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Jueves, 02 Octubre 2014 13:59

El amor después del amor… y mi cable a tierra

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Recorrí un millar de veces el sendero que desandó Fito del micrófono al piano, de sus manos poseídas a sus cabellos desordenados, del sorbo que quedó en su voz tras “La última curda”...

¿Cómo pudo ocurrírseme semejante locura? Si lo más engorroso, la espera y la lluvia, ya lo había vencido. Tensé mis nervios, la espera suele exaltarnos. Caminé de la parada de Línea y H hasta la esquina de G en busca de mi acompañante. Justo ahí se desencadenaron los sucesos. Tomamos una 37 en lugar del clásico almendrón, sudor y caminata con tacones se antojaron escollos casi infranqueables y a falta de una cuadra, cuando ya divisaba el cartel del Karl Marx irrumpió el inesperado no voy.

 

“Cest la vie”, pensé, pero la insistencia y el gusto por Fito Páez, en definitiva el motor de esta crónica, nos hicieron retornar desde 31 a punto de regresar al recóndito Mulgoba, hasta el teatro…

 

Segundo acto, el de entrar, porque a todas estas en el arte de facilitarte una entrada al concierto, “Dar no es Dar”, más bien se antoja comprar, y a juzgar por los precios muy pocos te ofrecen su Corazón, tú más bien les entregas buena parte de tu bolsillo.

 

Por esas cosas de la vida, las amistades, los conocidos… el acto de comprar el boleto faltante solo quedó en un simulacro. Alejandro, un socio de mis tiempos de la universidad, me facilitó una para el primer balcón, la otra correspondía al segundo. ¡Menuda disyuntiva! Talmente pareciera que todo se conjugaba en mi contra: San Pedro, la 37, los tacones lejanos…

 

Por fortuna la solícita acomodadora del “llamado” gallinero no se mostró hostil, amén de advertirme que si llegaba el dueño de la butaca en cuestión…

 

No había escuchado el primer acorde y los avatares se antojaban demasiado. Solo poniendo en el otro lado de la balanza la expectativa por escuchar al argentino “loco” todos los cuerdos lo somos, ese capaz de seducir el alma de Cecilia Roth, de cantar con los Van Van vestido de rojo, de revolucionar Varadero en 1987, pudo contener mi principio de enojo.

 

Por si fuera poco segundo balcón… ¿saben lo que significa? Lanzarse del segundo balcón es no correr riesgo de que no se te abra el paracaídas… significa estar destinado a la buena compañía de unos binoculares…

 

Pero en fin, salieron los músicos de la Orquesta de Cámara de La Habana al escenario, irrumpió en él Leo Brower, escoltado por Aldo López Gavilán, se terminó de inundar el tablado de negro con Fito, su traje, su expresión desenfadada, cuasi eléctrica, sus gafas oscuras.

 

Y el pentagrama se apoderó de la esencia de los congregados, se evocó a La Vida, nos aferramos todos al “Cable tirado a tierra”, bajó por él desde el edén el espíritu del Santi, el zurdo de la guitarra.

 

Recorrí un millar de veces el sendero que desandó Fito del micrófono al piano, de sus manos poseídas a sus cabellos desordenados, del sorbo que quedó en su voz tras “La última curda” tomé una mano para corear El breve espacio en que no estás, se me apretó el pecho entonces, asomó un líquido salado a mis ojos, lo disimulé detrás del muro de los lamentos.

 

Tomé un segundo aire, Fito a la par mía hizo otro tanto. Corrían los minutos y parecía estar destinado a la más edénica de las penitencias… entonces le lancé un piropo a la Muchacha ojos de papel, giré, intenté sorprender con Un vestido y un amor, se posó en mi hombro la Mariposa Tecknicolor, y tuve que recordar, allá en un resquicio de mi esencia, a aquella Ámbar violeta que me desgarró el alma, hizo jirones mi camisa, secuestró mis pensamientos con un beso y me dejó inerte en materia de amor, en una Tumba de gloria.

 

Entonces quise ocupar mi tiempo, pero solo atinaba a escribir Carabelas de la nada… mi Naturaleza se vistió de sangre, los amigos no llenaron de alegría mi corazón y apenas encontré, más allá de las botellas y los “porros” motivos Para vivir.

 

Desperté, justo Al lado del Camino, la vida es mucho más que lamentos, ahogos, estadios grises, es más que contratiempos, la voz de Fito, una vez más me hizo comprender que para vivir, a veces sobra con Un vestido y un amor…

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Comentarios  

 
#2 crystal 15-10-2014 12:12
Muy buen concierto, muy a lo fito paez, dejándote esa sensación de bienestar que solo el hace sentir. GRACIAS FITO POR TU MUSICA
 
 
#1 JOSE 02-10-2014 14:37
BRAVO, HAROLD! GRACIAS A TI NO ME PERDÍ EL CONCIERTO
 

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