 14-10-2014 21:27
Vladia cada día estás mejor, gracias por tu periodismo y por propiciarnos el debate e intercambio sobre temas tan acuciantes en nuestra sociedad. Todos los comentarios están muy buenos y el de Martha para cerrar con broche de oro.
 
 
#13 anamaria 14-10-2014 20:41
Pedrito Pablo: Se ve que tú eres hombre. Si llegas a una casa y la ves sucia, los niños mal peinados y con una ropita vieja no dices: Qué despreocupados y cochinos son en esa casa! Todo el mundo piensa: Qué haragana y cochina es la mujer de esa casa. A las mujeres se nos juzga hasta por una motica de polvo. Si un hombre quema los frijoles, o el arroz le queda fangoso, o el piso empañado o viste a los hijos con un pulover de flores y un short de cuadros todos lo consideran un héroe por el "gran esfuerzo" que hace, que al final redunda en más trabajo para la mujer que tiene que volver a hacerlo todo, "enseñar" al esposo a hacerlo bien y limpiar el desastre causado "con las mejores intenciones". Si una mujer hace lo mismo es calificada POR TODO EL MUNDO COMO UNA INÚTIL, aunque sea Vanguardia Nacional y
 
 
#12 Rafa 14-10-2014 18:04
Si existe el término machismo para designar esa conducta avasalladora y desconsiderada con la que generalmente el hombre impone su supremacía, deberia tambien existir uno que defina la conducta avasallada y conformista con la cual las mujeres aceptan esa opresión o injusticia. Dicho de manera resumida, los patrones de la división sexista del trabajo son aceptados e impuestos tanto por un sexo como por el otro. He visto a muchas madres criticar a sus hijos varones cuando los ven lavando o barriendo, o los botan de la cocina cuando tratan de ayudarlas. Por otro lado las mujeres a veces no exigen esa ayuda necesaria, si bien los hombres somos desconsiderados y no nos brindamos o asumimos nuestra responsabilidad . Las mujeres se dejan apabullar y asumen roles de dudosa libertad ("me tienes que mantener porque yo lo hago todo en esta casa","tu trabajo es buscar el dinero, de la casa y los muchachos me encargo yo" y otras cosas por el estilo). Hay pasises donde los padres han luchado el derecho a la licencia de paternidad, para que la mujer no se atrase laboralmente y ellos dedicar parte de su tiempo al cuidado de los niños, que vinieron al mundo tambien porque ellos participaron en su creación. Muchas de estas mujeres son choferes de ómnibus,conduce n camiones o gruas, son polícias, o ingenieras de la construcción; trabajos reservados "para los hombres". Sin embargo sus maridos las ayudan y respetan Como trabajadoras y madres. En Cuba desgraciadament e hay que escuchar vergonzosamente con que calificativos algunas mujeres se pronuncian acerca de la virilidad de esos padres, o de los hombres "cazueleros" que les "roban" sus tareas y quieren asumir sus roles de "mujer". Entonces estamos hablando de una desviación conceptual que las mujeres Aun no han logrado resolver. En una sociedad donde los hombres se han becado desde adolescentes y han tenido que aprender a hacerselo todo ellos mismos, y Aun mas, a participar en tareas del bienestar colectivo, con la limpieza y el autoservicio, considero una involución de ambas partes que las cosas continuen asi, o peor, 30 o 40 años después. Si bien la escasez de vivienda, el agotamiento productivo o las limitaciones economicas durante estos ultimas decadas en el país han provocado un aumento de las situaciones criticas a las que se ve sometida la familia cubana, también la pérdida de valores que desinfla el globo de la gratuita y formidable "educación cubana" ha causado una involución en ese aspecto. No basta solo con evitar que el hombre considere a la mujer un objeto sexual y le falte el respeto con su machismo. Se trata de que la mujer no se considere a sí misma un objeto sexual, se dé su lugar y no se deje mangonear por cuenta de su hembrismo.
 
 
#11 Nadie 14-10-2014 17:05
Recuerdo a una prima que dia a dia le da gracias a Dios por haber nacido en Cuba cuando hablan de la mujer africana expuestas a las famosas ablaciones, trafico de personas, emigracion, asesinato, enfermedades contagiosas y hasta etc, y hoy mismo decia que l a la mujer cubana hay que hacerle un pedestal y mira tu que sale este articulo, Martha usted dice una gran verdad, muchas companeras se jubilan y apenas pueden disfrutar la jubilacion, miremos a ver con las autoridades competentes y revisemos la edad de jubilarse y tomar medidas urgente, yo por lo menos no aguanto mas
 
 
#10 Pedrito Pablo 14-10-2014 15:22
Yo soy hombre y me lo hago todo, no necesito a ninguna mujer que sea mi mama y me haga la papa, me lave la ropa y limpie la casa. Con todas las oportunidades que hay en Cuba para la mujer, muchas son dirigentes en sus trabajos y mandan a los hombres y los ponen de vuelta y media, no entiendo a estas alturas como hay otras que permiten que se abuse con ellas. Me disculpan pero la culpa es solo de ustedes por no darle a cada miembro del hogar tareas, y sino las hacen pues que no coman, que no tengan ropa limpia, etc, etc. y en caso del marido si se quiere divorciar que lo haga.
Para mi la mujer y el hombre tienen las mismas obligaciones en la casa y para con los hijos. La primera que debe saberlo y aplicarlo es la propia mujer.
Lo que a veces tambien sucede es que a las mujeres les gusta hacerlo todo para que quede como solo ella sabe hacerlo. Entonces se vuelven esclavas voluntarias y despues se quejan.
 
 
#9 yami 14-10-2014 15:19
Muy interesante el artículo y el comentario de Martha 1., debería analizarse por los funcionarios competentes que con la carga de trabajo y responsabilidad es de la mujer cubana amén de todas las necesidades y problemas particulares, valorar la edad de jubilación, creo que sería un gran paso que todos los cubanos agradeceríamos.
 

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